Una alerta por una posible amenaza de bomba activó la intervención inmediata de unidades especializadas del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), que ejecutaron un procedimiento técnico, controlado y de alto riesgo para proteger a la ciudadanía. La mañana de este jueves, en Quito el 25 de junio de 2026 en el Complejo Judicial Norte, ubicado en el sector de Iñaquito, fue escenario de una intervención especializada de la Policía Nacional del Ecuador, luego de que se reportara la presencia de un objeto sospechoso con características compatibles con un artefacto explosivo improvisado.
La alerta movilizó de manera inmediata al personal antiexplosivos del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), unidad especializada que aplicó protocolos técnicos de seguridad, verificación, aislamiento y neutralización, con el objetivo de reducir cualquier riesgo para las personas que se encontraban en el sector.
El procedimiento se desarrolló entre las 06h30 y las 10h00, en el Distrito Eugenio Espejo, Circuito Iñaquito, en la Zona 9 del Distrito Metropolitano de Quito. La intervención inició con una verificación técnica mediante equipos tecnológicos de detección y búsqueda de explosivos.
Durante el registro antiexplosivos, el can detector de sustancias explosivas Arom dio una respuesta positiva ante la posible presencia de material explosivo. Frente a este indicio, los especialistas establecieron de forma inmediata un perímetro de seguridad de 100 metros, medida preventiva orientada a proteger a la ciudadanía, funcionarios judiciales y servidores policiales que se encontraban en el lugar.
A partir de ese momento, la operación pasó a una fase de intervención remota. Mediante el empleo del dron Ícaro, los técnicos antiexplosivos realizaron una verificación a distancia del objeto sospechoso, identificando un artefacto con características compatibles con un explosivo improvisado real.
Posteriormente, los especialistas ejecutaron una operación de neutralización utilizando el robot Atlas y el dron Ícaro, equipos tecnológicos que permitieron intervenir el artefacto sin exponer directamente al personal operativo. Para este procedimiento se empleó una carga especial de agua con un sistema de iniciación controlado, técnica utilizada para reducir la capacidad de activación del dispositivo.
Las verificaciones posteriores determinaron que se trataba de un artefacto explosivo real, compuesto por material explosivo activo y dos sistemas de iniciación: uno mediante teléfono celular y otro no eléctrico. Este último se encontraba completamente funcional, lo que confirma el nivel de riesgo que representaba el objeto intervenido.

Durante la operación se identificaron, además, indicios como mechas de seguridad, cápsulas detonantes, un teléfono celular y otros elementos asociados al artefacto, los cuales fueron fijados y levantados por personal especializado, conforme a los procedimientos técnicos correspondientes.
La Policía Nacional del Ecuador destaca que esta intervención demandó precisión, coordinación operativa y un alto nivel de preparación técnica, debido a la naturaleza del artefacto y al entorno donde fue localizado. La actuación oportuna de los equipos antiexplosivos permitió neutralizar la amenaza, preservar la vida de las personas y mantener el control del orden público.
Este procedimiento evidencia la capacidad profesional de las unidades especializadas de la Policía Nacional, que actúan con firmeza, disciplina y compromiso frente a escenarios de alto riesgo, en cumplimiento de su misión constitucional de proteger la seguridad ciudadana y garantizar la paz social.

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