Si hay una protesta o un evento vinculado con la agenda progresista global es necesario revisar si alguno guarda relación con Neville Roy Singham. Su nombre ganó fama por promover la desestabilización política en Estados Unidos contra el Gobierno de Donald Trump, usando una enorme red de organizaciones civiles financiadas con su multimillonaria billetera. Su modus operandi parece ser un negocio de familia. Su esposa, Jodie Evans, es cofundadora de CodePink Women for Peace, uno de los grupos que estuvo de visita en Cuba con un «Convoy» de «solidaridad», que no buscaba más que salvaguardar sus intereses lavándole la cara a la dictadura castrista.
Aproximadamente 2000 organizaciones de extrema izquierda, activadas por el matrimonio, «repiten propaganda antiestadounidense en apoyo de regímenes autocráticos en China, Rusia, Irán, Cuba, Corea del Norte, Venezuela y Gaza», según una investigación publicada por Fox News. Es la confirmación de la existencia de un complejo aparato de propaganda trasnacional que extiende sus tentáculos hasta la isla que lleva más de seis décadas bajo una brutal tiranía comunista. Integrantes de CodePink volaron al país caribeño para participar en manifestaciones contra el «bloqueo» de Estados Unidos y recorrer las calles utilizando la miseria de la población como excusa de su supuesta causa.
Sin embargo, la hipocresía de estos activistas siempre sale a flote. Los integrantes del grupo «progresista» –en contraste con la miseria en que viven los cubanos– se alojaron en lujosos hoteles con suministro eléctrico y suficiente comida para su estadía. Los acompañaron personajes como el exvicepresidente del Gobierno español Pablo Iglesias, el antiguo líder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn, así como la senadora y exministra de Trabajo de Colombia Clara López.
Amiga de Jodie Evans estuvo en el «Convoy a Cuba»
Los hilos que mueven Neville Roy Singham y Jodie Evans no pasan desapercibidos. Los departamentos de Justicia, Estado y Tesoro de Estados Unidos abrieron una investigación sobre estas 2000 organizaciones de extrema izquierda financiadas con unos 278 millones de dólares. Presumen que la red «sin fines de lucro antiestadounidense y pro China» se creó durante el matrimonio de Singham y Evans, a finales de febrero de 2017, en la costa norte de Jamaica.
«La celebración de la boda fue mucho más que la unión de dos personas», apunta el medio estadounidense, debido a que «se forjaron alianzas que darían forma a las protestas, los disturbios y la agitación política durante la década siguiente, desde las escenas incendiarias de 2020 en Minneapolis hasta las manifestaciones actuales en apoyo a los regímenes de Cuba e Irán».
Un dato importante es que Medea Benjamin, otra cofundadora de CodePink, fue una de las invitadas. «Bailó descalza en la boda con un llamativo traje tradicional indio», describe Fox News. Medea también fue de las principales voceras de los grupos «progresistas» que viajaron a Cuba. «Regresaremos a Estados Unidos con mayor convicción y urgencia para poner fin al bloqueo estadounidense», dijo cuando terminó su visita a la isla, donde, arriba de autobuses –los cuales sí cuentan con combustible en medio de la escasez que afecta a los ciudadanos de a pie– recorrieron las calles de La Habana responsabilizando de la situación a Estados Unidos.
Tanto Singham como Evans comparten su fervor por el pensamiento del fallecido dictador Mao Zedong y la ideología comunista pro-China. Bajo esos preceptos, defienden una especie de «lucha» a largo plazo, usando como armas el adoctrinamiento y la movilización de organizaciones civiles, algo que ha quedado de manifiesto con los disturbios en Los Ángeles del año pasado.
Oriana Rivas Fuente: panampost.com

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