12 mil dólares es la pérdida por cada contenedor contaminado

Del 1 de enero al 29 de septiembre de este 2022, Ecuador ha decomisado 151 toneladas de droga, 20 toneladas más que las confiscadas en el mismo periodo de 2021, la mayoría de ella en los puertos de Guayaquil. Pero este ‘golpe al narcotráfico’ también afecta al sector exportador.

El más reciente hallazgo se produjo en la vía Guawyaquil-Posorja, donde el chofer de un tráiler que se volcó dejó el contenedor abandonado. Allí la Policía verificó que las cajas de banano que estaban en su interior habían sido contaminadas con droga.

Ese alcaloide es parte de las 7,7 toneladas de droga que la Policía ha decomisado en los últimos tres meses en puertos, aeropuertos y vías del país, informó el director de la Policía Antinarcóticos, Pablo Ramírez.

En este tiempo, destacó el oficial, se han detenido a 270 personas relacionadas con el narcotráfico y se han decomisado 26 armas de fuego en el marco de la desarticulación de 17 grupos delictivos.

UN ‘GOLPE AL

NARCOTRÁFICO’ DE

USD 15.000 MILLONES

Las 151 toneladas de droga incautadas en estos nueve meses “afecta en más de 15 mil millones de dólares a la economía ilegal de las organizaciones delictivas”, asegura el jefe de Antinarcóticos Pablo Ramírez.

Dicha cantidad demuestra que Ecuador va camino a romper su propio récord de incautación de drogas de 2021, cuando la Policía sacó de circulación 210 toneladas.

La Policía confirmó que el 60% del alcaloide que sale del país va a Europa; el resto a Norteamérica, según las líneas de trazabilidad que hacen los investigadores.

DOLOR DE CABEZA PARA

LOS EXPORTADORES

El país se ubica como el tercero del mundo con más cocaína incautada, según la oficina de Naciones Unidas para la lucha contra las drogas.

El sector exportador de banano es el más golpeado por la contaminación de droga, ya que es el producto de mayor volumen y frecuencia que sale por los puertos de Guayaquil.

A los contenedores de cajas de banano se les agrega la droga en las carreteras o en los puertos. “Somos las principales víctimas porque movemos 7.000 contenedores semanales de banano en los puertos”, dice Richard Salazar, presidente del gremio.

Los bananeros invierten, por contenedor, unos 200 dólares en vigilancia satelital y en la custodia de los cargamentos mediante guardias privados.

Cuando se produce un decomiso de droga, las autoridades retienen todo el cargamento como evidencia, lo que termina dañando la fruta y generando pérdidas. “Nadie asume el costo (de la pérdida), cada contenedor cuesta 12.000 dólares”, sostiene Salazar.

“Estamos preocupados porque el narcotráfico sigue y vemos que solo los exportadores solventamos el problema, no los puertos ni las navieras”, sostiene el director del gremio bananero.

Pero la cocaína prensada no solo va en los afamados bananos ecuatorianos o incluso en réplicas de plástico, también en piñas, madera y otros productos.

Solo en el primer trimestre del año, la Policía incautó en el puerto de Guayaquil 15,8 toneladas de droga, casi cuatro veces más que en el mismo periodo en 2021.

De las 210 toneladas de droga incautadas el año pasado a nivel nacional, 96 toneladas fueron descubiertas en Guayaquil.

Entonces sobra droga, pero faltan escáneres y personal de vigilancia, por eso los contenedores “contaminados” se han convertido en dolor de cabeza para los exportadores, que pierden dinero cuando el narco invade sus negocios lícitos. Y dicen que también pierden prestigio cuando los capos conforman ‘exportadoras de papel’ para camuflar su verdadero negocio.

Revisar unos 2,4 millones de contenedores al año “es una tarea titánica”, reconocen en Antinarcóticos.

Guayaquil cuenta con 12 terminales privadas y desde esta ciudad portuaria se mueve el 85% de las exportaciones no petroleras de Ecuador, alrededor de 25 millones de toneladas métricas de carga al año.

MÁS TECNOLOGÍA

Se necesitan más escáneres no intrusivos, de esos que no dañan el banano o el camarón, señalan los exportadores y lo admiten los oficiales de la Policía.

En Ecuador de momento solo hay uno de estos dispositivos especiales en la terminal de Posorja, cerca de Guayaquil. El resto está en proceso de adquirirlo, según una disposición del Servicio Aduanero y por el que, al final, también deberán contribuir los exportadores.

Los exportadores están desesperados con la “contaminación” frecuente de contenedores. Las bandas suelen romper los sellos de un embalaje, retiran la carga lícita e introducen los ladrillos de cocaína, en una modalidad conocida como “gancho ciego”.

“Nuestro país dejó de ser centro de acopio, para constituirse en plataforma de distribución de droga a nivel internacional”, había reconocido el general Giovanni Ponce, hasta hace poco jefe de antinarcóticos.

La violencia asociada al narco también está en auge. Solo en Guayaquil y su zona de influencia, ya se ha superado la cifra de mil asesinatos en lo que va de este año, el 80% de ellos relacionado con el tráfico de drogas, según el oficial. (DIARIO CORREO)