La autonomía del Banco Central del Ecuador es vital para la dolarización

Con el objetivo de evitar que se repitan hechos como el asalto correísta al directorio del Banco Central del Ecuador (BCE), que derivó en que la institución se convirtiera en caja chica del Gobierno Central, las reformas al Código Monetario y Financiero son urgentes. 

El actual Gobierno ha anunciado que, hasta finales de abril de este año, se enviará ese proyecto de ley a la Asamblea. A criterio de Santiago García, economista y docente de la Universidad Central, si la normativa incluye una estructura clara que garantice la autonomía financiera y administrativa del BCE, se constituirá en uno de los pasos más importantes que se hagan para fortalecer la dolarización a futuro.

“Hay que ser cuidadosos y responsables con el país, con el fin de dotar al Banco Central de verdadera autonomía financiera y administrativa. La Ley de Crecimiento Económico, negada por la Asamblea, dejaba muchos temas sin soluciones adecuadas”, dijo. 

Jaime Carrera, miembro del Observatorio de la Política Fiscal, recalcó que uno de los principales pilares de las reformas debe ir en el sentido de cortar de raíz la posibilidad de que existan dos directorios separados. Uno para la regulación financiera y otro para los temas monetarios y de liquidez. 

Lo técnico antes que lo político
“La Ley que fracasó en el Legislativo creaba una Junta de Regulación Financiera que tenía atribuciones y funciones que se duplicaban con las del Banco Central. El Ejecutivo debe evitar repetir errores que puedan abrir la puerta a una injerencia política en entidades técnicas”, acotó.

Recalcó que, de la mano del establecimiento de un solo directorio, nombrado con un sistema de contrapesos entre Ejecutivo y Asamblea, se debe presentar una ley que determine de manera clara las funciones del BCE y delimite las acciones con respecto al manejo de la liquidez y la administración de las reserva.

“El país necesita un marco legal claro, simple y acotado que permita, entre otras cosas, que se puedan ir acumulando las suficientes reservas a futuro para que la institución pueda retomar su función de prestamista de última instancia del sistema financiero, no de los gobiernos de turno”, añadió Carrera. 

35% de reservas internacionales
Hasta noviembre de 2008, el BCE tenía una relación de 1 a 1. Es decir, por cada dólar de depósito existía un dólar de reserva. Ahora tenemos 35 centavos de reserva por cada dólar de depósitos. Ese nivel apenas alcanza para cubrir los depósitos en el sistema financiero, pero deja desprotegidos los recursos que varias instituciones públicas tienen en la entidad, entre ellas está el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) e incluso los gobiernos locales.

EL DATO
Se manipuló los balances y se llegó a tener una deuda con el Estado de 7.000 millones de dólares por préstamos de liquidez. 

“Tenemos una deficiencia de reservas internacionales que no permiten afrontar ‘shocks’ externos. Se manipuló los balances, se llegó a tener una deuda con el Estado de 7.000 millones de dólares por préstamos de liquidez. Una parte de esa deuda se rebajó de manera tramposa con acciones de la banca pública. Estos son solo unos ejemplos para establecer que la falta de autonomía en el BCE es lo más nefasto que puede existir en dolarización”, afirmó Marco López, actual delegado del presidente, Lenín Moreno, en la Junta de Regulación Monetaria y Financiera.

Las reservas terminaron 2019 en 3.397 millones, lo que constituye la cifra más alta de cierre desde 2017. Sin embargo, no se llegó a lo acordado en el programa de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que Ecuador firmó en marzo 2019 para acceder a 4.200 millones en créditos. 

La meta original era llegar a un monto total de, al menos 4.679 millones hasta el final de 2019. Verónica Artola, gerente del BCE, ha reconocido que acumular reservas es una de las tareas más complejas dentro del acuerdo con el FMI. 

4.679
millones hasta el final de 2019 era la meta del BCE hasta 2019.

En el último informe, el FMI prevé reservas más bajas hasta 2021 debido a que no se podrá lograr el ajuste fiscal previsto, y a que no se tienen buenas perspectivas sobre ingresos adicionales mediante concesión de activos públicos. Además, desde 2020 aumentan de manera considerable los recursos que deberán destinarse a pagar intereses, amortizaciones e incluso capital de la abultada deuda pública.

En este contexto, Carrera puntualizó que la recuperación de los niveles de reservas es un trabajo a largo plazo, pero se puede avanzar en dos acciones. Por un lado, el Gobierno debe liquidar todos los bonos del Estado que se entregaron al BCE. Esta tarea será difícil mientras continúen los desequilibrios en las cuentas fiscales, por eso es imprescindible continuar con la optimización del tamaño de la burocracia y los gastos ineficientes.

Otras reformas pendientes
García afirmó que dentro del nuevo Código Monetario y Financiero es  importante reestablecer las capacidades técnicas y legales para que el BCE defina las tasas de interés. “Tenemos unos techos, pero no sirven para nada. Necesitamos políticas que impulsen la inversión”, manifestó.

El costo del financiamiento es una de las principales barreras para que surja, pero sobre todo, se mantengan más emprendimientos y negocios en el país. Si no se reactiva la generación de empleo y la inversión privada, la recesión económica podría extenderse por más de los dos años previstos por el mismo FMI.

Finalmente, otro aspecto fundamental es que se debe asegurar las condiciones para un buen manejo del dinero electrónico y la billetera móvil, pues se debe fomentar el uso mínimo del dinero físico, el que ya no podemos emitir. (Diario La Hora)

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