Verónica Songor: dos veces dejó de latir el corazón de la policía herida en ataque a la UPC en Guayaquil

El Cartel Jalisco Nueva Generación se ha adjudicado el hecho que la Fiscalía investiga como atentado terrorista.

Verónica Songor, de 24 años, es la más reciente víctima del crimen organizado que opera en Guayaquil. Eran las 3:45 de la madrugada cuando varios impactos de bala la impactaron en su lugar de trabajo: la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) ubicada en Socio Vivienda 1, al norte de Guayaquil. Desde entonces su corazón se ha parado dos veces, pero aún vive.

Lojana, de 24 años, Verónica se graduó como policía hace un año y siete meses. Su primera asignación fue el eje preventivo en el distrito Nueva Prosperina, el que acumula la mayor cantidad de muertes violentas (237) de la Zona 8, que comprende Guayaquil, Durán y Samborondón, donde hasta el día del ataque, el 9 de octubre, se habían registrado 1.128 asesinatos en lo que va de este año.

«Si Dios permite que sobreviva, no sabemos si quedará con efectos secundarios, ya que su cerebro dejó de recibir oxígeno”, dijo con preocupación un compañero de Verónica, según la información que les han dado los médicos.

A la hora en que ocurrió el ataque, que se lo ha adjudicado el Cartel Jalisco Nueva Generación, la joven policía se encontraba justo a la entrada de la UPC. Las balas de fusiles atravaseraron los cristales de la puerta de ingreso y de la ventana junto al escritorio donde ella estaba, sentada en una silla de plástico.

La Fiscalía investiga este hecho como un atentado terrorista.

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

Dicen los compañeros de Verónica, que la llevaron en ambulancia al hospital de la Policía y después fue trasladada a una clínica privada, que su mayor fortaleza son sus ganas de vivir. Los médicos han hecho su parte, con reanimación cardiorrespiratoria la han devuelto a la vida las dos veces que su corazón se ha detenido.

Pero sigue en estado crítico, informó el ministro del Interior, Juan Zapata, quien corrigió el anuncio del presidente Guillermo Lasso sobre que había muerto.

“Es que ella llegó sin signos vitales al hospital, pero fue reanimada por los médicos. Su estado de salud es muy delicado», explicó otro compañero de la joven policía. «No sabemos nada más».

La puerta principal de la UPC de Socio Vivienda fue destruida por los disparos.

En la UPC donde Verónica trabaja quedó un reguero de sangre, 16 rastros de bala -a ella la impactaron siete disparos- y varios panfletos donde los narcodelincuentes advierten que más ataques como este volverán a ocurrir.

De hecho, casi al mismo tiempo del asalto armado se dejaban más panfletos en las otras dos UPC que existen en Socio Vivienda, sector que el Gobierno intervino a principios de septiembre con 500 uniformados entre policías y militares.

TERCER ATAQUE A UPC EN SOCIO VIVIENDA

No es la primera vez que la UPC de Socio Vivienda es atacada a bala por delincuentes. En abril y junio de este 2022 esa dependencia también recibió disparos contra su fachada, pero nadie salió herido como esta vez.

El comandante de la Zona 8, Víctor Zárate, lamentó la arremetida a las tres unidades policiales y reveló que el ataque a la UPC fue cometido por dos sujetos, pero con la complicidad de más antisociales.

“Alertas hay muchas, cuando los trabajos policiales causan el efecto deseado, vamos a tener la controversia de los grupos de delincuencia organizada que están siendo afectados, pero no van a amedrentar el trabajo de los servidores policiales», aseguró el oficial.

«También es indispensable que se hagan presentes los Derechos Humanos, la defensora del Pueblo y que se verifique el estado de salud de nuestra compañera y se respalde la acción valerosa de los uniformados”. (ECUAVISA)