Dos niños asesinaron a un compañero de clase porque le tenían “bronca”

El pasado mes de octubre, en Argentina, se dio a conocer uno de los casos más estremecedores de Latinoamérica. El crimen de Nicolás Alexander Cernadas, de 13 años, por otros dos adolescentes de 14 y 17 que generó conmoción y repudio por la brutalidad y la intención del caso.

Un hombre y su hijo salieron a caminar por su barrio, en dirección a un terreno descampado de la localidad de Mariano Acosta, donde los sorprendió una escena macabra: el cuerpo boca abajo de un menor, casi que completamente calcinado e irreconocible. Los peritos forenses calcularon que llevaba al menos 24 horas muerto.

En cuestión de horas la noticia apareció en todos los medios de comunicación. Radio, prensa escrita y televisión. La Policía estaba buscando a quienes pudiesen reconocer el cuerpo y en ese momento, Héctor Miranda -el tío de Nicolás- y su esposa Sandra se dieron cuenta de que, por la ropa del cadáver, el protagonista de la historia era su pequeño sobrino.

La autopsia estableció que Nicolás había sido quemado vivo, luego de sufrir varios cortes con un arma blanca en la garganta y los pies. Sus asesinos actuaron con saña, lo hirieron de gravedad, luego lo empujaron al fuego y dejaron el cuerpo entre los pastizales crecidos y la basura de ese terreno abandonado en una zona semirrural del partido de Merlo.

A cuatro metros del cadáver, los peritos de la Policía Científica encontraron un pozo de diez centímetros de profundidad con cenizas y un tronco casi consumido por el fuego. Las quemaduras en el cadáver y la causa de la muerte de Nicolás serían compatibles con la exposición a las llamas en ese pozo.

“Allí lo empujaron; allí lo quemaron. Lo filmaron mientras se retorcía del dolor y allí lo abandonaron”, sostuvo, conmovido, uno de los investigadores policiales. Según las pruebas incorporadas al expediente, se determinó que ambos jóvenes mataron a Nicolás porque les divertía verlo sufrir y causarle daño.

El resultado preliminar de la autopsia determinó que la muerte de Nicolás se produjo unas 24 horas antes del hallazgo, y que la causa fue un paro cardiorrespiratorio traumático ocasionado por lesión alveolar difusa y por energía calórica. Es decir, murió por los cortes y tras ser prendido fuego aún con vida.

Los acusados son dos menores de edad. El más chico, de 14 años, se entregó en la comisaría sexta de Merlo, en la ciudad de Mariano Acosta, dos días después del crimen. Mientras que el adolescente, de 17, fue detenido el 13 de octubre.

La Justicia de Menores de Morón dictó la prisión preventiva del adolescente de 17 años acusado del crimen de Nicolás Alexander Cernadas y el otro de 14 años fue sobreseído debido a que es inimputable por su edad, por lo cual, por ahora, quedará alojado en un centro educativo de menores durante seis meses y luego se lo evaluará semestralmente.

La prisión preventiva del mayor de los acusados fue dictada por el Juzgado de Garantías del Joven n.° 2 de Morón, a cargo de la jueza Karina de Lucas, a pedido del fiscal Pablo Cabrejas, de la Fiscalía de Responsabilidad Juvenil n.° 2, quien le imputó el delito de “homicidio simple”.

El tío del menor Hécor Miranda le dijo a Télam que desde la Municipalidad de Merlo le ofrecieron un abogado para afrontar la causa judicial. Según Miranda, su sobrino había sido amenazado semanas antes del crimen y fue llevado engañado a la zona donde lo mataron.

Según su familia, Nicolás sufría de acoso escolar, debido a que sus compañeros se burlaban de él y su historia de vida. El pequeño había quedado a los cinco años en custodia de sus tíos maternos, cuando su mamá dejó de estar en la capacidad de cuidar de él.

De acuerdo a los investigadores, la clave para esclarecer el caso fue el análisis de las redes sociales y -especialmente- los chats de WhatsApp en los celulares secuestrados. Esos elementos permitieron establecer que los atacantes planificaron la agresión de Nicolás, a quien conocían del barrio y le tenían “bronca y odio”.

Fuente: MSN Latam (Semana)