“Cada nación soberana y territorio al norte del Ecuador, desde Groenlandia hasta Ecuador y desde Alaska hasta Guyana, no forma parte del ‘Sur Global’. Es nuestro perímetro de seguridad inmediato en este gran vecindario que compartimos”, anunció el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, demostrando que la nueva prioridad de Washington es la vigilancia de sus vecinos más cercanos
El gobierno estadounidense de Donald Trump dio un paso más para fortalecer la Doctrina Monroe –rebautizada por el mandatario republicano como «Donroe», en un juego de palabras con su nombre–, la cual guía su política exterior, ahora con lo que desde Washington han denominado como «Gran Norteamérica» (Greater North America, en inglés). Se trata de una nueva visión geopolítica que redefine su perímetro de seguridad «desde Groenlandia hasta el Golfo de América y el Canal de Panamá», según anunció el secretario de Guerra, Pete Hegseth. Sin embargo, los límites van un poco más allá de lo que geográficamente es Norteamérica.
“Cada nación soberana y territorio al norte del Ecuador, desde Groenlandia hasta Ecuador y desde Alaska hasta Guyana, no forma parte del ‘Sur Global’. Es nuestro perímetro de seguridad inmediato en este gran vecindario que compartimos», dijo el alto funcionario. En otras palabras, las tres dictaduras de la región –Nicaragua, Venezuela y Cuba– pasan a ser territorios bajo la vigilancia de Estados Unidos. También se incluye Colombia, país gobernado por el izquierdista Gustavo Petro, y México, bajo la dirección de Claudia Sheinbaum, aliada cercana del régimen cubano de Miguel Díaz-Canel.
Aunque la Casa Blanca capturó al dictador venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero y mantiene restricciones a la llegada de barcos petroleros que oxigenaban al castrismo en Cuba, esta declaración oficializa las intenciones del gobierno de Trump. El mensaje es claro: el hemisferio vuelve a ser prioritario y el concepto de «Sur Global» empieza a ser neutralizado por EEUU. La decisión llama la atención en Nicaragua. Aunque Daniel Ortega ha tratado en los últimos meses de seducir a Estados Unidos excarcelando presos políticos y prohibiendo el uso del país como «trampolín sin visa», el dictador sandinista no escapa de la vigilancia de Washington.
Daniel Ortega podría ser el próximo objetivo de Trump
Temas como la migración, el crimen organizado y la rivalidad geopolítica con China serán la prioridad de EEUU en este nuevo perímetro de seguridad denominado «Gran Norteamérica». Aunque se desconocen detalles sobre lineamientos y próximas acciones, lo que ya está ocurriendo con América Latina demuestra que Washington dejó de ver a la región como un socio “blando” y pasó a verla como un espacio alineado con la seguridad del hemisferio. Esta visión no existía durante el gobierno anterior que dirigieron los demócratas Joe Biden y Kamala Harris.
Una muestra más de la prioridad que está dando la Casa Blanca a su llamado «patio trasero» es el hecho de que en las últimas horas se oficializó la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas, Venezuela, después de siete años. Respecto a Cuba, Trump dijo que espera el colapso del régimen para ayudar a la población, sometida al sistema comunista de los hermanos Castro desde hace 67 años.
Con relación a Nicaragua, las medidas que tome Washington aún están por verse. En el país centroamericano, el matrimonio Ortega-Murillo ha entregado al régimen de Xi Jinping un territorio mayor a la suma de Gaza y Cisjordania para la explotación minera, sin mencionar que su aparato de propaganda cuenta con la financiación de Pekín. Hace dos días, sin ninguna explicación, el régimen sandinista revocó de su cargo a la embajadora en Cuba, Daysi Ivette Torres Bosques, quien había sido designada hacía menos de 50 días, lo cual podría sugerir fracturas internas o movimientos improvisados ante la presión que mantiene Trump sobre La Habana y podrían extenderse hasta Managua.
Fuente: panampost.com (Oriana Rivas)

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