La provincia de El Oro registró una caída en muertes violentas durante la aplicación del primer toque de queda en marzo, consolidándose dentro de la estrategia de seguridad impulsada por el Gobierno.
Según datos oficiales, antes de la restricción —entre el 27 de febrero y el 14 de marzo— se contabilizaron 56 homicidios. Durante los 16 días de toque de queda, la cifra descendió a 30, lo que representa una reducción del 46%.
El presidente Daniel Noboa anunció un nuevo toque de queda que regirá del 3 al 18 de mayo, ampliando su alcance a nueve provincias, entre ellas El Oro, con el objetivo de frenar la violencia criminal.
La medida limitará la circulación entre las 23:00 y las 05:00, precisamente el horario donde se evidenció el mayor impacto. En esa franja, los homicidios pasaron de 15 a 4 casos durante la anterior restricción, reflejando una caída del 73%.
De cara al nuevo toque de queda, la Policía Nacional ya ejecuta su planificación operativa en la provincia. El coronel Remigio Albiño Durango explicó que el despliegue permitirá fortalecer las intervenciones en el horario nocturno.
En total, se movilizarán 2.300 servidores policiales, articulando unidades especializadas, grupos motorizados y equipos operativos en los distintos cantones de El Oro.
El oficial señaló que el primer toque de queda permitió una “desaceleración del promedio semanal de muertes violentas”, lo que respalda la continuidad de esta estrategia.
Además, enfatizó que el nuevo operativo tendrá como prioridad la captura de objetivos de alto valor, con el fin de debilitar y desarticular las estructuras delictivas que operan en la provincia.
VIOLENCIA PERSISTE
Aunque los resultados del toque de queda evidencian una disminución puntual, las cifras acumuladas reflejan que la violencia sigue siendo un problema estructural en El Oro.
En enero de 2026 se registraron 93 muertes violentas, en febrero la cifra subió a 113, en marzo se reportaron 91 casos y, en lo que va de abril —con corte al 22— ya suman 42 homicidios.
Estos datos muestran que, pese a la reducción durante el periodo de restricción, los niveles de violencia se mantienen elevados, con repuntes una vez finalizadas las medidas excepcionales.
El comportamiento evidencia que el toque de queda funciona como un mecanismo de contención temporal, pero no resuelve de fondo la problemática de seguridad.
CRITERIOS DIVIDIDOS
En las calles de Machala, el anuncio genera opiniones divididas. Algunos ciudadanos consideran que la medida puede contribuir a reducir la delincuencia si se cumple de manera estricta.
“Hay que colaborar como ciudadanos y respetar los horarios. Puede ayudar a frenar un poco la inseguridad”, expresó Alejandro García, quien ve en el toque de queda una herramienta útil ante el contexto actual.
Otros, en cambio, cuestionan su efectividad y advierten sobre sus impactos económicos, especialmente en sectores que dependen de la actividad nocturna. Fabricio Ávila, vinculado al sector de alimentos y restaurantes, señaló que la medida anterior dejó pérdidas significativas.
“El mes pasado ya trabajamos a pérdida y ahora será igual. No vemos ninguna ayuda del Gobierno. Los negocios nocturnos prácticamente se paralizan”, afirmó, al tiempo que puso en duda que la restricción afecte realmente a las estructuras criminales.
REDUCCIÓN NACIONAL
A nivel nacional, las provincias donde se aplicó el primer toque de queda también registraron una reducción en los homicidios, pasando de 272 a 215 casos, lo que representa una disminución del 21%.
En el horario nocturno, el impacto fue aún mayor: los asesinatos bajaron de 66 a 15, es decir, una reducción superior al 77%.
Sin embargo, el contexto general sigue siendo preocupante. Durante el primer trimestre de 2026, Ecuador acumuló 2.086 muertes violentas, manteniéndose entre los niveles más altos de los últimos años.
Con este panorama, El Oro enfrenta el desafío de sostener la reducción lograda durante el toque de queda, mientras las autoridades buscan atacar las causas estructurales de la violencia sin profundizar los efectos económicos en la provincia.
Criterios
Remigio Albiño, jefe de Policía de El Oro:
“Esto nos ha permitido tener un mayor margen de actuación contra grupos delictivos y lograr una desaceleración en las muertes violentas con el toque de queda”.
Alejandro García, ciudadano:
“Hay que colaborar como ciudadanos y respetar el toque de queda, puede ayudar a frenar la delincuencia que tanto daño nos está haciendo a los machaleños”.
Fabricio Ávila, ciudadano:
“Trabajamos a pérdida y no vemos ninguna ayuda del Gobierno; los negocios nocturnos se paralizan, por eso considero que no ayuda en nada los toque de queda”. (DIARIO CORREO)

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