Banderas de España y de Ceuta, pancartas y gritos que censuraban la gestión del Gobierno durante la crisis -y pedían su dimisión- y cientos de miles de personas han sido la imagen de un centro de Madrid abarrotado para mostrar su apoyo a la ciudad autónoma y exigir su defensa como territorio español. La multitud atestaba la plaza de Cibeles y calles aledañas como Gran Vía, el paseo de la Castellana o la calle Alcalá. Eran 50.000 personas según la delegación del Gobierno y 150.000 según el Consistorio. A la concentración de la capital han asistido el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y varios de sus diputados; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; y el alcalde de la capital junto a sus concejales, encargado de leer el manifiesto en apoyo de Ceuta. Pero simultáneamente, los vecinos de más de un millar de localidades de todo el país han lanzado el mismo grito: “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”; coincidiendo con el día de la ciudad autónoma. También lo han hecho alcaldes socialistas pero a las 12.00 horas para mostrar su apoyo a Ceuta.
Las calles del centro de la capital se llenaban desde las siete de la tarde con ciudadanos que lanzaban soflamas contra el Ejecutivo y a favor de Ceuta y la unidad territorial. “Ceuta aguanta, España se levanta” o “Pedro Sánchez dimisión” son algunos de los gritos que han podido escucharse a lo largo de la jornada. El alcalde leyó un manifiesto recogiendo el sentir de “los alcaldes y alcaldesas de España, bajo el impulso y la coordinación de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP)”, y lo hizo acompañado de sus concejales en un gran atril en el que se podía leer ‘Madrid con Ceuta’. En todas las ciudades del país que han seguido la convocatoria de la FEMP se ha leído el mismo texto.
Bajo el título “Ceuta somos”, el escrito subraya el “apoyo firme y sin fisuras” de los alcaldes de España a Ceuta ante “la gravísima situación” que vive la ciudad por “la entrada masiva e irregular de miles de personas por la frontera los días 30 y 31 de julio”. El alcalde ha tenido que interrumpir su locución en varias ocasiones porque los asistentes a la concentración coreaban los lemas que han protagonizado la tarde del miércoles. La primera ocasión ha sido con la frase “entrada masiva”, que provocó que los presentes gritaran “invasión”, para poco después volver a cortar la intervención al corear “invasores expulsión”.
Almeida señaló que lo ocurrido en Ceuta “no es un problema migratorio” porque “cuando se pone bajo presión una frontera española, se pone bajo presión a toda España. Y cuando se cuestiona la soberanía sobre una parte de nuestro territorio, lo que está en juego nos afecta a todos”. Asimismo, afirmó que Ceuta es “una parte irrenunciable de España” y apuntaló que “la soberanía española sobre Ceuta no se cuestiona” y que “la integridad territorial de España no se negocia nunca”.
Al igual que coreaban los asistentes y como han exigido desde el principio de la crisis desde la oposición, el regidor de la capital -y de otros municipios- ha exigido al Gobierno el “retorno efectivo y con garantías de todos los que entraron ilegalmente”; además de financiación para hacer frente a los costes de la emergencia y que el Ejecutivo “haga uso de todos los instrumentos y medios” que ofrece la Unión Europea. En suma, millones de personas han escuchado conjuntamente un discurso que ha paralizado por un momento a toda la nación y que ha culminado con los himnos de la ciudad autónoma y de España.
Aunque la concentración no tenía carácter político y así han tratado de recalcarlo durante los días previos, tanto PP como Vox han querido estar presentes en la convocatoria para mostrar también su rechazo a la posición del Gobierno a la par que su apoyo a los ceutíes. La de Cibeles coincidía con otra organizada en el Congreso de los Diputados por ceutíes residentes en Madrid, a la que ha marchado el presidente de Vox, Santiago Abascal, tras acudir a la ubicada frente al Ayuntamiento de Madrid. En una breve declaración, Abascal ha criticado que los ceutíes “han sido abandonados y traicionados por el presidente del Gobierno” y alertó de que lo sucedido allí es “el futuro de lo que sucederá en muchos barrios” si “no nos levantamos para remediarlo”. Asimismo, ha vuelto a censurar la relación del Ejecutivo con el país vecino, afirmando que el país está “en manos de un Gobierno lacayo que actúa al servicio de un Gobierno extranjero y no al servicio de los españoles”.
Recién llegado de Ceuta, donde acudió esta mañana para acompañar al presidente Juan Jesús Vivas y los ceutíes en su día oficial, Feijóo decidió acudir a la concentración para decirles, esta vez desde Madrid, que “no están solos, que España está con ellos”. Lo ha hecho en una jornada en la que además se ha conocido un informe que apunta a la participación de las autoridades marroquíes en la entrada masiva del 30 y 31 de julio. Por ello, el líder popular aseguró que “se va a saber todo, se va a saber por qué invadieron Ceuta, quién lo consintió, quién lo promovió y, por supuesto, ya sabemos quién nos mintió. Quien nos mintió con los informes de la Policía en la mano es todo el Consejo de Ministros y el presidente del Gobierno“, aseveró. Precisamente, un asistente portaba una pancarta en la que se leía: “Queremos saber la verdad”.
Feijóo también ha recordado que “el señor Sánchez después de la invasión lo que hizo fue agradecerle a Marruecos su colaboración”. Sin embargo, “yo lo que quiero hacer es agradecer a los españoles sus solidaridad, su unidad, su dignidad y su responsabilidad”, ha afirmado el presidente del PP. Tras el líder popular, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha exigido la dimisión de Pedro Sánchez, por dejar “abandonada a España entera a los ojos del mundo” tras la entrada irregular. Al igual que han reprochado los asistentes, Ayuso ha recordado que el presidente del Ejecutivo no interrumpió sus vacaciones y, a su juicio, parece no haberlo hecho aún: “Sigue inactivo, no sabe qué hacer y este es el claro ejemplo de la España que nos está dejando”, ha censurado.
La censura a la gestión del Ejecutivo ha sido prácticamente unánime pero más generalizado aún ha sido el grito lanzado desde todo el país a los ceutíes para decir alto y claro que no están solos y exigir que recuperen cuanto antes una normalidad que nunca debieron haber perdido.
Rechazo a “cualquier forma de odio”
Al mismo tiempo que en la capital, en la propia ciudad autónoma, más de 25.000 personas, según los organizadores, han recorrido las calles. La manifestación ha finalizado con la lectura del manifiesto “Ceuta somos todos” por parte de cuatro jóvenes –uno por cada una de las cuatro comunidades religiosas de la ciudad: cristiana, musulmana, hindú y hebrea–.
El texto advierte de que la presión generada está poniendo a prueba los recursos de la ciudad, pero también su “capacidad para proteger fronteras, garantizar la seguridad y defender la integridad del territorio”, y reclama una respuesta del Estado y el compromiso de todas las administraciones. El manifiesto muestra también su rechazo a “cualquier forma de odio, racismo y enfrentamiento” y defiende una convivencia basada en el respeto.
En Barcelona, dos manifestaciones de signo contrario han llenado la plaza de Sant Jaume. Unas 1.500 personas se han concentrado en apoyo a la ciudad autónoma, incluidos representantes del PP –como Alberto Nadal y Daniel Sirera– y de Vox –Joan Garriga–. A esta convocatoria también han acudido miembros de Núcleo Nacional. Paralelamente y separados por un cordón de Mossos d’Esquadra, centenares de personas han protestado contra el racismo. Se han vivido momentos de tensión cuando simpatizantes de extrema derecha se han saltado el cordón de seguridad para increpar a los asistentes a la concentración antifascista.
En Sevilla, miles de personas han abarrotado los alrededores del Ayuntamiento: 60.000 según la Policía Local; 40.000 en las estimaciones de la Policía Nacional. “Sevilla está contigo, Ceuta”, ha afirmado el alcalde, José Luis Sanz, unas palabras a las que los asistentes han respondido con cánticos de apoyo a la ciudad autónoma y con gritos de “Pedro Sánchez, dimisión”.
En la ciudad de Valencia, 25.000 personas, según la Delegación del Gobierno, se han concentrado en la plaza del Ayuntamiento. Laura Granell, una ciudadana de origen ceutí, ha sido la la encargada de leer el manifiesto de la FEMP. “Cuando una parte de España sufre, toda España responde”, ha afirmado. A la concentración también han asistido el jefe del Consell, Juanfran Pérez Llorca, y la alcaldesa, María José Catalá.
Fuente: 20minutos.es

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