Empresarios y académicos impulsaron la dolarización en Ecuador desde inicios de 1990

Sin la adopción del dólar como moneda nacional, en reemplazo del sucre, la situación económica de Ecuador habría llegado a los niveles de hiperinflación y pérdida de poder adquisitivo, que se viven hoy en Venezuela. 

Desde principios de 1990, alrededor de 10 años antes de que Jamil Mahuad, presidente de la República, anunciara la dolarización, varios académicos y empresarios ya venían hablando de las bondades del sistema y la necesidad de que se lo implante en el país para cortar de raíz la inestabilidad y el manejo político de la emisión monetaria.

Lamentablemente, tuvo que mediar una crisis económica, financiera y social devastadora que incluyó la caída de la mitad de los bancos, para que se diera ese paso, con una tasa de conversión de 25.000 sucres por dólar, lo que licuó los ahorros de los ecuatorianos durante la transición del modelo.

Sin embargo, en los años posteriores, la dolarización demostró sus bondades y con ayuda de varios factores externos positivos (aumento de precios y exportación y remesas de migrantes) provocó crecimiento, estabilidad de precios, mejora del poder adquisitivo, reducción de la pobreza y aumento de la clase media. 

Primer antecedente
Desde inicios de 1990, pero con mayor empuje desde la segunda mitad, una de las principales impulsoras de la dolarización fue Joyce de Ginatta, presidenta de la Cámara de la Pequeña Industria de Guayaquil. 

Su cruzada se articuló a través de un movimiento llamado Foro Económico, al que se unieron profesores universitarios como Franklin López Buenaño y Pablo Lucio Paredes; expertos monetaristas como Carlos Julio Emanuel, y economistas liberales como Dora de Ampuero, la fundadora del Instituto Ecuatoriano de Economía Política. Además, tuvieron un rol importante los economistas estadounidenses Steve Hanke y Kurt Schuler y el venezolano José Cordeiro.

EL DATO
El 15 de septiembre de 2000 se cumplió el plazo para que los ecuatorianos cambien sus sucres por dólares. 

La idea de cambiar el sistema monetario llegó, en 1990, a oídos de académicos y empresarios a través de una ponencia de Schuler y Hanke sobre la convertibilidad. Ese modelo de paridad de un peso por un dólar se implantó en Argentina al año siguiente, como antídoto contra la inflación galopante y la pérdida del valor de la moneda nacional.

El primer acercamiento directo de esos economistas con Ecuador fue en 1995, cuando le presentaron sus teorías, que incluían la dolarización de los países latinoamericanos, a Édgar Terán, embajador en Washington del gobierno de Sixto Durán-Ballén. 

En 1996, con la llegada de Abdalá Bucaram al poder, se ensayó el primer intento de cambiar el sistema monetario. El plan de ese Gobierno, que nunca se realizó por el derrocamiento de Bucaram, era iniciar el cambio de sistema monetario en julio de 1997, con una paridad de 4.000 sucres por dólar. Al mismo tiempo, en Guayaquil, iba tomando empuje un movimiento ciudadano que proponía dolarizar para estabilizar al país. 

El ‘lobby’ empresarial y académico se mantuvo sin mayor interés de las autoridades nacionales, hasta que a fines de 1998, el sistema financiero y la economía comenzaron a descontrolarse, con un tipo de cambio que subía a 10.000 sucres por dólar. 

IMPULSORES. La empresaria Joyce de Ginatta y el expresidente Abdalá Bucaram buscaron el cambio de moneda.

El paso definitivo
A principios de 1999, Franklin López Buenaño publicó ‘Por qué y cómo dolarizar’, el primer libro ecuatoriano sobre el tema. Asimismo, Cordeiro publicó ‘La segunda muerte de Sucre’. Por su parte, el Foro Económico aceleró sus acercamientos con el gobierno de Mahuad y escogieron a Carlos Julio Emanuel como el vocero para presentar el sistema de dolarización. En la primera cita, dentro de la Gobernación del Guayas, además de Mahuad, estuvo presente el gobernador de ese entonces, Guillermo Lasso. 

Otro eje de acción del Foto fue reclutar el apoyo de varios personajes políticos como León Febres-Cordero, Jaime Nebot y Abdalá Bucaram, con el fin de que emitieran opiniones a favor de la adopción del dólar. Dentro del Ejecutivo, lograron la adhesión del ministro de Finanzas, Alfredo Arízaga y el ministro de Gobierno, Vladimiro Álvarez, entre otros.

EL DATO
El 9 de enero de 2000 se anunció al dólar como la nueva moneda de Ecuador.

Sin embargo, el factor que más influyó en la decisión final fue el impacto del feriado bancario y, sobre todo, el congelamiento de depósitos. Para 1999, asesores argentinos de la Fundación Mediterránea (de Domingo Cavallo, impulsor de la convertibilidad en Argentina) recomendaron a Mahuad congelar por solo un fin de semana los depósitos bancarios y aplicar la convertibilidad, pero el presidente no se decidió, según reportó The Wall Street Journal. 

En cambio, el 7 de marzo Mahuad decretó el cierre de la banca por una semana entera para evitar retiros masivos y, al abrir, las cuentas con más de 500 dólares permanecieron

Cuando se descongeló una parte de los recursos, la ciudadanía corrió a comprar dólares. Esto impulsó que, en apenas cuatro semanas, el tipo de cambio pasara de 15.000 a 25.000 sucres. La moneda nacional arrastraba una devaluación acumulada de 400%.

Según varias versiones, un par de días antes del anuncio del 9 de enero de 2000, Mahuad se termina de convencer sobre dolarizar la economía gracias a una conversación telefónica con el entonces secretario del Tesoro de Estados Unidos, Lawrence Summers. 

La dolarización se fraguó en seis meses durante 1999
° Al cumplirse 20 años de la adopción del dólar como moneda nacional, el expresidente Jamil Mahuad fue entrevistado, el jueves pasado, por la cadena CNN. Ahí dijo que en la segunda mitad de 1999 creó varios equipos dentro de su Gobierno para que le dieran su perspectiva sobre el cambio de sistema monetario. 

Uno de esos equipos estaba comendado por el ministro de Finanzas, Alfredo Arízaga, otro por Jorge Guzmán, superintendente de Bancos, además de un tercero con gente del Banco Central. “De mi cuenta, iba consultando a asesores internacionales, economistas de prestigio que conocía hace varios años como Domingo Cavallo y Ricardo Hausmann. Hacía sesiones cada cierto tiempo. Fueron seis meses de trabajo acelerado, donde me convencí de que era una solución no solo buena sino viable para el país”, dijo.

Además, Mahuad explicó que el establecimiento de la dolarización necesitaba de la decisión de dos instancias que estaban en contra como el Banco Central y el Congreso, pero que la oposición, tanto interna como externa era muy amplia.  

“Entonces teníamos en contra el Congreso, en contra el Banco Central, en contra el Fondo Monetario Internacional (FMI), en contra los sindicatos, en contra la dirigencia indígena, en contra una serie de líderes políticos y un articulista. Hoy, 20 años más tarde la dolarización es lo más popular que existe”, concluyó. (Diario La Hora)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *