Seis años de la desaparición de la joven que llegó a Machala para ser universitaria

El sueño de estudiar en la universidad y encontrar respuestas para su enfermedad obligó a Luzmila Ramírez a dejar su casa y viajar a Machala.

Pero sus sueños se truncaron, desapareció el 10 de octubre de 2016. Se cumplen seis años sin Luzmila.

La educación superior es una aspiración de varios jóvenes al terminar el colegio, algunos tienen que desplazarse de su provincia natal a otras ciudades para asistir a su carrera tan anhelada.

Esta es la historia de Luzmila Ramírez, de 18 años, quien viajó desde Quevedo con el objetivo de inscribirse en la carrera de Medicina de la Universidad Técnica de Machala.

SALUD

Luzmila nació un 5 de abril de 1998 con una condición medicacongénica que amenazaba con dejarla ciega a largo plazo.

A pesar de asistir con varios especialistas jamás tuvo una respuesta clara acerca de la razón de su condición, lo que motivó a Luzmila a informarse sobre su padecimiento y autoeducarse.

Alexandra Cevallos, hermana de Luzmila, cita la tenacidad de su hermana menor al encarar los diagnósticos médicos. “… Tiene que haber un tratamiento, yo tengo que encontrar la cura, tengo que estudiar para encontrar respuestas a mi discapacidad”, decía Luzmila.

En 2016 para acceder a la educación superior pública se rendía el Examen Nacional para la Educación Superior (ENES). Luzmila dio la prueba y logró 826 puntos de 1000 con lo cual ingresó a la Universidad Técnica de Machala.

Con su puntaje fue exonerada del curso de nivelación, además obtuvo una beca de estudios con la posibilidad de cambiar de universidad si mantenía su promedio.

VIAJÓ

Feliz con su resultado, Luzmila salió de su hogar en Quevedo el 2 de octubre de 2016 con dirección a casa de un familiar en Huaquillas, ubicado a ocho horas de distancia para continuar con los trámites de la universidad.

Luzmila en esos días se mantenía contacto con su familia a través de llamadas telefónicas periódicas contando sobre el papeleo necesario para convalidar la exoneración del curso de nivelación y las cotidianidades familiares.

El lunes 10 de octubre de 2016 como de costumbre, Alexandra la llamó para conversar sobre los planes del día.

Luzmila le contó las diligencias que tenía que realizar en la universidad, la necesidad de una recarga de saldo y las intenciones de hacer una videollamada por la noche con su sobrino de 2 años.

DESAPARICIÓN

Al mediodía, Alexandra volvió a llamar a Luzmila para comprobar la recarga acordada, pero su celular estaba apagado. A lo largo del día, la familia buscó comunicarse con Luzmila sin éxito.

Fue a las 23:50 de ese lunes cuando recibieron la llamada de un familiar donde se alojaba Luzmila, para comunicar que Luzmila no había retornado a casa de la universidad.

Luzmila desapareció el 10 de octubre de 2016 en el trayecto de Huaquillas a la Universidad Técnica de Machala.

DENUNCIA

Sus familiares se acercaron inmediatamente a la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestro de la Policía Nacional (Dinased) de Quevedo para presentar la denuncia. Pero los agentes policiales no la receptaron porque se la debía colocar en el lugar de la desaparición.

Esa misma noche, la familia viajó ocho horas hasta Machala para iniciar con la búsqueda, pero en vez de juntar esfuerzos con los operadores de justicia y desquitar el tiempo perdido, encontraron solo cuestionamientos de la desaparición de su hija basados en estereotipos de género.

“La Policía piensa que mi hermana se ha ido por su propia voluntad. El señor policía que lleva el caso me dijo: ‘mija yo ya trabajé en Quevedo conozco a las chicas como son allá, se esconden o se van con sus novios’”, dice Alexandra Suárez, hermana de Luzmila. (DIARIO CORREO)