Un violento ataque armado registrado la noche del 30 de abril de 2026 dejó como saldo cuatro personas fallecidas en la parroquia Pascuales, al noroeste de Guayaquil. El hecho ocurrió en el interior de una vivienda que funciona como peluquería, ubicada en la intersección de las calles Quevedo y La Misericordia. Según el reporte preliminar de la Policía Nacional, las víctimas son dos hombres y dos mujeres, quienes fueron sorprendidos por sicarios mientras se encontraban dentro del establecimiento.
Testigos del suceso informaron que el crimen fue perpetrado por cuatro sujetos desconocidos, quienes se desplazaban en tres motocicletas. Los atacantes abrieron fuego de manera indiscriminada contra los presentes antes de emprender la huida con rumbo desconocido. Ante la alerta ciudadana, unidades del eje preventivo de la Policía Nacional se desplazaron al sitio, donde confirmaron que los cuerpos presentaban múltiples impactos de proyectil de arma de fuego.
Evidencia balística y despliegue técnico
Agentes de la unidad de Criminalística acudieron al lugar para realizar el levantamiento de indicios y la inspección técnica de la escena. Durante el procedimiento, los peritos recolectaron un total de 49 vainas percutidas de calibre 9 milímetros, además de cartuchos y proyectiles deformados que quedaron esparcidos en el suelo del local. La cantidad de evidencia hallada refleja la intensidad de la ráfaga utilizada por los atacantes para asegurar el deceso de sus objetivos.
Debido a la magnitud del ataque, se coordinó con el Servicio Integrado de Seguridad ECU-911 el despliegue de unidades especializadas de la Dinased y Medicina Legal. El personal especializado procedió con el levantamiento de los cadáveres para su traslado al Laboratorio de Ciencias Forenses, de Guayaquil, mientras se iniciaba la fijación de las pruebas que permitirán determinar el tipo de armamento específico utilizado en esta masacre en Guayaquil.
Operativos y contexto de seguridad
Tras la confirmación del deceso de las cuatro víctimas, las autoridades aseguraron el perímetro para evitar la alteración de la escena y ejecutaron un operativo de rastreo en los sectores aledaños de la parroquia Pascuales. Hasta el momento, no se han reportado detenciones vinculadas a este hecho de sangre, aunque la Policía analiza las cámaras de seguridad cercanas para identificar la ruta de escape de las tres motocicletas involucradas.
Este incidente se suma a la ola de violencia que atraviesa la zona noroeste de la ciudad de Guayaquil, considerada uno de los puntos críticos por la actividad de grupos de delincuencia organizada. La Policía Nacional mantiene las investigaciones bajo reserva para establecer las motivaciones detrás de este múltiple asesinato, mientras la comunidad del sector manifiesta su preocupación por la recurrencia de ataques armados en zonas residenciales y comerciales. (EL DIARIO)

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