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ANTE EL CASO METÁSTASIS Y POR UNA REAL ÉTICA PERIODÍSTICA

Los acontecimientos son de público dominio y desde Fundamedios los hemos seguido acuciosamente. Nuestros directivos, también, se han pronunciado en múltiples espacios.  El viernes, 15 de diciembre, la fiscal general del Estado, Diana Salazar, lideró un gigantesco operativo como parte de la diligencias del denominado caso ‘Metástasis’, para desmontar una red de operadores del crimen organizado en la Justicia, la Policía y que menciona a políticos, diversas instituciones del Estado, pero también a actores de la sociedad, como empresarios, abogados y periodistas. En definitiva, el caso ‘Metástasis’ nos enrostra como sociedad la existencia de una “narcopolítica” y de una “narcocultura”. 

A partir del día lunes, 18 de diciembre, la Fiscalía liberó una parte de los chats entre el capo del crimen organizado Leandro Norero y diversos personajes, entre ellos el periodista Andersson Boscán del medio digital La posta

Los contactos entre el periodista y el capo son abundantes y se desarrollan en un tono de camaradería y cercanía que transgrede todas las líneas rojas de la ética periodística en el tratamiento con las fuentes y que él mismo ha reconocido en su más reciente entrevista en Teleamazonas. A pesar de ello, existe un agravante determinante: la supuesta “fuente” periodística es un peligroso criminal que incluso estaba -al mismo tiempo- planeando junto con sus cómplices atentados contra otros periodistas que lo investigaban. 

La reacción de Andersson Boscán fue señalar que es necesario tratar con este tipo de fuentes cuando se está investigando al mundo criminal. No obstante, la amistosa cercanía, las formas de diálogo, lastima la verdad y el propósito principal de una investigación periodística, que es restaurar el orden, la libertad y la decencia. 

La reacción de la sociedad y de un gran número de periodistas ecuatorianos ha sido de rechazo sin matices a estas prácticas absolutamente condenables y que están inmersas en una operación contra el crimen organizado, es decir que la existencia de delitos penales no está descartado y dependerá de las acciones técnicas de la Fiscalía. 

Los hechos son de tal magnitud que no pueden ser minimizados. Los Maestros del Periodismo lo han dicho reiteradamente: el periodismo es un oficio ético o es nada. Tampoco es dable que quienes han transgredido las líneas rojas, están acusados de faltar a la ética y aparecen en investigaciones criminales sean los que planteen liderar un debate ético.

Por estas razones, hacemos un llamado a los periodistas del país que ejercen su oficio de forma digna, honorable e incluso bajo riesgo para sus vidas, a los gremios de periodistas, las universidades, las organizaciones de la sociedad civil para que seamos quienes hagamos la revisión integral de las normas éticas que rigen al periodismo ecuatoriano, que incluya la constitución de tribunales de ética como existen en muchos países del mundo y que sean quienes determinen la gravedad de la transgresiones éticas y las responsabilidades que eso debe acarrear para medios y periodistas. (FUNDAMEDIOS)