Quito (Pichincha), 2 de marzo de 2026.- Janeth Azucena M. R. sabía que su hija, de 17 años, tenía ansiedad y depresión. A pesar de eso, la obligó a ejercer la prostitución.
La Fiscalía General del Estado demostró la responsabilidad de la acusada, logrando que el Tribunal de Garantías Penales de la causa la sentenciara a dieciséis años de privación de libertad, como autora del delito de prostitución forzada.
En la audiencia de juicio, el Fiscal del caso sostuvo que el delito se perpetró entre junio y septiembre de 2023.
La mujer, agregó, utilizaba redes sociales para difundir imágenes de su hija y, de esta manera, captar la atención de hombres que pagaban por los encuentros sexuales que se daban en hostales y hoteles de Quito.
De esta manera, la acusada se beneficiaba económicamente, pues era ella quién, mediante su cuenta bancaria, cobraba el dinero generado por el delito.
Fiscalía demostró esta conducta delictiva con la pericia psicológica practicada a la víctima, que confirmó un diagnóstico de ansiedad y depresión, además de intentos de suicidio, derivados de lo que su madre le obligó a hacer.
Los jueces también escucharon el testimonio anticipado de la afectada, en el que narró todo lo que vivó en manos de su propia madre.
Con estas y otras pruebas aportadas por Fiscalía en el juicio, el Tribunal de Garantías Penales sentenció a Janeth Azucena M. R., imponiéndole además el pago de una multa de 300 salarios básicos unificados.
Información jurídica
La sentencia en esta causa se dictó por el delito de prostitución forzada, tipificado en el artículo 101, numerales 1 y 2 del Código Orgánico Integral Penal. La norma establece una pena de trece a dieciséis años si el delito se comete aprovechándose de condiciones de vulnerabilidad de la víctima o si el infractor mantiene una relación familiar. (FGE)

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