Durante casi un año, el combustible desaparecía sin dejar rastro. No era un error en los registros ni pérdidas técnicas: era una operación clandestina, sostenida y meticulosa que drenaba recursos públicos a gran escala. La Policía Nacional del Ecuador desarticuló esa estructura esta semana.
La denominada operación “Atenas”, ejecutada por la Unidad Nacional de Investigación de Delitos Hidrocarburíferos (UIDH) de la Policía Nacional del Ecuador, expuso una red criminal dedicada a perforar poliductos, sustraer combustible y reinsertarlo en el mercado legal mediante una cadena de transporte y comercialización fraudulenta. El resultado: seis detenidos, dos prófugos y un perjuicio económico al Estado que bordea los 9 millones de dólares.
Una economía paralela sobre el combustible estatal
La investigación, que se extendió durante diez meses, reveló un esquema que combinaba logística, falsificación documental y control territorial.
El punto de origen era el poliducto de productos limpios de la Empresa Pública Petroecuador. Allí, mediante perforaciones clandestinas, se extraían gasolina, diésel y gas licuado de petróleo. El combustible era luego movilizado en autotanques que circulaban con guías de remisión adulteradas, una fachada que les permitía evadir controles y abastecer estaciones de servicio.
El circuito no era improvisado. Según las autoridades, el hidrocarburo sustraído se distribuía en la Zona 8 principalmente en Guayaquil, y algunas provincias del Guayas como el cantón Jujan, en el sector Simón Bolívar, con ramificaciones hacia otras provincias del país.
Los eslabones de la red
Las investigaciones permitieron reconstruir la estructura interna de la organización: desde quienes coordinaban la sustracción hasta quienes aseguraban el transporte y almacenamiento.
En total, se identificó a ocho implicados: seis fueron detenidos durante el operativo y dos permanecen prófugos. Los roles estaban claramente definidos y evidencian un nivel de organización que permitió sostener la actividad ilícita durante meses sin interrupciones significativas.
Las evidencias: del ducto a la gasolinera
La operación se sostuvo sobre una serie de eventos clave que permitieron documentar el funcionamiento de la red.
Las autoridades detectaron inicialmente un autotanque que circulaba con documentación falsa, lo que activó interceptaciones telefónicas y vigilancia técnica. Posteriormente, se evidenciaron perforaciones clandestinas en el poliducto Pascuales–Cuenca, donde varios miembros de la estructura participaban directamente en la extracción del combustible.
Las investigaciones también documentaron el abastecimiento irregular en estaciones de servicio, donde el hidrocarburo sustraído era introducido en el circuito comercial. En paralelo, se registraron detenciones en flagrancia de implicados transportando combustible ilegal, lo que consolidó la materialidad del caso.
Estos elementos permitieron a la Fiscalía sustentar las órdenes judiciales que dieron paso a la fase operativa.
El operativo simultáneo
La intervención se ejecutó de forma coordinada y simultánea.
En total, se realizaron 14 allanamientos: 13 en el Distrito Pascuales (Zona 8) y uno en el distrito Jujan, en la provincia del Guayas. El despliegue incluyó unidades tácticas y operativas, en coordinación con la Fiscalía General del Estado.
El resultado fue contundente:
- Seis personas detenidas
- Intervención de una estación de servicio en la vía Milagro–Jujan
- Clausura de otra gasolinera en Guayaquil
- Incautación de aproximadamente 10.000 galones de combustible
- Retención de cuatro autotanques
- Decomiso de equipos, motobombas y dispositivos tecnológicos
- Identificación de inmuebles utilizados para almacenamiento ilegal
Una red con conexiones empresariales
Las investigaciones también abren una línea más amplia: los autotanques utilizados por la organización estarían vinculados a empresas que ya han sido mencionadas en otros procesos, lo que sugiere posibles conexiones con estructuras mayores dentro del delito hidrocarburífero.
Un golpe a las economías criminales
Más allá de las detenciones, la operación “Atenas” impacta directamente en una de las economías ilícitas más rentables y menos visibles: el robo de combustibles.
Se trata de un delito que no solo afecta las finanzas públicas, sino que también distorsiona el mercado, alimenta redes criminales y compromete infraestructura estratégica del país.
Con seis detenidos y dos prófugos aún en la mira, la investigación permanece abierta. Pero el mensaje de la Policía Nacional del Ecuador es claro, acabar con los grupos criminales y su economía. JLZR

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