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Caso de profesor asesinado en Guayaquil por supuestos estudiantes revela niveles críticos de violencia en sistema educativo

La comunidad escolar está de luto: “Profe y un corazón roto”, “que descanse en paz”, “fue un excelente maestro, siempre se le recordará”. Estos son algunos de los mensajes compartidos en Facebook en memoria de Galo Balseca, un profesor de 56 años que enseñaba matemáticas y física en la Unidad Educativa Fiscal Doctor Leonidas García, Guayaquil, que fue asesinado, el 1 de diciembre, mientras regresaba a su casa en la línea de bus 132.

Según testigos, los perpetradores del crimen eran jóvenes que vestían uniforme de colegio. “Se nos informa que el profesor le había llamado la atención a estos estudiantes, y ellos en represalia posiblemente fueron quienes atentaron contra su vida”, expuso Hilario Beltrán, presidente de la Unión Nacional de Educadores del Guayas (UNE).

El gremio de maestros sostiene que el caso del profesor Galo Balseca evidencia una violencia sin precedentes contra educadores en Ecuador, subrayando que la actual situación podría haberse prevenido.

Los maestros son extorsionados de dos formas

Hilario Beltrán, quien además de ser presidente de la UNE, es docente hace 35 años y está a punto de jubilarse. Admite sentir temor al dar clases, a pesar de haber experimentado violencia en el pasado, específicamente en Isla Trinitaria en 2002 y 2003 debido a la presencia de pandillas. Sin embargo, asegura que el escenario actual no tiene precedentes.

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“Me da miedo, a pesar de que soy fundador y me conocen en ese sector (Isla Trinitaria), pero los chicos andan drogados y las pandillas no van con el ánimo de respeto, van directamente a asesinar”.

La situación en las aulas empeoró, según su perspectiva, con la liberación de la tabla de drogas en 2013, afirma que esta medida no fue acompañada de la creación de centros de rehabilitación ni de campañas sociales. El resultado, manifiesta, es que hoy “grupos delincuenciales han captado a muchos jóvenes, los maestros ya no tenemos autoridad frente a los maestros ni estudiantes”.

Este preocupante escenario se agrava aún más en sectores como Nueva Properina, el distrito más peligroso de la ciudad, que ya ha registrado un total de 549 muertes violentas, 89 % más que el año anterior.

“En el Colegio Camilo Ponce, a todos los maestros los han obligado a pagar y dar una cuota para reunir los USD 2 000 o 3 000 que están pidiendo mensualmente por cada institución”. Él mismo hace las cuentas, es decir, si son 20 maestros para reunir la cifra mensual cada uno debería pagar USD 100.

Para Hilario el Plan de Escuelas Seguras ha fallado porque no se ha cumplido con la presencia policial en los exteriores de las unidades educativas. Sin embargo, para Roberto Santa María, jefe del Distrito Nueva Prosperina, señala queel delito se fragua dentro de las aulas y no solo en los exteriores: “Las economías criminales están en el interior de los planteles, existe la comercialización de armas, drogas, reclutamiento”.

En un diagnóstico que realizó hace tres meses sobre el sistema educativo en el distrito, Santa María señala que se emitieron alertas al Ministerio de Educación. Propusieron el Proyecto Policía Escolar, que consistía en tener un policía presente en las aulas para detectar posibles amenazas, pero se encontraron con una negativa: “Nos decían que no había antecedentes de estudiantes armados y por eso se impedía la implementación del proyecto”.

La advertencia de Santa María se materializó en noviembre de este año, cuando dos estudiantes resultaron heridos en Durán después de que otro alumno disparara un arma.

Santa María detalla que los maestros enfrentan dos tipos de extorsiones. Por un lado, están aquellas perpetradas por bandas delictivas que exigen pagos para permitirles trabajar, tal como mencionaba Hilario.

Por otro lado, existe la extorsión realizada por los propios estudiantes, y este fenómeno ha ido en aumento. “Los estudiantes se dan cuenta de que al infundir terror, algunos maestros optan por retirarse, solicitar traslados, o algunos se arriesgan”. El caso del maestro asesinado indica que la situación está alcanzando niveles críticos, dice.

De hecho, una profesora de escuela en Monte Sinaí denunció ante la Fiscalía una amenaza en su contra. “Son padres de familia que pertenecen a cosas que no están debidas. Me amenazaron de que me iban a quemar viva, que me iban a arrastrar. Fueron hasta con armas y todo”.

Este medio solicitó una vocería sobre las próximas acciones al ministerio de Educación, pero hasta el cierre de este reportaje no se concretó el pedido. Por su parte, Santa María asegura que el Proyecto Policía Escolar está analizándose.

¿SABÍAS QUE?

De acuerdo a datos de la UNE, son 120 educadores víctimas de extorsión y amenazas por parte de estudiantes en la provincia de Guayas.

Hasta el momento, el gremio de maestros sostuvo una reunión con el gobernador del Guayas, Alberto Molina, donde se acordaron diversas medidas a corto, mediano y largo plazo. Entre ellas, la implementación de un proyecto efectivo de “Escuelas Seguras”. Además, se propuso la colaboración de los padres para llevar a cabo revisiones de las mochilas de los estudiantes, dado que los profesores no tienen la autorización para hacerlo.

Adicionalmente, se acordó llevar a cabo mesas de trabajo para abordar el tema de seguridad. Hilario señala que en los planteles educativos hacen falta guardias, inspectores y conserjes para lograr una mayor vigilancia. (ECUAVISA)