El terror nutre al terrorismo político

Uno: el responsable de la violencia y el pánico es la autoridad, no el crimen organizado. La autoridad es mencionada con nombre y apellido, es señalada por lo que dice o deje de decir, por lo que hace o deje de hacer. El crimen organizado, en cambio, apenas es mencionado: es invisibilizado. Si existe es porque se necesita como una referencia para demostrar que la responsabilidad del terror está en el otro lado: sin el uno, no hay el otro.

Dos: existe un escenario de caos y de violencia que no puede ser controlado por el Gobierno. Se trata de una circunstancia de conmoción interna que legitima un cambio urgente de Gobierno para así recuperar la paz y la tranquilidad. Si el culpable de todo es la autoridad y no el crimen, entonces la prioridad es cambiarla y no combatir al crimen.

Estos son los dos mensajes que las máquinas operadoras de propaganda y comunicación se esmeraron en posicionar aprovechando del terror que se apoderó ayer del país y, en especial, de Guayaquil. Esto ocurrió desde muy temprano en la mañana, tan pronto como la Policía informó, en la madrugada, de la muerte de dos policías en un barrio periférico de Guayaquil. Luego llegaron más noticias de otros atentados: una bomba en una gasolinera, un coche bomba en la UPC de la Alborada, un coche bomba en la gasolinera de Pascuales, un artefacto explosivo en la Terpel de la Perimetral, un explosivo en la UPC de Socio Vivienda, una bomba en la UPC de las Orquídeas, disparos a policías en el sector de la Balerio Estacio y, así, otros dos o tres episodios terroristas más.

No podía haber terreno más fértil para que los resultados fueran óptimos. Había, además, unos factores que ayudaban muchísimo: un día antes, la Presidencia había anunciado que el presidente Lasso iba a trasladarse por el feriado hasta Orlando, una ciudad en la Florida que solo puede asociarse con Disney el ratón Miguelito. La convergencia de este tema era como yesca para el fuego. Tanto es así que, a pesar de que Lasso decidió no viajar, la palabra Orlando fue la primera tendencia en Twitter hasta al menos pasadas las ocho de la noche y la palabra Disney era la tercera: obvio, si es la autoridad la responsable del terror, ¿cómo pedir que una palabra asociada a los carteles fuera tendencia?

Los operadores mediáticos deben haberle puesto mucho esfuerzo en lograr eso: lo de Disney  era la herramienta perfecta para exasperar al atribulado ciudadano que, como ocurre generalmente en las redes, se trepa al sentimiento mayoritario. «En menos de 24 horas, Ecuador aterrorizado con -por lo menos- 9 coches bomba; un sinnúmero de artefactos explosivos; cinco policías asesinados; agentes penitenciarios secuestrados; personas colgadas; y, más violencia. No hay Gobierno y el Presidente de feriado a Orlando. YA BASTA!!!» ponía en sus redes la correísta Marcela Holguín, primera vicepresidenta de la Asamblea. «Hola Presidente @LassoGuillermo, vicepresidente @ABorreroVega -por si acaso- son las 11:20 de la mañana y en la madrugada el país vivió una jornada de TERROR: coches bomba, muertes, secuestros, motines, etc. ¿Algo que decir? ¿O ya están de feriado en Orlando?», replicaba Edu Andino, otro vocero del correísmo. Si bien la decisión la Presidencia anunció la suspensión del viaje a las 13:40, cerca de las 21:00 todavía había cuentas que insistían en el tema del viaje.

La idea de que la autoridad es la responsable del estado de terror que se vivía en Guayaquil y Durán es culpa de la autoridad y no del crimen, es algo que se ha tratado de posicionar desde que el país entró en la espiral de violencia. Sin embargo, ayer hubo operadores y cuentas que lo decían de forma explícita. «Primer culpable de la crisis: gobierno inepto e indolente. Segundo: bandas criminales que aprovechando ausencia del Estado toman control de los territorios…», dijo una usuaria vinculada al correísmo. El primer culpable es el gobierno y los segundos son los criminales pero por culpa del gobierno que está ausente, era el mensaje que llevaba explícito la redacción de su tuit. «Pensar al crimen organizado por fuera del Estado es de ingenuos, se sabe que sus tentáculos llegan a las más altas esferas de poder. Siendo así, lo dicho por PPLs respecto a la corrupción de funcionarios del gobierno suena más a realidad que a posibilidad. No seamos tan ingenuos!», dijo por otro lado una activista de DDHH. Es decir, si existe un crimen organizado al que responsabilizar es porque está infiltrado en el Estado desde donde actúa: no porque sea un un actor con entidad propia.

Lo de la conmoción interna y la destitución al presidente llegó ya en la tarde. En esa tarea estuvieron activos no solo operadores del aparato de comunicación y propaganda del correísmo sino sus propios legisladores que empezaron a hablar de la necesidad de la muerte cruzada impulsada por la Asamblea para sacar del cargo a Lasso. El asambleísta Latin King, Ronny Aleaga que perdió la visa a EEUU publicó incluso un comunicado. «La solución está en aplicar una adecuada estrategia de combate a la delincuencia y darle tranquilidad al país en el corto plazo y luego decretar la muerte cruzada. La conmoción interna es innegable, pero la falta de capacidad para gobernar aún más». Otra asambleísta del correísmo radical, Luisa González, decía en su cuenta que la Asamblea debe llamar a muerte cruzada «mientras el presidente disfruta sus vacaciones junto a Mickey Mouse». Virgilio Hernández apuntaba al mismo tema:  ¿Acaso ya no hay suficiente conmoción interna para muerte cruzada y adelantar elecciones?».

En resumen: ayer se montó un escenario de terror que se ajustó perfectamente a una estrategia de comunicación cuyo objetivo era la de instalar la idea de que el principal problema es la autoridad; no los carteles criminales. (MARTIN PALLARES – 4 PELAGATOS)

Foto: Expreso