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El Reloj del Apocalipsis mantiene a la humanidad a 90 segundos del fin del mundo, la peor marca de la historia

Es enero; es invierno. El termómetro en Madrid va a llegar esta semana a los 18ºC; en Barcelona, se alcanzarán los 20; y en Valencia llegarán a los 24. ¡Estamos en enero! El cambio climático es innegable. Algunos asumen que por este camino puede llegar el fin del planeta, al menos tal y como lo hemos considerado en los últimos 2000 años. ¿Es el fin del mundo?

El Reloj del Apocalipsis (Doomsday Clock) ha dejado sus manecillas quietas, muy quietas, a 90 segundos de la medianoche, es decir, del fin del mundo, la peor marca de la historia pero que se mantiene desde el año pasado. El Boletín de Científicos Atómicos (Bulletin of the Atomic Scientists) ha lanzado su metafórico augurio este martes y ha mantenido la misma hora que el año pasado, cuando se batió récord en los 77 años de historia de este reloj.

En 2023, la guerra entre Rusia y Ucrania fue lo que llevó a las agujas a acercarse inexorablemente al final y aunque este reloj se actualiza normalmente cada dos años, en los últimos tiempos la pandemia de covid-19  y los conflictos bélicos han llevado a los científicos a presentar sus previsiones anualmente. Este 2024, con la guerra en Oriente Próximo, las manecillas se quedan quietas y los expertos lo han dejado claro: “El riesgo continúa”

Según estos científicos, estamos cerca del final y el mérito es básicamente nuestro. Tal vez por eso nos preparamos ya para tomar la Luna y desde allí llegar a Marte y colonizarlo. Así, el reloj simbólico, que se mantiene desde 1947 por estos expertos de la Universidad de Chicago, utiliza la analogía de la especie humana estando siempre “a minutos de la medianoche”.

Las 00.00 horas representan la “destrucción total y catastrófica” de la humanidad. Puesto que nació tras la Segunda Guerra Mundial, la analogía representaba la amenaza de guerra nuclear global. De hecho, el primer Bulletin lo formaban científicos atómicos que habían trabajado en el Proyecto Manhattan.

Con el paso de las décadas, los científicos han actualizado las causas, de modo que hoy incluye circunstancias naturales y climáticas y todo nuevo desarrollo científico y tecnológico que pudiera infligir un daño irreparable. El Reloj del Juicio Final lo fijan cada año los expertos del Consejo de Ciencia y Seguridad del Bulletin tras consulta a su Junta de Patrocinadores, que incluye a 11 premios Nobel.

Cómo de cerca está la humanidad de desaparecer

Dicen sus responsables que el reloj no está diseñado para medir las amenazas existenciales, sino para suscitar conversaciones sobre temas científicos difíciles como el cambio climático. “Es una metáfora, un logotipo, una marca y uno de los símbolos más reconocibles de los últimos 100 años”, aseguran desde el Bulletin of Atomic Scientists. Su reloj ha impregnado también la cultura mundial. Aparece en novelas de Stephen King y Piers Anthony, en canciones de The Who y The Clash, y en cómics como Watchmen y Stormwatch.

En su mítica serie Cosmos, Carl Sagan comprimía en un solo año todo lo sucedido en nuestro planeta. La vida aparecía en marzo; los organismos multicelulares, en noviembre; los dinosaurios llegaban a finales de diciembre; y los seres humanos a eso de las 23:30 del último día del año. El Reloj del Apocalipsis describe de modo similar lo cerca que está la humanidad de desaparecer.

Es una evaluación científica más bien cualitativa. Lo que siempre fue importante es el movimiento del reloj, no su valor absoluto”

“Ahora, el reloj se mueve en segundos, antes eran minutos… Está claro que no es una evaluación científica cuantitativa, sino más bien cualitativa. Lo que siempre fue importante es el movimiento del reloj, no su valor absoluto“, declaraba hace un año a la CNN el físico teórico Lawrence Krauss, exmiembro de la Junta de Patrocinadores.

Este reloj lleva 77 años funcionando. Lo hace como un espejo que nos dice la verdad de lo que somos al intentar medir lo cerca que está la humanidad de destruir el mundo. En 2023, el Bulletin of the Atomic Scientists lo situó en 23:58:30, es decir, lo adelantaron 10 segundos. De ese modo lo situaron a tan sólo 90 segundos, del final. Fue el momento más peligroso para la humanidad, comparado con los tiempos de la Guerra Fría. Pero un año después lo hemos empeorado aún más.

De la Guerra Fría a la caída del muro de Berlín

Porque, efectivamente, la guerra sorda entre Estados Unidos y la Unión Soviética, la de la disuasión nuclear, había sido el momento más comprometido para la continuidad de la civilización humana sobre la Tierra. El reloj nació en 1947. En ese punto, según convinieron los científicos de la Universidad de Chicago, eran las 23:53. EE UU ya había utilizado el arma nuclear (Hiroshima y Nagasaki) y en 1949 aseguró que la URSS había ensayado su primer dispositivo nuclear. Comenzaba oficialmente la carrera armamentística y el reloj se adelantaba cuatro minutos, hasta las 23:57.

En 1953 se adelantó un minuto después de que EE UU decidiera desarrollar la bomba de Hidrógeno y la URSS hiciera lo mismo. Comienza entonces un periodo de tensión controlada. Rusos y americanos coinciden en evitar una confrontación directa en conflictos regionales y el Reloj del Apocalipsis se atrasa en 1960 hasta las 23:53.

Enfrentamiento dialéctico, en plena Guerra Fría, de los máximos dirigentes de la URSS y los EE UU. Es una de las fotos de los archivos de Elliott Erwitt
Enfrentamiento dialéctico, en plena Guerra Fría, de los máximos dirigentes de la URSS y los EE UU. Es una de las fotos de los archivos de Elliott Erwitt

En 1962 tuvo lugar la crisis de los misiles de Cuba. Aun siendo considerado como el momento más peligroso vivido por la humanidad, el reloj permaneció inmóvil a 7 minutos de la medianoche, ya que el clímax y la resolución de la crisis se produjeron antes de que los miembros del Bulletin of the Atomic Scientists pudieran reunirse para ajustar la hora. Seguíamos a las 23:53.

Tras una década de pruebas nucleares ininterrumpidas, EE UU y la URSS firmaron el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares. Y así, el Reloj del Armagedon se atrasó. En 1963, eran las 23:48.

La guerra volvió en 1968: se intensificó la Guerra de Vietnam y eso coincidió con el conflicto India-Pakistán, el arabe israelí y con el hecho de que China y Francia desarrollaron armas nucleares. De esa manera, el reloj se adelantó cinco minutos, hasta las 23:53.

Las cosas mejoraron en 1969. Eran las 23:50 porque prácticamente todos los países acordaron firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear. Y siguieron mejorando en 1972. Rusos y americanos mejoraron su entendimiento y firmaron el Tratado de Limitación de Armas Estratégicas (SALT) y el Tratado sobre Misiles Antibalísticos (ABM). El reloj marcaba las 23:48.

Un mundo con nuevas potencias nucleares

Pero en 1974 vuelve a adelantarse. India prueba su primer artefacto nuclear, mientras EE UU y la URSS modernizan los suyos. Son las 23:51. Y lo mismo ocurrió en 1980. El Reloj del Juicio Final marcó las 23:53 y las 23:56 en 1981 con la invasión soviética de Afganistán; y las 23:57 en 1984, al quedar interrumpido el diálogo entre las dos superpotencias. Las relaciones diplomáticas entre ambos países estaban en su punto más bajo desde hace décadas.

La Tierra gana tres minutos en 1988, hasta las 23:54, después de que EE UU y la URSS firmaran el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. En Moscú ya manda Mijaíl Gorbachov. Y otros cuatro minutos nos alejamos del Armagedon en 1990, al descomponerse la Unión Soviética y caer el Muro de Berlín. Eran las 23:50.

Gorbachov, Bush y Kohl en la celebración de los 20 años de la caída del Muro.
Gorbachov, Bush y Kohl en la celebración de los 20 años de la caída del Muro.

En 1991, el Doomsday Clock señalaba las 23:43 por el fin de la Guerra Fría. Es la vez que el reloj está más alejado de la medianoche. En 1995 se adelanta cuatro minutos hasta las 23:47 por los problemas, precisamente, del desmantelamiento de la URSS (hay un enorme arsenal nuclear en juego). Hay que irse hasta 1998 para que el reloj vuelva a adelantarse. Marcó las 23:51 por las pruebas con armas nucleares de India y Pakistán.

El cambio climático amenaza para la humanidad

Dado que en 2002 se consiguieron pequeños progresos en el desarme nuclear global, el Reloj del Apocalipsis se retrasó hasta las 23:53, aunque EE UU anunció su intención de retirarse del Tratado sobre Misiles Antibalísticos. Perdimos otros dos minutos en 2007 porque Corea del Norte probó su armamento nuclear y porque rusos y americanos sumaban cerca de 26.000 armas nucleares. Por primera vez, el Bulletin of the Atomic Scientists tuvo en cuenta el peligro del cambio climático como amenaza para la humanidad. El reloj indicaba las 23:55.

Aún peor en 2014. El Doomsday Clock marcó las 23:56. El club nuclear se amplió y China, India y Pakistán podrían aumentar sus arsenales. En 2015 no acercamos otro minuto al final por el aumento de las armas nucleares en naciones de Oriente y Oriente Medio. Por eso y por el calentamiento global, el Reloj del Fin del Mundo marcó las 23:57.

Deshielo del Océano Ártico: la NASA calcula que en el invierno de 2023 el hielo marino estará por debajo de la media.
Deshielo del Océano Ártico: la NASA calcula que en el invierno de 2023 el hielo marino estará por debajo de la media.

En 2017 se adelanta 30 segundos, hasta las 23:57:30 (por primera vez se mueve en segundos) debido al resurgimiento de los nacionalismos y por la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y sus políticas respecto a temas bélicos, de armamento, inmigración y ambientales.

La humanidad continúa afrontando dos peligros existenciales simultáneos: la guerra nuclear y el cambio climático” decían en 2020

Es en 2018 la primera vez que el reloj regresa a una hora del siglo pasado. Desde 1953, un año marcado por la amenaza de la Guerra Fría, no se llegaba a estar a dos minutos de la medianoche. La principal causa, las malas relaciones entre EE UU y Corea del Norte. Eran las 23:58.

Nos acercamos al desastre 20 segundos más en 2020. El Boletín de Científicos Atómicos advierte de que la humanidad nunca ha estado tan cerca de la autodestrucción. “La humanidad continúa afrontando dos peligros existenciales simultáneos: la guerra nuclear y el cambio climático”, aseguraban. El reloj indica las 23:58:20.

En 2023, el reloj del Apocalipsis se adelantó 10 segundos, a tan sólo 90 de la medianoche. Eran las 23:58:30, el momento más peligroso para la humanidad, comparado con los tiempos de la Guerra Fría. Las causas: la guerra en Ucrania, la posibilidad de una guerra nuclear y el brote de coronavirus (2019-2023) que aún coleaba.

Fuente: 20minutos.es