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La violencia de género en Ecuador, el grito que estremeció las filas de Revolución Ciudadana y Pachakutik

Leonidas Iza dijo que la sentencia contra Calo por violación es persecución política; Rafael Correa conocía del presunto acoso contra Soledad Padilla, pero mandó a controlarla. ¿Cómo se aborda la violencia de género en la política ecuatoriana?

La violencia de género en partidos políticos ha salido a relucir en la última semana en Ecuador, aunque no precisamente porque sus líderes hayan tomado medidas al respecto. Más bien, ha quedado al descubierto un patrón de conducta que implica silenciar u ocultar estos casos.

En el primer hecho está involucrado Rafael Correa, expresidente de la República, líder de la Revolución Ciudadana (RC) y actualmente prófugo de la justicia. Correa al enterarse del caso de Soledad Padilla, exasesora de Jorge Glas, quien planeaba presentar una denuncia por el presunto delito de acoso contra Glas, expresó en una conversación posterior con el asambleísta Ferdinan Álvarez que tratara de controlarla.

Por otro lado, Leonidas Iza, presidente de la CONAIE, al conocer de la sentencia dictada contra Peter Calo, exasambleísta de Pachakutik, por violación sexual, afirmó que se trataba de persecución política y que apelaría la resolución de la Corte, aunque él no puede hacerlo.

Ambos pronunciamientos nos llevan a plantearnos una interrogante crucial: ¿Cuál es la situación de la violencia de género en la política de Ecuador?

El trabajo como chantaje para ejercer poder

Ambos casos han sido cuestionados por activistas del movimiento feminista. De hecho, luego de las declaraciones de Iza, en Twitter, la Coalición de Mujeres del Ecuador, expresó que la búsqueda de impunidad en el caso de Calo afectará a todas las mujeres: “La violación es una experiencia atroz que genera vergüenza y culpa en la víctima. Mentir no es la regla, callar es lo habitual y menos aún denunciar a alguien con poder”.

Por su parte, Virginia Gómez, médica y miembro de la Fundación Desafío, destaca la importancia de reconocer las diferencias entre las víctimas; resalta el carácter emblemático, y educativo de la visibilidad que han adquirido ambos casos. “Son dos mujeres distintas, con recursos diferentes. Lo que planteo es que, si las víctimas están de acuerdo, en ningún caso deberían permanecer en silencio, para que las mujeres no sientan temor de denunciar”, dice.

También subraya que lamentablemente lo habitual es el silencio, especialmente en casos de denuncias de violencia psicológica, ya que es difícil de probar y pocas veces se castiga. Además, resalta la complejidad que implica la violación perpetrada por alguien en posición de poder, señalando que incluso Peter Calo aún tiene la posibilidad de apelar la decisión judicial.

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“La violencia psicológica y la violación generan estigmas, generan vergüenzas, las víctimas creen que son las culpables y se silencian”, recalca Gómez.

Tanto en el testimonio de Padilla como en el de la víctima de violación está presente el componente del trabajo, es decir, el factor económico como elemento de poder: “La humillación es la peor forma de violencia, denigra a la víctima, ‘yo soy el que tiene el poder, yo soy quien te va a permitir seguir trabajando o yo soy quien te va a dar trabajo'”.

Gómez también cuestiona la doble moral que se aprecia en los victimarios, entre su vida política ante la sociedad, y otro en el ámbito de la vida privada, “debe haber un correlato en ambos ámbitos”. En otras palabras, coherencia.

¿SABÍAS QUE?

La violencia política contra las mujeres es una de las principales barreras para el acceso y permanencia de las mujeres en espacios de liderazgo, representación y toma de decisiones, según un estudio de ONU Mujeres en Ecuador.

Aquí un detalle de los casos:

Rafael Correa: “Trata de controlar a Sol”

Tras una serie de grabaciones de audio que salieron a la luz se ha desencadenó un cruce de denuncias en el que también aparece Rafael Correa. En un extracto de la llamada se escucha a Correa con Ferdinand Álvarez hablar sobre la supuesta relación entre Padilla y Jorge Glas: “Ya me lo reconoció Jorge, todo el mundo lo ha sabido, menos yo, sí fueron pareja, estaban en principio juntos cuando pasó lo que pasó contigo”, luego prosigue y agrega: “No vamos a permitir que esto dañe el proyecto político donde nos jugamos la vida”, dice.

Finalmente, Correa le pide al asambleísta que “trate de controlar a Sol que se olvide de esto”.

En otro fragmento de la grabación, se escucha a Padilla narrándole a Glas el supuesto pedido que la excandidata presidencial, Luisa González, le habría hecho. Al igual que Correa, González habría solicitado que no presentara la denuncia contra Glas hasta después de las elecciones: “¿Sabes cuál es el problema, Sol? que para este medio nosotros somos un producto, no somos una persona”.

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“Esto no es una pugna de poderes ni un ataque político a la organización. Es violencia de género y no puede ser tolerada”, recalca Padilla en una carta.

Tras el escándalo, en un video difundido en redes sociales, la prefecta de Pichincha, Paola Pabón, dijo que como militante, considera que la Revolución Ciudadana tiene un llamado imperativo a dar el paso para convertirse en una organización política libre de violencia contra la mujer.

Sin embargo, hace una década, Pabón misma fue víctima de esa violencia. Fue suspendida de su cargo como legisladora por 30 días por proponer una moción para despenalizar el aborto. El entonces presidente Rafael Correa, opuesto al aborto, lo calificó como “una traición”. Pabón terminó retirando ​la moción tras la advertencia de Correa.

​​​​​​Ahora, como prefecta, finalmente anunció que el 25 de octubre presentará un protocolo destinado a prevenir, atender y erradicar las manifestaciones de violencia de género dentro de las organizaciones políticas.

Según Iza no es violación sexual, sino persecución política

El lunes, 23 de agosto de 2023, el exasambleísta Peter Calo fue sentenciado a 19 años de cárcel por el delito de violación contra una joven. Además, deberá pagar 10 000 dólares como reparación integral a la víctima. El Tribunal de la Corte Nacional de Justicia también suspendió sus derechos de participación política.

El hecho tuvo lugar el pasado 26 de abril en un hostal ubicado en el centro-norte de Quito. El exasambleísta de 42 años fue detenido después de que la víctima llamara al ECU 911; la chica habría acudido a una cita para una entrevista de trabajo.

Ante la resolución, Leonidas Iza, presidente de la CONAIE, aseguró que el fallo responde a un caso de persecución política, “no puede ser que un tema tan delicado como es agresión sexual, lo utilicen para perseguir políticamente, la señora Diana Salazar lo único que ha hecho es utilizar a la justicia para poner al servicio de la presión de la oligarquía de este país”.

Iza, sin titubeos, afirma que no se trata de un caso de violación porque ambos tenían tres meses de relación, por lo tanto, según él, sí hubo consentimiento:

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“La señorita (de 19 años) que denunció se retractó, pidió disculpas, y dijo que no ha pasado, no puede ser que la Fiscalía siga con la teoría de que ha habido una agresión sexual”.

Fuente: ECUAVISA