María F. Espinosa podría ser el peón de AMLO

Esta vez el encuentro del hambre con las ganas de comer ocurrió el miércoles 9 de enero en la ciudad de México. Los dos candidatos a la secretaría general de la OEA que hasta ese día no parecían tener opciones para ganar al actual secretario Luis Almagro en las elecciones de marzo, han encontrado en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Celac, organizada por un México necesitado de ejercer liderazgo regional, una inusitada ventana para conseguir los votos que hasta hace poco les eran esquivos.

Los dos candidatos son la ecuatoriana María Fernanda Espinosa y el peruano Hugo de Zela. Ambos fueron presurosos hasta México para entrevistarse con cancilleres que asistieron a la cita convocada por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, AMLO, quien se ha empeñado en resucitar esta instancia de integración política que fue ideada por Hugo Chávez y Lula da Silva. La concibieron como un foro regional en el que no estuvieran las potencias de EEUU y Canadá pero que incluyera a Cuba. En otras palabras, un organismo pensado para sustituir a la OEA pero que, con el derrumbe de los llamados gobiernos del socialismo de siglo 21, estaba en estado comatoso.

AMLO, en su aspiración de capitalizar los rescoldos que quedaron del socialismo del siglo 21 que lideró Hugo Chávez y de ser el contrapeso de los EEUU en la región, ha encontrado un perfecto socio: Alberto Fernández en la Argentina. Las gestiones de ambos gobiernos han sido los dos puntales de la asistencia de más de 30 cancilleres de gobiernos que aceptaron la convocatoria del mexicano (incluído Ecuador), merced a la estratégica decisión de no incluir en los debates ni el caso venezolano y ni el boliviano para no crear mayores divisiones en un continente ya muy polarizado. En ese contexto entra la figura de María Fernanda Espinosa quien podría ser (y ella así seguramente lo desea) el peón que López Obrador necesita para articular todas esas fuerzas que lo convertirían en el líder regional.

Tanto Espinosa como De Zela se reunieron en México con el canciller argentino Felipe Solá, quien trata de articular dentro de la Celac junto su par mexicano, Marcelo Ebrard, una iniciativa para sacar adelante una candidatura distinta a la de Almagro, auspiciada por EEUU y Colombia. Las reuniones de Espinosa y De Zela con Solá son bastante sintomáticas de lo que ocurre en la región: Argentina coincide con México en que hay que encontrar una candidatura que saque del camino la de Almagro. «La decisión va a depender de Alberto [Fernández] y de quien junte más apoyo», informaron a diario La Nación de Buenos Aires fuentes cercanas al canciller argentino. y agregaron: «queremos construir una alternativa a Almagro, que entendemos no cumple el mandato de la OEA respecto de fomentar el diálogo, la democracia y el respeto a los derechos humanos». En la cancillería argentina estiman que México, Perú, Panamá y algunos países del Caribe podrían apoyar una postulación alternativa a la de Almagro.

Casi toda la prensa argentina que acompañó a Solá en su viaje a México coincide en que el gobierno mexicano mira con buenos ojos a Espinosa, aunque hasta ahora no ha habido una pronunciamiento oficial de la cancillería mexicana sobre el tema.

Mientras el gobierno argentino evalúa a quién darán su apoyo para la conducción de la OEA, Solá ya tuvo encuentros bilaterales con sus pares de México, Perú, Ecuador, Panamá, Cuba y Surinam. Algunos medios argentinos sostienen que Fernández ha ofrecido su apoyo a Espinosa aunque no existe ningún pronunciamiento oficial sobre el tema.

Diario El País, de España tiene la misma lectura que La Nación:  “es de interés de México y de la Argentina que dentro de la Celac podría cocinarse el impulso de una  renovación en la secretaría general en la OEA. La dirección actual de Luis Almagro es vista como una inutilizada para la mediación, pero cuenta con el respaldo de Estados Unidos, principal financiador del organismo”.  México y Argentina son partidarios de impulsar la candidatura de María Fernanda Espinosa -escribe El País-. Esa candidatura podría sumar algunos apoyos en el Caribe. Para que saliera adelante deben convencer a otro grupo importante de países como Canadá -ausente de la CELAC-, Chile, Bolivia, Uruguay, Colombia o El Salvador que, a priori, respaldan a Almagro.

Y mientras Espinosa se acerca a los argentinos y mexicanos, Almagro trata de ganar y consolidar votos con el otro sector político del continente. Su último esfuerzo fue su visita y declaración de apoyo al gobierno chileno de Sebastián Piñera. Almagro ha señalado en La Moneda que la OEA «reconoce el trabajo» de Piñera «en el marco del estado de Derecho y la preservación de la democracia». Además dijo, en franco coqueteo con la diplomacia chilena, que la defensa «eficiente» del orden público se ha producido «al mismo tiempo» que se han tomado «medidas especiales para garantizar los Derechos Humanos».

La reunión en México, en definitiva, apareció como la rendija que María Fernanda Espinosa necesitaba desesperadamente para sumar apoyos que, en caso de llegar, hay que endosar a las gestiones que puedan hacer el México de López Obrador o la Argentina de Alberto Fernández. Lograrlo no será tarea fácil: EEUU, que pone el 60% del presupuesto de la OEA, no se resignará a ver a una estridente simpatizante de Maduro y Daniel Ortega moviendo los hilos del organismo de integración política regional más importante que hay por el momento. (Martín Pallares – 4 Pelagatos)

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