Tres años después, una tarjeta de crédito delata a la descuartizadora de Sauces: Su primera víctima fue su mejor amiga

GUAYAQUIL. La justicia ecuatoriana ha logrado finalmente poner nombre a una tragedia que permaneció oculta en el anonimato de una morgue durante casi cuatro años. Jennifer Juliana Banguera Cornejo, la joven de 29 años que desapareció sin dejar rastro en enero de 2022, ha sido identificada como la mujer hallada dentro de una maleta en un parterre de Sauces 9 meses después de su pérdida.

El caso, que durante años fue un callejón sin salida para la Dinased, dio un vuelco macabro tras los eventos de octubre pasado. Fue entonces cuando el nombre de Andreína Lamota saltó a los titulares nacionales, no por la desaparición de su mejor amiga, sino por el brutal asesinato y descuartizamiento de su propia madre.

El error de la asesina

Durante el allanamiento al departamento de Lamota, el mismo lugar donde Jennifer fue vista por última vez hace tres años, los peritos encontraron un indicio que la sospechosa no pudo destruir: una tarjeta de crédito perteneciente a Banguera. Este hallazgo obligó a los investigadores a conectar los puntos entre la «descuartizadora de Sauces» y aquel cuerpo «NN» que fue encontrado embalado y tratado con químicos en julio de 2022, a pocas cuadras de su vivienda.

El Ministro del Interior, John Reimberg, confirmó que la identificación fue posible gracias a un cotejo técnico-científico. Los agentes de Criminalística tomaron muestras genéticas de la madre de Jennifer, cuyas esperanzas de encontrarla con vida se apagaron definitivamente al confirmarse la coincidencia con los restos hallados en la maleta negra.

Un patrón de frialdad

La investigación sugiere ahora un historial criminal que comenzó mucho antes del parricidio. En 2022, el cuerpo de Jennifer fue hallado con una sustancia diseñada específicamente para neutralizar el olor de la descomposición, un detalle que revela una planificación gélida. El hecho de que Jennifer fuera su mejor amiga y que Lamota conviviera con sus pertenencias durante años mientras la familia la buscaba desesperadamente, ha conmocionado a la opinión pública.

Con esta confirmación, la situación legal de Andreína Lamota se agrava. Ya no solo enfrenta cargos por la muerte de su progenitora, sino que ahora se perfila como la principal sospechosa de haber asesinado, embalado y abandonado a su mejor amiga en un parterre, iniciando así un ciclo de horror que solo el rastro de una tarjeta de crédito pudo detener. (ALDIA)