Cuando murió Franco, en 1975, España tenía 35 millones de habitantes. Y solo 700.000 funcionarios públicos. Sin ordenadores ni sistemas informáticos. Ahora estamos casi 50 millones de habitantes, y dentro de poco, 52…, y creciendo.
Si tenemos en cuenta que de esos 50 millones, son extranjeros, o de procedencia foránea, aunque nacionalizados, el crecimiento real de la población española, en medio siglo, ha sido de escasamente cinco millones de habitantes, los que van de 35 a 40 millones.
Para “administrar” a esta población, los numerosos gobiernos existentes, central, autonómicos, provinciales, comarcales, municipales, etc., “necesitan” (es un decir), más de 3.500.000 empleados públicos, la mayoría ingresados por riguroso enchufe.
Es más, maltratando a los ciudadanos, a los que se exige pedir hora, se atienden casi por favor, con recomendación, y tienes que hacerte todo, absolutamente todo.
En realidad, ¿qué coño hace esa gente…?
¿No sería preferible pagarles la soldada como parados, que es en realidad lo que son, una buena parte de ellos…?
Así, de paso, nos ahorraríamos los edificios que ocupan, la calefacción, el aire acondicionado, los teléfonos, etc.
Al régimen comunista sanchista le molestamos los votantes que no somos botontos, con «b» de burros, y no les votamos, y quieren sustituirnos, con un gran reemplazo, llenando nuestra Patria de moros, chinos, africanos, personas procedentes de Europa del este, algunos miembros de organizaciones criminales (tráfico de personas, de órganos, de drogas, de armas, de niños, etc.), y otros delincuentes en general.
En definitiva, consumidores libres de cargas, que gastan y gastarán recursos públicos, en cantidades ingentes, pero que no aportan ni aportarán nada, o casi nada.
¡Pero que les botarán, con «b» de borregos, a ellos, y al fin y al cabo, eso es lo único que les importa!
¿Y qué hacen el PP y Vox, la supuesta oposición…?
Pues nada, absolutamente nada, o, por lo menos, muy poco, por aquello de no molestar al dictador, y dentro de poco, tirano, Pedro Sánchez.
En España tenemos varios millones de desempleados, y una escasa natalidad, como consecuencia de las políticas suicidas contra la familia, de los sucesivos gobiernos, tanto del PP como del PSOE.
En realidad lo que quieren es efectuar el gran reemplazo, incorporando al censo electoral a millones de extranjeros, sin relación, residencia o arraigo alguno en España, y a los que se darán todas las ayudas sociales posibles, para que les voten a ellos…
Adiós, España.
Y, abrir nuestra Patria a la inmigración ilegal e irregular, y a las organizaciones criminales, de toda clase y condición, supone abrirles también las puertas de la Unión Europea.
¡Pero, como hay un comisario medio lelo que dice que éste es un asunto interno de España, pues que se jodan también!
Ramiro Grau Fuente: panampost.com

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