Lasso escapa a otra intentona golpista

Todos los caminos te llevan a Roma, dice una expresión popular. Y todo lo que pasó esta semana, traslado de algo más de mil presos de la penitenciaría, intento de otra matanza, atentados en las calles de Guayaquil, Durán, Esmeraldas y Santo Domingo y movidas políticas en las que coincidieron correístas, nebotistas, Virgilio Saquicela… ¿a dónde llevan?

No hay duda de que hubo, en los 18 atentados una coordinación cronometrada: empezaron a la 01:05 y se extendieron hasta las 03:25. Uno cada diez minutos. No hubo ataques a civiles; solo a policías y a lugares. La idea era golpear a la Policía y crear incertidumbre y zozobra en la población. Curiosamente, aparecieron correístas hablando de “conmoción interna”; una figura contemplada en el artículo 130 de la Constitución para recurrir a la muerte cruzada por parte de la Asamblea. Y de la necesidad de destituir a Lasso.

Curiosamente, los socialcristianos parieron un comunicado en el cual el tema central no eran los policías asesinados ni los atentados: eran las vías constitucionales para sacar a Guillermo Lasso del poder. Las dos (muerte cruzada y juicio político) sin piso constitucional en este momento, pero que el PSC se declaró presto a examinar. Curiosamente, Virgilio Saquicela citó a una sesión para este lunes a la Asamblea en la cual el único punto del orden del día es el “Análisis y resolución respecto a la inseguridad que atraviesa el Ecuador”.

Si se retoma la secuencia, el resultado puede ser igualmente curioso: los presos de la penitenciaría informados de que iban a ser trasladados iniciaron una campaña de desinformación y, luego, enfrentamientos entre bandas donde hubo dos muertos y seis herido. Afuera arrancó una ola incontrolable de actos terroristas que cumplieron dos objetivos: tratar de extorsionar al gobierno para detener la toma de control militar de la cárcel y fabricar un ambiente de conmoción interna.

Todo eso parece que lo hicieron en horas. No es así. El traslado fijado, en última instancia, para el 31 de octubre debía haber ocurrido semanas antes. Ese operativo fue pospuesto porque se filtró la información. Por eso, todos los actores tenían listos escenarios que, para el correísmo y sus aliados, conducían a un solo puerto: repetir, en contra del presidente, lo ocurrido en junio pasado.

Los políticos (correístas y nebotistas), apoyándose en la figura invocada de estado de conmoción, se prepararon para sacar a Lasso. Si se revisan las redes de Correa y sus amigos se verá que no pararon de atacar a Lasso por todos los motivos imaginables: estado de la economía, inseguridad, gestión, supuesta ineptitud e incluso efectos derivados de su estado de salud. ¿Dónde iban a intentarlo? En la sesión de este lunes en la Asamblea, citada por Saquicela.

Mientras tanto, Ronny Aleaga, el Latin King del correísmo, fue convertido por su partido en el eje pivotante de este operativo. Días antes, Saquicela le entregó dos veces la presidencia de la Asamblea. ¿Para realzar su perfil? En redes, algunos fueron hasta proyectarlo como presidente. ¿A quién iba dirigido ese mensaje de su supuesta importancia? ¿Podía haber algo más grotesco por parte del correísmo que pretender sumar aliados a un estado de conmoción producido, en los hechos, por bandas criminales entre las cuales figura aquella a la que pertenece Aleaga? ¿Quién coordinó acciones carcelarias, hechos callejeros y movidas políticas?

La reacción contundente del Gobierno paró la dinámica política en que coincidieron correístas, nebotistas, Saquicela… Tras dudas sobre la estrategia a seguir en las cárceles, el Ejecutivo decidió no ceder ante el chantaje, seguir con le traslado de presos, el envío de dos líderes de los chone killers a La Roca e ir tras los protagonistas de los atentados en las calles. La acción inmediata y combinada de militares y policías en Guayaquil y la fotografía de los presos reducidos en el patio de la Penitenciería, que el presidente publicó, tuvo efectos políticos innegables.

Se cayó la conmoción interna, se evitó un baño de sangre en La Penitenciaría, Lasso ganó puntos  en la opinión, reunió el Consejo de Seguridad Pública del Estado y comunicó -bajo la reserva debida- el Plan de Seguridad en marcha, y lideró los dos procesos de respuesta a la violencia: uno en Guayaquil; otro en Esmeraldas.

En claro, Lasso retiró la carne de los platos de los comensales que se dieron cita para este lunes a las 10:30 en la Asamblea. Además, la ID y PK no les acolitaron. Correa y sus aliados, a juzgar por sus mensajes de última hora, parecen haber aceptado que volvieron a perder. Hasta la próxima. (JOSE HERNANDEZ – 4 PELAGATOS)

Foto: Presidencia de la República.