La polémica desatada por la asambleísta Mónica Palacios contra la Primera Dama del Ecuador, Lavinia Valbonesi, revela mucho más que un simple ataque político. Porque aquí no estamos hablando solamente de un título universitario en Comunicación. Estamos hablando de la gigantesca hipocresía de un sector político que durante años convirtió la educación superior en una fábrica de títulos rápidos, dudosos, acomodados y, en algunos casos, escandalosamente irregulares.
Resulta casi grotesco escuchar a Mónica Palacios pontificando sobre “verdadera educación”, ética y moral, cuando precisamente el correísmo arrastra uno de los historiales más cuestionados en materia académica dentro de la política ecuatoriana. La memoria es corta, pero los hechos siguen allí.
¿Dónde estaba Mónica Palacios cuando Gabriela Rivadeneira obtuvo un título de ingeniería en administración de empresas en tiempo récord? ¿Dónde estaba cuando Luisa González aparecía como abogada mientras su tesis simplemente no aparecía por ningún lado? ¿O cuando los hermanos Fernando Alvarado y Vinicio Alvarado, junto a sus propios padres, habrían utilizado una sola tesis para graduarse cuatro personas al mismo tiempo, en una universidad donde ni siquiera existía formalmente esa carrera?
Y la lista sigue.
Jorge Glas quedó marcado por el escándalo de una tesis cuestionada y acusaciones de plagio. Pedro Delgado terminó envuelto en el bochorno de poseer un título de cuarto nivel sin siquiera haber obtenido legalmente uno de tercer nivel. Rafael Correa presumía títulos internacionales y doctorados mientras hasta hoy genera dudas razonables sobre su dominio real de idiomas fundamentales para cursar estudios universitarios completos en el extranjero. ¿Cómo rendía exámenes, defendía trabajos o seguía clases complejas en inglés o francés si públicamente jamás ha demostrado manejar esos idiomas con fluidez?
También aparece María Alejandra Vicuña, cuyo título de cuarto nivel fue cuestionado y retirado por irregularidades. O el reciente caso de Paola Cabezas, que obtiene un título universitario mientras ya ejerce como figura política nacional, en medio de un sistema donde cada vez proliferan más programas exprés y mecanismos de validación acelerada.
Pero aquí viene el punto más importante: el problema no es Lavinia Valbonesi.
Ella utilizó un mecanismo completamente legal. Y no solamente legal: un mecanismo impulsado y permitido precisamente durante el correísmo. Hoy existen institutos y universidades que promocionan abiertamente títulos de tercer nivel en seis meses mediante validación de experiencia profesional. Lo anuncian en redes sociales sin ningún pudor:
“No pierdas años estudiando, obtén tu título profesional validando tu experiencia”.
Y sí, el proceso existe legalmente. Está reconocido dentro de la normativa ecuatoriana. Consiste en acreditar años de experiencia laboral, validar competencias, rendir evaluaciones y aprobar exámenes complexivos para obtener un título registrado oficialmente por la Senescyt. Eso no lo inventó Lavinia Valbonesi. Eso fue incorporado al sistema educativo ecuatoriano hace años.
El problema verdadero es mucho más profundo y grave.
Tenemos una educación superior completamente deformada. Por un lado, universidades públicas utilizadas demasiadas veces para ideologizar antes que formar profesionales competitivos. Y por otro, universidades privadas e institutos convertidos en negocios de venta masiva de títulos. Se instaló una cultura enfermiza del “titulismo”, donde el objetivo ya no es aprender, crear, investigar o innovar, sino simplemente conseguir un cartón lo más rápido posible.
Y las consecuencias son devastadoras.
Tenemos miles de graduados sin empleo. Profesionales que apenas fueron entrenados para aprobar exámenes memorísticos. Personas con títulos universitarios incapaces de resolver problemas reales. Comunicadores que jamás hicieron periodismo. Ingenieros que nunca construyeron nada. Abogados que no conocen ni los procedimientos básicos de su labor.
FernandoSalazar
Fernando Salazar es Ingeniero en Marketing y Comunicador Social. Director periodista de Radio Colosal

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