Segunda sentencia para exconscripto por asesinato en la cárcel de Machala

Por el asesinato de Yerry Enrique Catagua Murillo, que ocurrió en el Centro de Rehabilitación Social de Machala, el exconscripto, Hilmar Corozo Medina, fue sentenciado a 34 años y 8 meses de prisión. Este sujeto ya recibió una sentencia similar de 34 años de cárcel por la muerte de Javier Slater Viteri Alburqueque, miembro de la comunidad GLBTI.

El 12 de octubre de 2021, Catagua, quien cumplía una sentencia de cinco años por delito de robo y le faltaban pocos días para recuperar la libertad, fue encontrado sin vida en el pabellón de mediana seguridad.

Inicialmente trascendió que se habría suicidado, pero más tarde se dijo que habría sido una muerte violenta, como consecuencia de un pleito con otro privado de libertad, en el que lamentablemente llevó la peor parte.

Eran cerca de las 15:30 cuando se registró una riña que terminó con la muerte de Catagua. Un informe preliminar indica que su cuerpo presentaba hematomas y que al encontrarlo estaba suspendido de una cuerda.

Personal de la Dirección de Delitos Contra la Vida (Dinased) y Criminalística llegaron para realizar el levantamiento del cadáver.

Sonia Murillo, madre del fallecido, indicó que su hijo estaba a meses de salir en libertad, además, que ya cumplió más del 60% de la pena de robo por la que pagaba una sentencia de cinco años.

Entre lágrimas y gritos de indignación dijo que hace 15 días fue la última ocasión que conversó con su vástago, pero nunca le dijo que tenía problemas.

“No se metía con nadie, sé quiénes son los que lo mataron y las causas, por eso pido justicia, no mataron a un perro”, dijo la mujer.

Personal de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) y Grupo de Operaciones Especiales (GOE) realizaron un operativo en el pabellón donde ocurrió la muerte.

Por este crimen fueron sentenciados Willinson Hilmar Corozo Medina y Michael Jordan González Angulo, quienes recibieron una sentencia de 34 años y ocho meses por el delito de asesinato.

MUERTE

Corozo ya recibió una sentencia de más de 34 años por el asesinato de Javier Slater Viteri Alburqueque, de 22 años, quien recibió 89 puñaladas. Incluso esta condena fue ratificada por un Tribunal de Garantías Penales.

El 27 de mayo de 2020, Viteri murió al recibir cerca de 89 apuñaladas en la espalda, abdomen, tórax y cuello. Este hecho se registró en un departamento ubicado en las calles República del Ecuador y Juan Moncada, en el popular sector de las 5 Esquinas, en Arenillas.

Según Fiscalía, la víctima se encontraba en su habitación jugando play station en compañía de amigos. Se presume que Viteri recibió un mensaje en su celular y luego desesperadamente les pidió a sus acompañantes que se retiren y regresen después de unas horas porque tendría una visita.

Cuando salieron, los amigos se quedaron a 30 metros de la puerta mientras planificaban a donde ir y en ese momento observaron que llegó una persona.

Se trataba de un afrodescendiente de contextura delgada de 1,70 metros aproximadamente. El hombre vestía una pantaloneta roja y un camisetilla oscura.

Los testigos indicaron que pasaron cerca de 20 minutos, cuando observaron que el sujeto salió con una mochila en su espalda y manchas de sangre, luego corrió para darse a la fuga.

Esto motivó a los jóvenes a perseguirlo, pero le perdieron el rastro cerca del cuartel militar BIMOT – Constitución.

Cuando los testigos retornaron al departamento encontraron la puerta cerrada con seguro, razón por la que tuvieron que derribarla y al entrar hallaron a Viteri sin vida en su departamento. Todo el lugar estaba con sangre y las cosas en el suelo.

DETENCIÓN

Mediante labores de inteligencia, los agentes conocieron que el sospechoso sería un conscripto y que se encontraba en el cuartel militar. Lograron conocer que al celular Kevin Sánchez Viteri, primo del fallecido, llegaban todos los mensajes de las redes sociales de Javier Viteri, pues le dio sus contraseñas.

Kevin mostró que su primo escribió la misma noche del miércoles 27 de mayo con un ciudadano de nombres Hilmar Corozo, con la finalidad de encontrarse en el departamento.

Precisamente, los agentes mostraron la foto de Corozo a los testigos y ellos lo reconocerían como la persona que persiguieron.

En poder del detenido decomisaron cuatro celulares, además en su cuerpo y en el área del baño se localizaron otras manchas rojas. (DIARIO CORREO)