Lasso movió ayer el piso a la Asamblea

Guillermo Lasso y su equipo lucían sensiblemente satisfechos por lo que ocurrió ayer en la Asamblea: anotaron un golazo a la mayoría política que le es absolutamente adversa.

En términos futboleros, el plan de Lasso era lanzar un contragolpe en cancha ajena y anotar. Y eso ocurrió. La estrategia consistió en ir hasta la Asamblea con un proyecto de reforma constitucional que permita a FFAA asistir a la Policía en el combate contra el crimen organizado. Pero no entregarlo por los canales regulares ni en el despacho de la Presidencia de la Asamblea o en una sesión del pleno. Lasso llegó al recinto legislativo acompañado de gente y partidarios que lo vitorearan y entregó el proyecto al presidente de la Asamblea, Virgilio Saquicela. El sitio escogido por su equipo fue la pequeña explanada que queda en la parte posterior al ingreso principal de la Asamblea (frente a Contraloría) tenía un sentido: proyectar la imagen de dar la espalda a la clase política representada en el legislativo.

Las cosas salieron casi a pedir de boca: Saquicela no quiso subirse al podio que el equipo de la Presidencia había montado con equipo de amplificación incluido, pero recibió, a regañadientes, a Lasso en uno de los corredores internos del Palacio Legislativo. Hasta eso, Lasso había dado un discurso en los exteriores del edificio donde exhortó a los asambleístas a deponer ideologías para combatir al crimen. Saquicela y los suyos no habían preparado un operativo para neutralizar el contragolpe de Lasso y eso fue evidente por la tímida presencia, casi a escondidas, de pocos legisladores, sobre todo socialcristianos. El discurso de Saquicela, tras recibir el texto, se redujo a un puñado de frases.

Aunque no logró que todo el espectáculo fuera en los exteriores, Lasso consiguió, en esencia, lo que se había propuesto: mantener a los asambleístas y a la imagen corporativa de la Asamblea lejos. El resultado fue un Virgilio Saquicela visiblemente nervioso y descolocado recibiendo el texto y la posterior reacción de correístas y socialcristianos que no pudieron ocultar su molestia y delataron así fastidio por lo que había ocurrido.

La virulenta correísta Mónica Palacios, por ejemplo, apareció en un video donde dijo que Lasso llevo un «espectáculo de fuerza para agredir a los funcionarios legislativos» y rechazó el proyecto por considerarlo inútil. El socialcristiano Esteban Torres también se quejó de que Lasso fue con una gorra de las FFAA -un «desaire» a la Asamblea, dijo- y adelantó que no cree que en la Asamblea habrá los votos para aprobar la reforma. Torres dejó al descubierto su pica porque Lasso sacó ventaja a la Asamblea, y sobre todo a su partido el PSC, en el tema de la seguridad: Lasso está ganando la delantera con la consulta, la extradición o esta reforma, mientras que la Asamblea no sale de su trinchera opositora y obstruccionista.

En el Ejecutivo nadie al parecer se hace ilusiones sobre el futuro de esta reforma: la Asamblea no tiene plazos ni obligación de aprobarla, ya que la Corte Constitucional apenas hizo un exhorto para que sea tramitada, pero no impuso ninguna obligatoriedad ni plazo. El trámite de la reforma es largo y engorroso: la Asamblea deberá crear una comisión ocasional, que se encargue de elaborar los informes para primer y segundo debate. Entre ambos debates deberá haber un tiempo de 90 días. Si la Asamblea aprueba la reforma constitucional, en segundo debate, esta deberá pasar a un referendo pero también existe la posibilidad de que la Asamblea archive la propuesta.

Además, aunque la Asamblea se ponga en la tarea de inmediato, los plazos de los dos debates impide incluirla en la consulta de febrero. Por todo eso, el texto que llevó Lasso fue una movida política para poner contra el muro, en los temas de seguridad, a la Asamblea. En ese sentido, el discurso del Presidente fue un puyazo para los legisladores:  «llegamos con la esperanza de que esta Asamblea tenga la oportunidad de reivindicarse con el pueblo ecuatoriano». Todo el mundo sabe que no lo hará. (MARTIN PALLARES – 4 PELAGATOS)

Foto: Twitter de Guillermo Lasso