El correísmo admira a Lenín Moreno

El documental “Se fue a volver”, que un canal mexicano acaba de hacer con ocho correístas, incluido Rafael Correa, es una verdadera oda a Lenín Moreno. En 95 minutos, los ocho confiesan -enojados pero admirados- cómo Lenín Moreno los engañó durante 10 años.

“Si en algo es excelente es en el cinismo -dice Correa- su capacidad de mentir es impresionante”. “A veces pienso que fue planificado, que fue pensado -dice Viviana Bonilla- que mientras estaba en nuestras filas pensó en cómo construir esta traición que no se da a los dos o tres años, se da a los pocos meses (de su gobierno)”. “Estábamos entre Lenín y Glas -dice Gabriela Rivadeneira-. Moreno garantizaba ganar la elección”. “Nunca nos advirtió que tenía discrepancias -dice Ricardo Patiño-, si no, no lo habríamos planteado como candidato a la presidencia”. Soledad Buendía, que dijo conocerlo de tiempo atrás, coincide en que ella confiaba a ojo cerrado en Moreno. “Jamás pensé que él nos vendería”.

Si se les cree, Moreno jugó a la perfección el papel de topo. De agente doble. De instrumento de la oligarquía y las elites. No solo eso. Lo presentan como un infiltrado genial. Por supuesto no lo califican de esa forma. Pero es el adjetivo que se impone cuando se les oye.

Patiño, por ejemplo, confiesa que, cuando dejó el gobierno de Moreno, con Paola Pabón y Virgilio Hernández, se refugió en Alianza País. Y desde allí, se entiende, organizó con todo el aparato la artillería contra el traidor. Lo sacaron del movimiento, lo expulsaron. Moreno reaccionó con la ayuda -dice- de un juez: los expulsó, les quitó el partido, la sede, el logo, el color… todo. Soledad Buendía recuerda que Moreno llamó al bloque correísta a Carondelet, propuso hacer la consulta (que inhabilitó a Correa) y, como ellos no estuvieron de acuerdo, los dividió: 30 asambleístas se quedaron con Correa, de los 74 obtenidos aquel 19 de febrero de 2017. En claro, Moreno los desplumó sin despeinarse.

Por supuesto no lo dicen. Pero hay, en los entresijos de sus acusaciones, una admiración cierta por ese personaje que, recluido en su silla de ruedas, los encandiló y los engatusó. ¿Cómo lo hizo? No lo explican. Y eso mismo resulta insólito tratándose de gente que supuestamente tiene formación marxista. Porque lejos de hurgar en las razones objetivas del cambio que efectuó Moreno, se guarecen en peculiaridades de tipo sicológico. Curiosa forma de explicar la historia.

No es que Lenín Moreno abandonó la mal llamada Revolución Ciudadana porque el país electoral cambió y lo premió en los sondeos a medida que tomaba distancia del correísmo. No es que Jorge Glas terminó preso porque Odebrecht suministró pruebas de la operación corrupta que libró en compañía de su tío. No. Moreno se distanció de la Revolución Ciudadana y de Glas -lo dicen de varias maneras- porque su estructura genética es la de un traidor. Porque es un tipo con doble fondo.

Estos correístas tan pagados de sí (basta con oír unos segundos a Galo Mora), tan seguros de ser los instrumentos predestinados de esa marcha de la historia, con H, progresiva e inexorablemente racional, son incapaces de ver que caminan en círculo. Son incapaces de analizar a Moreno en el contexto que gobernó. No se formulan preguntas tan sencillas como estas dos: ¿Por qué, si el país quería seguir por la senda correísta, no hubo reacción alguna cuando Moreno decidió que esa etapa había culminado? ¿Por qué le fue a Correa como a los perros en misa cuando volvió para promocionar el No en la consulta popular? ¿O no recuerdan los huevos que le lanzaron en La Maná y el discurso en un balcón de Guayaquil con apenas un puñado de simpatizantes escuchándolo?

La respuesta es sencilla: esos correístas que hilvanan ahora un perfil de superhéroe a Moreno, creyendo describir a un traidor, miran su historia en el poder a partir de la metafísica del deseo; no de las peculiaridades de la realidad. El correísmo es una suerte de máquina deseante, como decía Deleuze. Una maquina que se relaciona con la realidad de modo esquizofrénico.

El documental “Se fue a volver” es eso: la recomposición de lo que ellos creen ser. Seres puros y llenos de buenas intenciones que nunca se equivocaron. Sin exabruptos. Sin corrupción. Sin atentados a los derechos humanos. Sin persecuciones y desapariciones.

“Se fue a volver” es la autoglorificación de unos seres superiores, con aliento inextinguible de mártires. Víctimas del odio, de la derecha retardataria y de la prensa. ¡Cómo odian a la prensa que no controlan!
Se retratan como son: seres enceguecidos que creen ser dueños del poder por derecho divino; poder que nada ni nadie les puede arrebatar. Moreno lo hizo. Por eso lo admiran… maldiciéndolo. (JOSE HERNANDEZ – 4 PELAGATOS)

Foto: Sefueavolver.