El presidente volvió y contraatacó

Candidatos asesinados por los narcos, otra intento de golpe de Estado en marcha y un gobierno puesto contra la pared por las denuncias de corrupción en el sector eléctrico: el retorno de Davos debió ser, para Guillermo Lasso, lo más parecido a caerse de la cama.

Sin embargo, el presidente de la República, no se dio por aludido en la entrevista que tuvo anoche, durante una hora, con Milton Pérez. Por el contrario: quiso mostrar que su gobierno no está afectado, al punto que descartó cambios en su gabinete. Durante 20 minutos que se refirió de cerca o de lejos a la denuncia, Lasso minimizó los daños colaterales y maximizó las intenciones de aquellos que, a sus ojos, atacan el gobierno. No solo subrayó sus razones sino que citó a los responsables: Diego Sánchez Silva y Santiago Cuesta Caputi. También habló del asalto a la Isspol y dijo que aquello no hubiera podido ocurrir sin el conocimiento de José Serrano, que fue ministro de Correa y de Moreno.

En claro, Lasso se puso anoche ante las cámaras para contraatacar. Y no vaciló en decir que La Posta es un mensajero que está siendo usado. Su denuncia, si se entendió bien, es una reacción de grupos -dijo mafiosos- que están en el negocio de los seguros y que perdieron el monopolio que tuvo la compañía Sucre de asegurar los bienes del Estado; privilegio establecido por Rafael Correa.

No fue tan prolijo, en cambio, cuando se trató de dar explicaciones sobre los temas que atañen al Gobierno en este asunto. No había explicado ni explicó cómo fue escogido Hernán Luque y cómo permaneció en su cargo casi 17 meses sin que nadie hiciera seguimiento a su labor ni se inquietara por los rumores y alertas que despertó.

El presidente admitió, contrariando una versión anterior, que le pidieron la renuncia y no quedó clara la razón. “No tenía confianza en él”, dijo, sin precisar los motivos y confesó haber sentido “indignación” al oír a Luque en el audio. No tiene duda de que es su voz.

No sacó conclusión alguna de por qué, si no hubo complicidad, Luque pudo actuar sin freno en su sector. ¿No tiene esto que ver con crudas deficiencias administrativas que hay en su entorno que ha sido incapaz de encontrar perfiles adecuados para los cargos, establecer controles, mejorar la gestión y evitar chambonerías?

El presidente -anoche quedó claro- no otorgará ventaja alguna a enemigos que, según su expresión, tienen al gobierno bajo ataque. Por eso prefirió volver sobre sus argumentos: defender a Danilo Carrera, su cuñado, aunque se le notó reticente de meter enteramente las manos al fuego por él. Esta vez, Lasso destacó su deber de defender en prioridad los intereses de los ecuatorianos.

Volvió a decir que en su gobierno no hay ni habrá una estructura delincuencial para producir actos de corrupción. Y mantuvo el relato según el cual no ha sido penetrado por la corrupción. No obstante, reconoció que Hernán Luque, nombrado por él, cedió a la tentación de ganar dinero mal habido. El presidente, aparentemente, no ve en esa afirmación una contradicción.

Volvió a invocar a la Fiscalía para que investigue. Defendió el trabajo de la Secretaría de Política Pública Anticorrupción que, como se sabe, no investiga casos específicos: propone políticas de prevención. Otra vez dijo que su gobierno no tolera la corrupción. Ni la tolerará. Pero no dijo por qué el gobierno no procesó, en alguna instancia, las alertas que recibió. Y, sin sacar lección alguna de lo sucedido, se volvió a jugar por los candidatos de su partido al decir que ninguno de ellos tiene vínculos con el narcotráfico. Una intrepidez innecesaria en estos tiempos.

El presidente se limitó a reubicar sus fichas en un campo de batalla en el cual ahora señaló enemigos, citó sus nombres, motivos y un brazo editorial. Se entiende que ahora se impondrá la tarea de agregar pruebas, que permitan materializar la versión que aportó pensando en ganar espacio, iniciativa política y librar al gobierno del rol de acusado.

Dividir la cancha entre grupos mafiosos y su gobierno es lícito. Sigue faltando, no obstante, una explicación sensata de parte del presidente de cómo un elefante se metió en el sector más estratégico de la contratación pública y su equipo no lo detectó. (JOSE HERNANDEZ – 4 PELAGATOS)

Foto: Presidencia de la República.