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Aumento de suicidios preocupa en Ecuador

Según la Organización Mundial de la Salud, el suicidio es un problema de salud pública; a nivel global, en 2020 se registraron 1.4 millones de muertes por esta causa, equivalente a una cada 40 segundos; es la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años, y la primera entre las niñas de 15 a 19 años.

En Ecuador, el suicidio es la segunda causa de muerte en menores de 17 años y la cuarta causa de mortalidad en jóvenes de 18 a 29 años; en Quito, la situación se ha vuelto tan preocupante que incluso el Consejo Metropolitano trabaja en una ordenanza que permita enfrentar la problemática.

En el 2022, en Quito se registraron 198 muertes por suicidio y solo en lo que va del año 2023, 115 personas más han optado por quitarse la vida, las principales víctimas son mujeres de entre 20 y 30 años. La cifra del 2022 superó incluso al número de muertes violentas ejecutadas en la ciudad, los asesinatos llegaron a 182.

A través del Sistema Integrado ECU 911 y de la Secretaría de Salud del Municipio de Quito, se estableció un mecanismo al que pueden acceder los ciudadanos a través de llamadas al número 0984357873, en las reciben apoyo por parte de psicólogos, con el objetivo de evitar que tomen la fatal decisión.

El registro de emergencias del ECU 911 también evidencia preocupación por el aumento de suicidios en otras provincias, que son precisamente en las que mayor violencia existe en este momento.

Es así como Guayas registró en el 2022, 121 emergencias por suicidio o intento de suicidio; solo en lo que va del 2023, esta cifra asciende a 56 casos; por su parte Esmeraldas, que en el 2022 ocupó el séptimo lugar en este tipo de muertes, pasó al segundo para el 2023, con 22 eventos.

Según la información proporcionada por la coordinación zonal del ECU 911, en el 2022, en la provincia del Azuay se registraron 111 suicidios o intentos de suicidio, mientras que en lo que va del 2023 son 60 hechos de este tipo.

La mayoría de los suicidios o intentos de suicidio se produjeron en Cuenca, con 86 casos en el 2022, 69 de estas personas se salvaron tras el atentado a su vida, mientras que 17 lograron suicidarse. En lo que va del 2022, 46 personas se autovulneraron en esta ciudad.

Por su parte en Cañar, durante el 2022, se produjeron 41 suicidios o intentos de suicidio, mientras que, hasta agosto del 2023 han existido 24 de estos hechos, la mayoría corresponden a la ciudad de Azogues.

Para Natalia Vizcaíno, académica especializada en Psicología de la UDLA, el aumento de suicidios en el país obedece a un factor social que se ha agravado: la violencia, lo cual explica que estos hechos hayan aumentado en provincias como Esmeraldas, sitio que se ha convertido en uno de los más violentos, no solo del país, sino de la región.

Según los datos proporcionados por la Oficina de las Naciones Unidas para el Crimen y el Delito (Unodc), basados en el número de muertes violentas por cada 100 mil habitantes, Esmeraldas se convirtió en la tercera zona más violenta del continente, con 81 asesinatos; solo después de Colima, en México, con 110 mil muertes; y Caracas en Venezuela, con 90 asesinatos.

Además, se deben sumar las secuelas, no solo psicológicas, sino económicas que dejó la pandemia de la COVID -19; de esta resultaron principalmente afectadas las personas que perdieron su medio de sustento y los jóvenes, a estos últimos el confinamiento les causó problemas para relacionarse.

Más allá de lo psicológico

Para la experta Natalia Vizaíno, existen mitos sobre el suicidio que las personas deben descartar, como el hecho de que solo quien está deprimido, tiene un trastorno mental o consume drogas puede tomar esta decisión, pues hay otros factores sociales que inciden a que un ser humano pierda la esperanza de vivir y deje de visualizar su futuro.

“Las condiciones sociales de nuestro país llevan a las personas a perder las esperanzas en el futuro, su vida no tiene sentido, no ve posibilidades u oportunidades, la decisión tiene mucho que ver con el contexto”, afirmó la experta.

Vizcaíno señaló incluso el factor educativo incide, más del 50% de las personas que en Ecuador deciden suicidarse no tienen la educación básica terminada, pese a que son personas adultas, esto les resta las oportunidades que van a tener en cuanto a fuentes de empleo, proyecto de vida o desarrollo. (ANDREA SALAZAR – DIARIO EL MERCURIO)