Universidades de garaje… De mal en peor

Ecuador está produciendo profesionales como si fueran productos en serie… pero sin mercado, sin planificación y, lo más grave, sin responsabilidad, pongamos el caso de Medicina, porque es el más dramático, pero no es el único, ocurre lo mismo en Ciencias de la Educación, Jurisprudencia, Administración, Comunicación y en la mayoría de carreras universitarias.

Aquí hay una verdad incómoda, las universidades han convertido la educación en un negocio, no en una solución para el país.

Hoy existen 34 facultades de medicina y cerca de 40 mil estudiantes formándose para ser médicos, la pregunta es brutal, pero necesaria, ¿Dónde van a trabajar?

Porque los datos no mienten, el país debería tener alrededor de 41.630 médicos, según estándares internacionales, pero ya hay entre 72 mil y 100 mil y si esto sigue así, para el 2030 habrá más de 140 mil médicos.

Esto no es crecimiento, esto es sobreproducción irresponsable, y el resultado ya lo estamos viendo, 41 mil médicos generales sin empleo o con trabajos precarios.

Miles de jóvenes que estudiaron años, que invirtieron dinero, esfuerzo, sueños, para terminar manejando taxis, vendiendo productos o esperando una oportunidad que no llega.

¿Y especializarse? tampoco pueden.

• Los hospitales públicos no tienen cupos suficientes. 

• Los posgrados privados son prohibitivos. 

• Y lo peor, algunos programas son de dudosa calidad, incluso “online”, que venden títulos, pero no forman profesionales. 

La evidencia es contundente, entre el 35% y el 40% de los graduados no aprueban los exámenes de habilitación profesional, es decir ni empleo, ni especialización y muchos ni siquiera cumplen los estándares mínimos.

¿Y las universidades?

Cobran y callan, no responden, no devuelven el dinero, no asumen ninguna responsabilidad.

Esto ya no es educación, es una fábrica de frustración y hay que decirlo sin miedo, porque hay que parar la fábrica de médicos desempleados.

Sí, parar, parar la matrícula indiscriminada, parar la lógica de llenar aulas para llenar cuentas bancarias, parar este modelo que prioriza ingresos antes que el futuro de los estudiantes.

Porque no se trata solo de los 41 mil médicos desempleados de hoy, sino de los 40 mil estudiantes que mañana estarán en la misma situación.

La academia tiene una obligación moral, entender la realidad del país y actuar en consecuencia.

Pero hoy, está siendo parte del problema ¿y el organismo que debería regular esto?, solo hace silencio, ni una respuesta, ni una acción, ni una señal, a pesar de que médicos ecuatorianos ya levantaron la voz en una carta formal.

Pero esto no termina en Medicina, en Jurisprudencia ocurre lo mismo, universidades que venden títulos con una facilidad escandalosa, donde como se dice en voz baja, pero todos saben, perdón si exagero, “hay que rogar para perder el año, porque lo normal es pasar”.

¿El objetivo?, que el estudiante no se vaya, que siga pagando, ese es el verdadero negocio.

Y en Comunicación la historia se repite, nadie sabe cuántos estudiantes de periodismo se gradúan cada año, nadie planifica, nadie regula.

¿Y dónde van a trabajar?, ¿En qué medios?, ¿En qué mercado saturado?

Entonces aparece el discurso bonito, “ejercer de forma libre e independiente”, una frase elegante, para disfrazar la falta de oportunidades.

Aquí hay que tomar una decisión como país, o seguimos formando profesionales para el desempleo, o empezamos a formar talento con sentido, con planificación y con responsabilidad.

Porque lo que está pasando hoy no es casualidad, es un modelo que lucra con los sueños de la gente, y eso, eso ya no es educación, eso es negocio o podría ser una estafa, te ofrecieron educar para la vida y apenas te enseñan a pasar el examen, habrá alguien que le ponga el cascabel al gato, sólo que este es un gato con mucho dinero al que casi nadie quiere ni siquiera mirar.

Fernando Salazar.

Fernando Salazar es Ingeniero en Marketing y Licenciado en Comunicación Social. Director de Radio Colosal y periodista del Informativo En el Ojo de la Tormenta