Pareja delata el engranaje corrupto de Correa

Los legionarios que Rafael Correa tiene en la Asamblea vivieron seguramente uno de sus peores días durante la comparecencia de Carlos Pareja Yannuzzelli en la Comisión de Fiscalización: el rostro desencajado de Pamela Aguirre y el disparo que se pegó al decir que no se puede creer en la versión de un condenado, cuando su mesías está en Bélgica sentenciado al igual que Pareja, mostraron lo traumática que les resultó la comparecencia.

Durante algo más de cuatro horas, Pareja expuso cómo funcionó el esquema de corrupción durante el gobierno de Rafael Correa -en el que se negociaron incluso préstamos internacionales por más de 10 mil millones de dólares- a cambio de 1.325 millones de barriles de petróleo, cuyo precio se fijó artificialmente por debajo del de mercado. Pareja está en prisión pagando una pena de 10 años por peculado por su participación en el proceso de repotenciación de la Refinería de Esmeraldas, también durante el gobierno de Correa. Fue invitado a dar su versión por el presidente de la Comisión, Fernando Villavicencio, porque el Departamento de Justicia de los EEUU inició un proceso por lavado de dinero en contra de Nilsen Arias, uno de los involucrados en el caso que está colaborando con la justicia de ese país.

Pareja quiso demostrar cómo el negociado que significó 5 mil millones en pérdidas al país hubiera sido imposible sin el consentimiento de Correa. Se trató de un delito de crimen organizado donde intervinieron prácticamente todos los organismos del Estado: desde la Presidencia y la secretaría jurídica dirigida por Aléxis Mera donde se diseñó el negocio.

En el engranaje estuvieron los fiscales Galo Chiriboga y Carlos Baca Mancheno. Él les entregó pruebas y explicó personalmente la denuncia, así como a los fiscales que les sucedieron. Ninguno hizo nada. Baca Mancheno incumplió el compromiso de cooperación eficaz que él negoció y por el cual volvió al país. Los fiscales Paul Pérez Reina y Ruth Palacios Brito se reunieron con él durante horas y le aseguraron que lo iban a llamar. «Llevo más de cuatro años esperando la llamada».  Galo Chiriboga no solo ignoró la información que recibía sino que le pidió dinero. En el quinto piso del Swissotel y en maleta le entregó entre 230 mil y 250 mil dólares. Álex Bravo, gerente de Petroecuador, le ayudó a conseguir el dinero para cumplir con el pedido de Chiriboga.

Los contralores jugaron el mismo papel. Carlos Pólit y Pablo Celi, que tuvieron la información. Ni qué decir del Directorio de Petroecuador (donde estaba Pabel Muñoz, actual candidato a la Alcaldía de Quito por el correísmo) que no hizo nada luego de recibir un informe sobre el negociado, elaborado por Pareja y Carlos Alvear Guzmán.  Los ministerios de Energía y Finanzas, por donde pasaron Fausto Herrera y Patricio Rivera, sabían lo que ocurría, incluyendo la Procuraduría dirigida por Diego García Carrión que modificó los contratos para que los arbitrajes  sean en China. Para que el negocio funcione, todos estos organismos del Estado tenían que estar perfectamente alineados y complotados: si tan solo uno de ellos prendía las alarmas, todo se venía abajo, pero eso no ocurrió y el Estado perdió 5 mil millones de dólares. Por eso, el compareciente utilizó varias veces la figura penal de la «omisión dolosa». En otras palabras, los funcionarios se hacían los locos frente a las evidencias.

Rafael Correa siempre se hizo el de la vista gorda. Pareja lo informó por primera vez, dijo en la Comisión de Fiscalización, en 2008. Le envió una carta en la que le alertaba sobre lo que ocurría. En 2011, durante un desayuno en el campo petrolero de Occidental, Pareja le dijo que Nilsen Arias debía salir de Petroecuador porque era una de las fichas clave del esquema de corrupción y se lo comunicó al gerente de Petroecuador Marco Calvopiña. Esa misma noche recibió una llamada de Correa en la que le pidió no meterse en ese tema.

Mientras Pareja hacía su relato, los asambleístas no podían ocultar su incomodidad y cuestionaron la legitimidad de su versión. “No me crean a mí -les respondió-. Lean los documentos”. Casi al final, Mónica Palacio le preguntó si una firma que le enseñó era suya. “Parece”, dijo Pareja. Palacio leyó una parte de la carta que llevaba esa firma y Pareja negó que la hubiera escrito él. Ahí decía que el ex ministro de Gobierno, César Monge (fallecido) le había ofrecido mucho dinero para que hiciera estas revelaciones. Minutos más tarde, Rafael Correa publicaba en su cuenta de Twitter la supuesta carta. Ese dato se convirtió, en redes, en la más importante defensa del correísmo, acorralado hoy por la montaña de documentos que mostró Pareja.

Lo que ocurrió hoy es una presión para la fiscal Diana Salazar. «¿Ustedes creen que todo esto era irrelevante y no debía ser investigado? ¿Que no ameritaba que todos los fiscales, incluida la actual no hayan investigado? Pido que ustedes pidan a la Fiscalía que investigue». Habrá que ver qué hace, entonces, la fiscal Diana Salazar. (MARTIN PALLARES – 4 PELAGATOS)

Foto: Asamblea Nacional