Violación a su hermano menor causa conmoción e interrogantes

La violación de un niño de 11 años hacia su hermano de 6 años conmocionó a la ciudadanía ambateña que se pregunta ¿qué sucedió para que se dé esta acción?

El miércoles pasado alrededor de las 20:00 el menor le contó a su padre que su hermano lo violó, información que fue corroborada horas después en el área de emergencia del Hospital del Seguro Social de Ambato. Después de varios exámenes se comprobó que sí existió penetración anal.

Oscar Pérez, psicólogo clínico, indicó que cualquier tipo de violencia se da desde la idea de ejercer poder sobre otra persona.

“En este tipo de conductas hay muchas hipótesis, ya que puede ser una conducta aprendida, que vivió y la está repitiendo. No se puede culpar al niño”, dijo Pérez.

Además, agregó que hay que analizar el contexto, saber si lo vio en televisión o internet y lo está repitiendo, porque los niños reproducen lo que ven, reciben o hacen.

Pablo Poveda, coordinador de la Clínica Jurídica de Derechos Humanos de la Fundación Alli Causai, indicó que la investigación de este caso no solo pasa por el tema legal sino psicológico y social, del sistema familiar, “son fenómenos que pueden darse, ahora se dio la denuncia pero capaz existen otras historias que se constituyen un secreto de familia y no pasan a ser parte de las estadísticas ya que por vergüenza social deciden no hacer un proceso jurídico”.

Poveda aseguró que se puede tratar de dos víctimas de un sistema familiar y que hay que estudiar cómo está constituida la familia y descartar que el niño no tenga una  patología psicológica.

Monitoreo y prevención

Para el psicólogo clínico es importante que los padres estén en constante monitoreo de lo que sus hijos hacen en el tiempo libre, quiénes son sus vínculos afectivos, qué consumen, cuál es su desarrollo con su entorno. 

“Lo que sucedió es un síntoma y una manifestación de lo que estaba pasando antes, es importante entender estos aspectos para trabajar en prevención”, dijo Pérez.

Las manifestaciones conductuales, emocionales, de comportamiento e incluso el rendimiento escolar y su contexto dan pautas para descubrir si un niño está atravesando por cierto tipo de violencia.

Pueden ser cambios como pérdida del apetito, llanto fácil, pesadillas, aislamiento social, temor a dormir solo, incluso regresiones, es decir que no controle esfínteres, que se orine, que se aguante y ya no pueda sostenerlo.  

“Hay que preguntarse ¿cuánto mi hijo confía en mí para contarme cosas? porque por lo general son amenazados y prefieren callar. Sin prevención no podemos hablar de cura, tampoco de disminución, ni de frenar la situación sobre todo en violencia de tipo sexual”, acotó el Psicólogo Clínico.

Educación

La educación juega un papel fundamental, hay decirle al niño que nadie puede tocarlo y el tampoco, que hay que respetar el cuerpo propio y el del otro.  Hay que romper el tabú que sexualidad es solo sexo o relación coital, es relacionarse entre personas, respetar su espacio, su corporalidad, sus emociones, así lo indicó Pérez. 

“Enseñarle a la persona sobre su cuerpo, existe el estigma de tener nombres particulares para las partes íntimas y eso esconde y fortalece el mito de la sexualidad humana. Hay que hablar las cosas como son, decirles que nadie puede tocar su pene o su vagina”, agregó. (Diario La Hora) 

EL DATO

El niño que comete la violación es inimputable, no puede ser procesado judicialmente.

TOME NOTA

Lo más importante es siempre creerles a los niños cuando hablan sobre cualquier tipo de abuso.

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