El silencio de la alta montaña se rompió con una descarga que estremeció la cumbre de uno de los volcanes más representativos del Ecuador. A 4.790 metros sobre el nivel del mar, en el imponente volcán Corazón, seis montañistas fueron alcanzados por una descarga eléctrica por estática, producto de la caída de un rayo. Era la tarde del 15 de febrero de 2026 y el clima, impredecible en los Andes, había cambiado en cuestión de minutos.
La alerta ingresó al ECU 911 y activó de inmediato el protocolo de emergencia. Desde tierra, el Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Nacional del Ecuador inició el ascenso hacia la zona afectada, en el cantón Mejía, provincia de Pichincha. No era un terreno sencillo: pendientes pronunciadas, viento cortante y una sensación térmica que descendía rápidamente mientras la tormenta aún rondaba la montaña.
En el sector, los uniformados tomaron contacto con el guardaparque de la reserva ecológica Los Ilinizas y con el equipo del Cuerpo de Bomberos Mejía, quienes confirmaron la gravedad del incidente ocurrido en la cima. Con el apoyo de un guía de montaña acreditado, se realizó un análisis técnico y operativo antes de continuar el ascenso. Cada paso debía ser calculado; cada decisión, precisa.
Tras avanzar bajo condiciones climáticas adversas, los rescatistas localizaron a las víctimas a unos 20 metros del sector conocido como “Paso de la Muerte”, una zona estrecha y expuesta. Allí, en plena área de riesgo, brindaron de manera inmediata los primeros auxilios. Algunos presentaban signos de hipotermia y afectaciones derivadas de la descarga eléctrica; el tiempo jugaba en contra.
Vía radio se coordinó la presencia de dos ambulancias en el sector del refugio para asegurar una evacuación inmediata. Mientras tanto, el equipo instaló un sistema de pasamanos y aseguró a las víctimas con cuerdas especializadas para superar los tramos resbalosos y comprometidos durante el descenso. La maniobra fue lenta, técnica y exigente. Cada metro ganado hacia abajo era una batalla contra el frío y la altura.
Después de varias horas de trabajo en alta montaña, los seis montañistas fueron evacuados con éxito hasta el refugio, donde quedaron bajo custodia del personal paramédico y de los bomberos para su valoración médica.

El operativo, desarrollado entre el 15 y 16 de febrero, dejó en evidencia la preparación y capacidad operativa de la Policía Nacional en escenarios de alto riesgo. Más allá de la técnica y el equipamiento, fue una carrera contra el tiempo en defensa de la vida, en uno de los entornos más desafiantes del país.

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