Policía evitó que explosivos se activen en Lago Agrio

La Policía Nacional del Ecuador, a través de personal técnico antiexplosivos del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), realizó la remoción y destrucción controlada de más de 500 artefactos explosivos improvisados (AEI), que fueron encontrados la tarde de ayer domingo 11 de septiembre, en la parroquia General Farfán en la ciudad de Lago Agrio.

Según la información proporcionada por personal de Inteligencia Militar y del Grupo de Fuerzas Especiales 53 Rayo al mando del Tnte. Cristóbal Cuello, los artefactos estaban en dos puntos distantes, en varios sacos de yute, de donde sobresalían cables, jeringas y baterías.

El personal policial, estableció un acordamiento del perímetro de seguridad para realizar la búsqueda sistemática por tratarse de un área selvática, y poder hacer una búsqueda y barrido cronológico en los alrededores.

Los AEI localizados fueron removidos mediante la técnica remoción a distancia, uno por uno, utilizando ganchos y cuerdas, logrando su apertura a distancia y verificando su contenido, con todas las normas de seguridad.

Los técnicos informaron que los  explosivos improvisados estaban dentro de contenedores plásticos de diferentes tamaños, con un tipo de activación de espoleta que emplea una jeringuilla, cables y fuentes de alimentación, todos estos elementos adheridos a envases plásticos con grampas metálicas y clavos.

Otros sacos de yute contenían 500 AEI, colocados en contenedores plásticos envueltos con cinta de embalaje, con 29 unidades de jeringuillas y 300 metros más allá, se encontraron varias fundas plásticas de color negro, mismas que fueron inspeccionadas de manera remota, logrando visualizar dos bombonas metálicas de color violeta, adheridas a fuentes de alimentación, cables, jeringuillas.

Luego del análisis se concluyó que los AEI contenían ANFO, (nitrato de amonio más derivado de petróleo, convirtiéndolos en explosivos de alta potencia)  de color rosado con un peso aproximado de 20 kilos cada uno. También se encontró una caneca de color amarilla con jeringuillas, cables, fuente de alimentación con un peso aproximado 30 kilos, nueve unidades de paquetes tipo balones con un peso aproximado de 12 kilos, cada uno adherido con clavos y grampas (metralla), cables y fuente de alimentación.

De esta manera los técnicos lograron trasladar los explosivos hasta un lugar alejado y con todas las medidas de seguridad, debido al riesgo eminente que representaban, realizar la destrucción mediante quema controlada.