Trabajadoras del sexo exigen que la Asamblea Nacional regule la actividad

Con una marcha a la Asamblea Nacional, las trabajadoras del sexo exigirán al Poder Legislativo la creación de normativas que consideren, a la actividad que ellas ejercen, como una labor que esté regulada y que les reconozca de hecho y de derecho, el estatus del que gozan el resto de ciudadanos dedicados a un trabajo u oficio.

“Queremos ser reconocidas como trabajadoras con todas las implicaciones, derechos y responsabilidades. La protección de la ley significa gozar de la misma protección que cualquier otro ser humano”, manifestó Karina Bravo, Coordinadora Regional de la Plataforma Latinoamericana de Personas que ejercen el Trabajo Sexual (PLAPERTS).

Invisibles

De acuerdo con la activista, solo en Machala existen alrededor de 3 mil trabajadoras del sexo, quienes -en sus palabras- ejercen sus labores sion que ninguna institución gubernamental las respalde.

“Somos invisibles en las agendas de políticas públicas. Si bien el trabajo sexual no es ilegal en Ecuador, tampoco goza de reconocimiento y se carece de garantías y derechos laborales; no existen mecanismos de proteccióny eso nos pone en mayor riesgo de ser víctimas de violencia, abusos y explotación”, aseguró la coordinadora Bravo.

Según los registros de PLAPERTS, a escala nacional, se han dado 14 casos de violencia contra las trabajadoras del sexo y de ellos, 4 se localizan en El Oro, los cuales no se han resuelto y se han archivado.

Reconocimiento de Derechos

Como sea, la coordinadora de PLAPERTS expresó que lo que buscan es un consenso que al reconocerlas como entidades de trabajo se las visibilice y se les otorgue validez a los siguientes derechos:

Derecho de asociación y reunión, derecho a ser protegidas por la ley, derecho a vivir libre de violencia, derecho a no ser discriminadas, derecho a la intimidad y la libertad ante injerencias arbitrarias.También, derecho a la salud, derecho a la libre circulación y a la migración, derecho al trabajo y a la libre elección de trabajo.

“Nos urge que el Estado deje de mirar para otro lado y se focalice en nuestro sector que abarca a mujeres de Ecuador y de otras naciones, que por razones de migración y extranjería se ganan la vida con las labores sexuales”, reiteró la dirigente.

Pandemia

Recordó que con la pandemia, la vida de miles de trabajadoras del sexo cambio radicalmente; pues, se vieron obligadas a quedarse en casa sin poder laborar, situación que las puso en estado máximo de vulnerabilidad económica.

Lamentó que pese a que las entidades estatales conocían de esta circunstancia, ninguna hizo algo para apoyarlas y se vieron abandonadas a su suerte.

“Vivimos en la indiferencia, nos dieron un trato degradante sin ningún tipo de asistencia ante esta crisis humanitaria, ya que por el cierre de los lugares donde laboramos, nunca se ha considerado a las poblaciones claves como las más vulnerables y menos fuimos parte de los programas de ayudas sociales”, resaltó. (JOSE AVECILLAS – DIARIO CORREO)