1.822 secuestros: La forma favorita de los GDO para sembrar el terror en Ecuador

La escalada de violencia vinculada al secuestro en Ecuador ha alcanzado niveles preocupantes.

El hallazgo del cuerpo desmembrado de Anthony Jaya Coloma, un estudiante universitario de 24 años, ha conmocionado a Quito y pone en evidencia el modus operandi de organizaciones criminales que no dan tregua.

Los hechos que terminaron con la vida de Jaya comenzaron la tarde del 7 de enero de 2026.

Lo citaron y lo secuestraron

Según relatos de sus familiares, el joven salió de su hogar tras recibir una llamada de un sujeto que conoció semanas antes en un concierto, quien le pidió dinero bajo el pretexto de una supuesta emergencia. Anthony, tras reunir USD 480 de sus ahorros personales, acudió a una cita en el sector de la avenida Colón.

Fue la última vez que su familia lo vio con vida. Horas después, a las 03h15, recibieron un video desde el teléfono del estudiante: aparecía rodeado de hombres armados que exigían USD 200.000 por su liberación en un plazo de dos horas. Pese a la denuncia inmediata ante la Unidad Antisecuestro y Extorsión (UNASE), el desenlace fue fatal.

El 12 de enero, la Policía halló una camioneta robada con los restos del joven y panfletos de una organización criminal.

Sus allegados confirmaron que el desmembramiento fue utilizado como una medida de presión para el cobro del rescate.

En otras ciudades de Ecuador

La violencia no se limita a la capital ecuatoriana. El pasado 4 de marzo, en la cooperativa Unión de Bananeros, al sur de Guayaquil, una mujer fue interceptada por un sujeto mientras intentaba ingresar a su vivienda. El hecho, captado en video, muestra cómo la víctima fue subida a la fuerza a un vehículo; hasta la fecha, se desconoce su paradero.

Días después, el viernes anterior en Montecristi, delincuentes que vestían uniformes similares a los de la Policía Nacional simularon un operativo de control para interceptar una camioneta. Los sujetos secuestraron al conductor, dejando a dos mujeres que lo acompañaban en el sitio.

Ante este escenario que sufre Ecuador, la Policía Nacional, a través de la UNASE, ejecutó entre el 23 de febrero y el 1 de marzo la fase de operativos simultáneos denominada ‘Libertad’.

Las acciones, enmarcadas en la Estrategia Operacional 3D (debilitar, desorganizar y desarticular), se desplegaron en provincias clave como Guayas, Manabí, Pichincha y Los Ríos.

El balance oficial arroja 76 personas capturadas, de las cuales 28 están presuntamente vinculadas a grupos como ‘Los Tiguerones’, ‘Los Lobos’, ‘Los Choneros’ y ‘Águilas Killer’. Además, las intervenciones permitieron la liberación de 15 personas que permanecían en cautiverio, entre ellas un médico secuestrado en Jujan, provincia del Guayas.

Usan el secuestro para sembrar terror

El panorama para 2026 sigue la tendencia crítica de 2025, año que cerró con 1.822 secuestros reportados hasta noviembre.

Aunque la UNASE ejecutó más de 1.500 operativos el año pasado —liberando a 530 víctimas y capturando a más de 2.600 sospechosos—, la modalidad de secuestro extorsivo continúa expandiéndose, impulsada por facciones del narcotráfico que operan principalmente en el Litoral ecuatoriano, pero que parece haberse expandido a ciudades del interior del país, dicen los analistas.

De hecho, según cifras de la Policía entre enero y el 21 de noviembre de 2025, se contabilizaron 6.787 extorsiones en Ecuador; muchas de ellas fueron ejecutadas secuestrando a la víctima.

A pesar de los operativos de rescate y la identificación de sospechosos reincidentes, el sistema judicial enfrenta el reto de procesar el 65 % de denuncias que aún no entran en fase investigativa.

La Policía insiste en que la denuncia oportuna y la negativa a negociar directamente con los criminales son clave para desarticular a estas bandas que, cada vez más, recurren a la violencia física extrema para doblegar a las familias ecuatorianas. (EL DIARIO)