La santa alianza por la corrupción es un hecho

Este viernes 17 el correísmo, el socialcristianismo y los renegados de Pachakutik y la ID celebrarán el atraco político del año: ser los dueños del bodrio, creado en Montecristi, llamado Consejo de Participación Ciudadana y Control Social: Cpccs.

En realidad, correístas y nebotistas volverán a junio de 2021, cuando habían concretado una alianza para asaltar las instituciones de control. Entonces Sofía Almeida fue elegida presidente del Cpccs e hizo mayoría con Juan Javier Dávalos (correísta), David Rosero (ex MPD) e Ibeth Estupiñán (que fue correísta y trabajó con Yunda).

Si se revisa la acción política del CPCCS es claro que su objetivo siempre fue poner gente de esa alianza en la Contraloría, la Procuraduría, el Consejo Nacional Electoral, el Consejo de la Judicatura… Para eso anunciaron juicios políticos a las autoridades en esos cargos. Los operadores directos de ese acuerdo eran Luis Almeida y su hermano Pedro, el padre de Sofía, más conocido en el Cpccs como “Papá Pitufo”.

Todo iba a pedir de boca, hasta enero de este año, cuando Ibeth Estupiñán dejó de votar con sus colegas. La primera señal de esa escisión se produjo el 5 de enero, a propósito, del reglamento para designar al Superintendente de Compañías. La ruptura se consagró el 9 de febrero con la elección de Hernán Ulloa, a la presidencia de Cpccs. María Fernanda Rivadeneira y Francisco Bravo completaron la nueva mayoría.

Hecho curioso: la víspera, hacia el mediodía, diez asambleístas (4 correístas, 3 de los renegados de PK y 3 socialcristianos) anunciaron en la Asamblea, ante la prensa, el juicio político contra los consejeros de la nueva mayoría. Dicho de otra manera, el asalto político anunciado para este viernes, se viene cocinando desde hace nueve meses. Y ha tenido un proceso escabroso.

Lo más significativo ha sido observar la desesperación de correístas, nebotistas y aliados para vencer los obstáculos incompatibles con su voracidad y su prisa. Incluso intentaron interpretar reglamentos para violentar el orden de ingreso de los juicios políticos. El correísmo alistó, en marzo, un proyecto de moción para que el pleno obligue a la Comisión de Fiscalización a modificar el cronograma de los juicios políticos. Una ilegalidad supina.

Por último, decidieron sacrificar los juicios políticos pendientes. En mayo retiraron el del Procurador. En Junio, volvieron inviable el juicio al Contralor: no hubo los votos para archivar el juicio ni para procesar al funcionario. En Julio, el Procurador hizo saber que no podían enjuiciar a los consejeros del CNE; legalmente no se puede hacer durante el año que precede una elección… Así, finalmente, llegaron al juicio político contra los consejeros del Cpccs.

Pero, ¿por qué contra cuatro miembros y no contra los siete cuando, es obvio, que en 4 de las cinco las causales evocadas para enjuiciarlos, comparten responsabilidades? Aquí el proceso se aceleró y se atropellaron los procedimientos, como dejó constancia la Comisión de Fiscalización. No importa la legalidad; mandan los votos. Y votos hay de sobra para que correístas, nebotistas y aliados se queden con el bodrio de Montecristi que designa a los altas autoridades de los entes de control.

Nebot está en este acuerdo con Correa y los impresentables de PK y la ID, a pesar de haber dicho -para la galería donde él quiere figurar como un republicano revestido de ética- que ese quinto poder debía desaparecer. Ahora queda a todos claro que Nebot hablaba de desaparecer el ente, pero mantener, como ha sido costumbre en su partido, la mano metida en los organismos de control. Y como eso no se pudo dar sin el bodrio, pues lo usa en alianza con el autor del bodrio: Rafael Correa.

Esta vez no se les volverá a escapar. Porque si el país vota en la consulta popular para que la designación de esas autoridades ya no las haga el Cpccs, la tendrá que hacer, es verdad con nuevas reglas, la Asamblea Nacional. Y en esa Asamblea la mayoría de votos pertenece a esta santa alianza que desde junio de 2021 tiene como mayor objetivo político (además del golpe a Guillermo Lasso) asaltar al Cpccs y adueñarse de las instituciones de control.

Así han hecho desde hace décadas para solapar la corrupción y seguir gozando de impunidad. Eso explica por qué a muchos de ellos les siguen diciendo «honorable», en vez de delincuente. (JOSE HERNANDEZ – 4 PELAGATOS)

Foto: Archivo/El Universo