Buenos y malos

El presidente Lasso dividió a los jueces entre “buenos y malos”, advirtiendo que expondría los nombres de aquellos que obstaculizan la justicia y favorecen a los delincuentes.

Sus palabras generaron una reacción inmediata, pues afectan de forma seria la independencia de los jueces. Decir que hay malos jueces, lo que es bastante obvio, no es un problema; lo es la amenaza de identificarlos en público; algo que replicaría lo vivido durante años en el sainete, disfrazado de rendición de cuentas, que un ex presidente montaba semanalmente.

Muchos de los que hoy, y con razón, critican las amenazas de Lasso a la independencia judicial, callaron en el pasado ante el escarnio que jueces, fiscales y defensores públicos experimentaban; tampoco reaccionaron ante las intromisiones descaradas en el sistema judicial y llegaron a aplaudir y justificar la “metida de mano” en la justicia, que sentó las bases para la dramática situación en la que vivimos. Porque no solo se trata de la corrupción manifestada claramente en el otorgamiento de garantías jurisdiccionales por parte de jueces, que sin tener competencia, favorecen a miembros de bandas delictivas o a conocidos corruptos; es un mal funcionamiento que parece generalizado.

El conjunto del país sufre con la situación, con un estado de cosas que amenaza al Estado de derecho y que arrastra a quienes ejercen la jurisdicción de manera honesta en un contexto institucional complejo, agravado por la inacción de las instancias responsables de tomar medidas: el Consejo de la Judicatura y la Corte Nacional de Justicia parecen desbordadas por la situación.

Lasso se equivocó en las formas y merece las críticas; sin embargo, defender la independencia judicial no puede usarse para cubrir un estado de cosas grave, marcado por el miedo, en el que los corrompidos se mezclan con los que no lo son y todos sufrimos con malas instituciones, que parecen cómplices de la corrupción que tienen la responsabilidad de enfrentar, como sucede con la Asamblea Nacional. (FARITH SIMON – DIARIO EL COMERCIO) Caricatura: ROQUE EL COMERCIO