La expansión de la red de desinformación rusa en la Argentina no solo quedó expuesta recientemente con los documentos filtrados, sino que ya había sido advertida en 2024 desde La Derecha Diario, meses antes de las confirmaciones actuales.
En septiembre de ese año, este medio publicó una noticia sobre que la ex FM Concepto, antes propiedad de Daniel Sede, pasó a operar con una programación las 24 horas controlada por Sputnik, la agencia estatal rusa del Kremlin.
Este hecho confirmó en la práctica lo que el periodista y empresario Javier Negre denunció hoy tras su experiencia personal al intentar comprar esa misma emisora: la existencia de una estructura rusa destinada a adquirir espacios y medios en el país, con el objetivo de impulsar una agenda en línea con los intereses del gobierno ruso.

La conversión de la radio en una señal operada por Sputnik no fue un hecho aislado. Coincidió con las acusaciones del Departamento de Estado de Estados Unidos, que señaló en ese mismo año a Rusia por llevar adelante operaciones encubiertas para desestabilizar al Gobierno de Javier Milei mediante campañas de desinformación y manipulación mediática en América Latina.
La denuncia de Javier Negre
En ese marco, el periodista y empresario Javier Negre también reveló hoy que detectó en 2024 la operación rusa destinada a influir en medios argentinos, dos años antes de que el tema se volviera público. A través de un extenso mensaje en redes sociales, aseguró que tuvo conocimiento directo de estas maniobras.
Según relató, al llegar a la Argentina identificó la corrupción sistemática en los medios y decidió involucrarse en el sector. En ese contexto, avanzó en la compra de La Derecha Diario, con el objetivo de participar en la batalla cultural dentro del país.

Posteriormente, Negre intentó expandirse en el mercado radial y fue contactado para evaluar la compra de Radio Concepto 1050 AM, propiedad de Daniel Sede. Durante las negociaciones, aseguró haber detectado la presencia de contenido patrocinado por Rusia dentro de la programación de la emisora.
El conflicto surgió cuando rechazó mantener un programa vinculado a periodistas del medio estatal ruso Sputnik. Según su testimonio, el propietario de la radio se negó a eliminar ese contenido debido a los ingresos que generaba, lo que tensó las negociaciones.
La situación se agravó cuando, en una reunión posterior, Negre afirmó haberse encontrado con representantes rusos y que la operación de compra fue finalmente cancelada. Según indicó, estos presentaron una oferta superior para quedarse con la emisora y continuar con su estrategia de influencia en medios argentinos.
Javier Negre reveló que descubrió en 2024 la operación rusa en medios argentinos tras intentar comprar una radio
El periodista y empresario Javier Negre reveló que detectó en 2024 la operación rusa para influir en medios argentinos, dos años antes de que el caso tomara estado público.
Lo hizo a través de un extenso mensaje en redes sociales donde relató en primera persona cómo tomó conocimiento directo de estas maniobras de desestabilización.
“Muchos me preguntan hoy cómo descubrí que Putin estaba comprando medios en Argentina como hace en otros países como España para conspirar contra Javier Milei. No me lo contaron de oídas. Lo viví yo personalmente”, afirmó Negre, al describir el origen de su denuncia.
El empresario explicó que llegó al país en 2024 y, tras detectar “la corrupción sistemática de los medios ensobrados”, decidió adquirir La Derecha Diario, fundado por Juan Pablo Carreira e impulsado por Fernando Cerimedo, para ayudar a dar la batalla cultural en el país.

Tras concretar esa operación, Negre avanzó en su intención de expandirse en el mercado argentino, con especial interés en el sector radial. En ese contexto, reveló que el 27 de julio de 2024 fue contactado para evaluar la compra de Radio Concepto 1050 AM, propiedad de Daniel Sede.
“Pocos días después, el 27 de julio de 2024, me llamó un periodista de Casa Rosada y me dijo que fuese con él a la calle Maipú 267 a conocer a Daniel Sede que quería vender su Radio Concepto 1050”, explicó.
La red rusa de desinformación
Negre detalló que durante las negociaciones detectó la presencia directa de la red rusa dentro de la programación de la emisora. “Mantuvimos dos reuniones para cerrar la operación y le dije que no tenía problema en mantener algunos de sus programas salvo uno que venía patrocinado por los rusos y que contaba con periodistas de Sputnik, uno de los medios oficiales del Kremlim”, sostuvo.
El conflicto se profundizó cuando rechazó mantener ese contenido en la grilla. “Él me dijo que eso no podía ser porque le pagaban un buen dinero y le dije que yo no podía aceptar propaganda rusa”, agregó.

El punto de quiebre llegó en un nuevo encuentro en la radio, donde afirmó haber visto directamente a representantes rusos. “Quedamos en volvernos a ver a la semana siguiente y cuando llegué a la radio me encontré a unos enigmáticos rusos”, relató.
Según su testimonio, en esa instancia el dueño de la emisora canceló la operación tras recibir una oferta superior. “Me dijo que no me podía vender la radio puesto que los rusos, al enterarse que yo quería comprarles la radio y echarles de allí, decidieron hacerle una oferta mareante muy por encima del valor comercial”, afirmó.
Negre aseguró que tuvo acceso a documentación que respaldaba esa oferta y que evidenciaba un esquema más amplio. “Me puso los papeles de la oferta encima de la mesa y me aseguró que estaban comprando espacios en otros medios y a periodistas”, indicó. Además, agregó: “La persona que me introdujo con él me llegó a hablar de que le dieron un millón de dólares por la radio”.
Tras ese episodio, sostuvo que decidió escalar la denuncia a las autoridades. “Salí de aquella reunión y me vi en la obligación de contárselo a un alto cargo del Gobierno y denunciarlo públicamente”, señaló. Según afirmó, tiempo después el entonces vocero presidencial Manuel Adorni confirmó la existencia de estas maniobras en conferencia de prensa.

En su mensaje, Negre también defendió su accionar y vinculó estas operaciones con una estrategia global. “No soy argentino, pero amo este país, banco al Gobierno de Javier Milei por su buen hacer y creo que hice lo correcto para evitar que Argentina acabase como España con medios comprados por Putin o Soros que solo buscan generar inestabilidad y promover la agenda woke con inmigración ilegal masiva”, expresó.
Finalmente, apuntó directamente contra el empresario involucrado en la operación: “Es hora de señalar a los traidores y aquí está el propietario de Radio Concepto, Daniel Sede, que se vendió a los rusos. Con estos falsos patriotas todo es más difícil”.
El testimonio del dueño de La Derecha Diario se suma a las recientes revelaciones sobre la red de desinformación rusa en Argentina y aporta un relato directo sobre cómo estas operaciones se infiltraron en el sistema de medios del país.
Se analizaron documentos que detallan campañas de propaganda, financiamiento de fake news y estrategias para influir en la opinión pública
Una serie de documentos filtrados expuso graves operaciones de desinformación e influencia política impulsadas por agentes rusos del Gobierno de Vladimir Putin en Argentina desde los primeros meses del gobierno de Javier Milei.
La información surge de un análisis realizado por un consorcio internacional de siete medios, entre ellos The Continent y openDemocracy, junto a otras organizaciones periodísticas, en base a documentos filtrados.
Según los archivos, las maniobras comenzaron poco después de la asunción de Milei en diciembre de 2023. El Presidente, identificado en el informe como una figura emergente de la derecha global, adoptó desde el inicio una alineación con Estados Unidos, incluyendo su apoyo a Ucrania en la guerra con Rusia.
A nivel interno, impulsó un programa de ajuste identificado con la “motosierra” y un discurso confrontativo hacia sus opositores de izquierda.

“La Compañía”
En ese contexto, los documentos señalan la actuación de una estructura conocida como “La Compañía”, vinculada a los servicios de inteligencia exterior de Rusia.
Esta entidad desplegó en 2024 una serie operaciones de propaganda en más de 20 países de África y América del Sur, incluyendo Argentina. El objetivo fue aprovechar el clima de polarización política y social para amplificar tensiones.
El material analizado incluye 76 documentos que detallan distintas actividades: desde la contratación de encuestas y la elaboración de informes sobre sectores estratégicos como el complejo militar-industrial argentino y los recursos petroleros en la Antártida, hasta perfiles de figuras públicas y entrevistas a referentes de la oposición. También se mencionaron planes para respaldar a candidatos opositores en las pasadas elecciones legislativas de 2025.
Sin embargo, el foco principal estuvo en la construcción de una red de distribución de noticias falsas en medios digitales y redes sociales. La investigación detectó al menos 250 publicaciones, entre noticias, análisis y columnas de opinión, difundidas entre junio y octubre de 2024 en más de 20 sitios web, con un presupuesto estimado de 283 mil dólares.

Los documentos incluyen registros de tarifas que iban de 350 a 3.100 dólares por artículo, aunque no se pudo confirmar si esos pagos se concretaron ni quiénes fueron los destinatarios.
El contenido difundido consistía mayormente en críticas al plan económico del Gobierno de Milei, al impacto social del ajuste fiscal y a las tensiones diplomáticas con otros países.
En varios casos, los artículos, sin firmar y publicados en medios reconocidos de Argentina, incluían posiciones favorables a Rusia y contrarias a Estados Unidos, además de distorsiones, exageraciones y noticias falsas.
Los documentos también reflejan gastos adicionales por 343 mil dólares destinados a tareas de recopilación de información y organización operativa.
Finalmente, el experto en medios Martín Becerra vinculó estas prácticas con una lógica más amplia: “El Wagner Group, y en general las actividades de Putin en desinformación e inteligencia consisten en crear caos y desorden, generando un panorama de descrédito de instituciones legitimadas en el pasado, medios y periodistas incluidos”. Según explicó, el objetivo es “pescar en río revuelto”.
Exigen el despido de Juan Piscetta, el delegado gremial en Infobae vinculado a la red de desinformación rusa
En el marco de la investigación que expuso una red de desinformación organizada desde Rusia para influir en la política argentina, de la que formaron parte numerosos medios argentinos, se conoció el responsable de las notas subidas en Infobae.
Sin embargo, se trata de un caso particular, ya que Infobae desconocía de este hecho, que fue llevado a cabo por un gremialista de izquierda integrante de su estructura interna, lo que desató un fuerte reclamo entre los trabajadores de la redacción.
El responsable es Juan Pablo Piscetta, miembro de la Comisión Gremial Interna del medio y secretario del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), de extrema izquierda.
Según trascendió, Piscetta publicó dentro del portal dos artículos financiados por la red de desinformación rusa, en el contexto de las operaciones dirigidas a desestabilizar al gobierno de Javier Milei, mediante la creación y difusión de noticias falsas y el apoyo a candidatos opositores.

Estas publicaciones formaron parte del esquema de contenidos pagos utilizados para instalar narrativas críticas contra la administración libertaria y a favor de los intereses del Kremlin.
Por estas notas, Piscetta recibió un monto total cercano a los 1000 dólares, en línea con los valores que manejaba la estructura internacional para insertar artículos en otros medios.
Dentro de Infobae, la situación generó un fuerte malestar. La dirección del medio no tenía conocimiento de estas maniobras ni de que se hubieran publicado contenidos financiados por una red extranjera.
A partir de la confirmación de estos hechos, periodistas del propio medio impulsan un reclamo directo para que Piscetta sea apartado de su cargo. En particular, piden su desafuero y despido inmediato, ya que su accionar compromete la credibilidad del medio y constituye una violación grave a la ética profesional.
Sin embargo, la situación presenta un obstáculo legal. En su rol de delegado gremial, Piscetta cuenta con fueros sindicales que impiden su despido de manera directa.

El caso se suma a las revelaciones sobre la red de desinformación rusa que opera en Argentina mediante la publicación sistemática de contenidos pagos, entre noticias falsas y columnas de opinión, en distintos medios digitales.
La red de desinformación rusa
La investigación confirmó que una estructura vinculada al gobierno ruso desplegó una operación coordinada de desinformación en Argentina desde 2024, con el objetivo de influir en la opinión pública, amplificar la polarización y debilitar al gobierno de Javier Milei.
El esquema se basó en la publicación de al menos 250 artículos pagos en más de 20 medios, con contenidos críticos del plan económico y de la política exterior del oficialismo, incluyendo mensajes favorables a Rusia y contrarios a Estados Unidos.
Entre los medios donde se difundieron estos contenidos figuran C5N, Ámbito, Diario Con Vos, El Destape, Big Bang News, Diario Registrado, A24, Realpolitik, Política Argentina, Tiempo Argentino, Grito del Sur, El Cronista, Infocielo, Data Clave, entre otros.
Además, la operación utilizó identidades falsas generadas con inteligencia artificial, como el caso de autores ficticios creados para firmar artículos y darles apariencia de legitimidad. La maniobra consolidó una red de propaganda que operó de manera sistemática dentro del ecosistema digital argentino.
La maniobra habría costado US$ 283.000 e incluyó firmas falsas, notas plantadas y operaciones de desinformación
Una investigación internacional basada en documentos filtrados reveló una operación de desinformación impulsada desde Rusia para afectar al gobierno de Javier Milei. Según los registros, la maniobra habría consistido en la publicación sistemática de contenidos críticos en medios argentinos, con el objetivo de influir en la opinión pública y favorecer a la izquierda.
Entre los sitios señalados aparecen C5N, Ámbito, Diario Con Vos, El Destape, Big Bang News, Diario Registrado, A24, Dos Bases, Realpolitik, Política Argentina, Tiempo Argentino, Grito del Sur, El Cronista, Infocielo, Data Clave, Agenda Urbana, Ciudadano Agro, Contraste MDP y En la Mira del Poder, entre otros. Se trata de plataformas con perfiles editoriales diversos, pero que, según la investigación, habrían sido utilizadas como canales para insertar artículos críticos contra el oficialismo.

De acuerdo a la documentación analizada, la red —denominada internamente “La Compañía”— habría presupuestado unos US$ 283.000 para difundir al menos 250 publicaciones entre junio y octubre de 2024. Sin embargo, el informe aclara que no pudo comprobar si esos pagos se realizaron efectivamente ni quiénes fueron los destinatarios directos: medios, periodistas o intermediarios.
El mecanismo no se limitaba a enviar contenido. En muchos casos, los artículos habrían sido introducidos a través de terceros, presentados como agencias de prensa o consultoras, lo que facilitó su publicación sin controles editoriales estrictos. Varios de los propios actores consultados en la investigación declararon que ese tipo de material se publicaba con “escasa verificación” previa.
Uno de los elementos más contundentes del caso es la utilización de autores ficticios para firmar las notas. El ejemplo más claro es Gabriel Di Taranto, quien figura en múltiples artículos publicados en distintos medios. Se lo presentaba como especialista con formación académica en la Universidad Nacional de Avellaneda, pero la institución negó su existencia. Además, su imagen habría sido generada con inteligencia artificial, lo que confirma el uso de identidades falsas para dar credibilidad a los contenidos.
La aparición de estas firmas fantasma, junto con la repetición de narrativas alineadas con intereses rusos y contrarias a la política exterior del Gobierno, refuerza la hipótesis de una operación coordinada. No se trató únicamente de críticas políticas, sino de un esquema diseñado para instalar agenda y erosionar la legitimidad del Ejecutivo.

Estas operaciones no eran desconocidas para el Estado argentino. La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) había identificado ya en 2025, la estructura conocida como “La Compañía” y detectado a ciudadanos rusos operando en el país con el objetivo de influir en la agenda local y desplegar campañas de desinformación.
Según la investigación oficial, esta red no solo buscaba instalar contenido en medios, sino también construir vínculos con actores locales, intervenir en organizaciones y medir el impacto de sus mensajes. Es decir, no se trataba únicamente de propaganda, sino de una estrategia más amplia de injerencia sobre el debate público y político argentino.
(LA DERECHA DIARIO)

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