Rusia ha vuelto a atacar este martes Kiev y sus alrededores con una nueva oleada de misiles balísticos y drones que ha dejado al menos doce muertos en la capital, en otra jornada de escalada en la guerra, en la que las ofensivas aéreas de ambos países han vuelto a aproximarse a las fronteras de la OTAN, obligando a despegar cazas de la Alianza en Estonia y Rumanía.
Al menos ocho personas han muerto en Kiev y otras cuatro en sus alrededores, según los últimos balances ofrecidos por las autoridades ucranianas y confirmados por el presidente Volodímir Zelenski. Entre las víctimas figuran seis trabajadores de la empresa pública ferroviaria Ukrzaliznytsia, cuyas instalaciones estuvieron entre los principales objetivos de los bombardeos.
Otras cuatro personas han fallecido en ataques contra infraestructura industrial y una gasolinera de Boríspil, cerca de la capital, mientras numerosos edificios residenciales han sufrido daños por el impacto o la caída de misiles y drones.
La ofensiva prolonga una campaña prácticamente ininterrumpida contra Kiev desde el pasado jueves, con ataques dirigidos durante los últimos días contra instalaciones ferroviarias, almacenes, empresas y otras infraestructuras de la capital y su región.
Moscú confirma una ofensiva masiva contra Kiev y Odesa
El Ministerio de Defensa ruso ha confirmado el ataque y ha asegurado que sus fuerzas emplearon armas de alta precisión y drones de largo alcance contra instalaciones del complejo militar-industrial, energético y logístico de Kiev y Odesa.
Moscú ha señalado entre sus objetivos la empresa Fire Point, a la que atribuye la fabricación de componentes y ojivas para los misiles de crucero ‘FP-5 Flamingo’, así como Aerobavovna, vinculada, según Rusia, a la producción de sistemas para controlar drones de medio y largo alcance. También ha confirmado ataques contra la terminal ferroviaria de Darnitsia, talleres de ensamblaje de drones navales y depósitos de combustible en Boríspil.
En la región de Odesa, Rusia asegura haber golpeado una central termoeléctrica, tres subestaciones eléctricas, instalaciones portuarias y depósitos de combustible y equipamiento militar en los puertos de Odesa y Chornomorsk. El puesto fronterizo y el cruce de ferry de Orlivka, próximo a Rumanía y utilizado por miles de personas para abandonar Ucrania al inicio de la invasión de 2022, también ha sido atacado.
El jefe de la diplomacia ucraniana, Andrí Sibiga, ha sostenido que la nueva ofensiva demuestra que el presidente ruso, Vladímir Putin, no está interesado en poner fin a la guerra y ha reclamado nuevas sanciones contra Moscú, especialmente aquellas destinadas a dificultar su producción de misiles balísticos. Kiev también ha vuelto a pedir que los activos rusos congelados en países occidentales, principalmente en la Unión Europea, sean utilizados para financiar la resistencia ucraniana.
En paralelo a los ataques rusos contra Kiev y Odesa, las autoridades prorrusas de la región de Lugansk, anexionada por Moscú en 2022, han denunciado la muerte de cuatro personas y heridas a otras tres en ataques atribuidos a Ucrania. Según el gobernador impuesto por Rusia, Leonid Pásechnik, los bombardeos alcanzaron un vehículo civil y dos camiones en distintos puntos de la región y hasta nueve municipios fueron atacados durante las últimas 24 horas. Las defensas antiaéreas de Lugansk habrían derribado además una treintena de drones ucranianos durante la jornada, según las mismas autoridades.
Cazas de la OTAN despegan en Estonia y Rumanía
La escalada ha vuelto a alcanzar este martes las fronteras orientales de la OTAN. Dos F-16 turcos desplegados en Estonia tuvieron que despegar de madrugada desde la base de Ämari, cerca de la costa del Báltico, ante la posibilidad de una incursión de varios drones procedentes de la frontera rusa.
Fuentes de la Alianza han confirmado a la agencia Efe que los aviones fueron movilizados como medida preventiva y que no llegaron a entrar en combate con los aparatos. Por el momento tampoco se ha confirmado oficialmente la nacionalidad de los drones, si bien las autoridades estonias y letonas creen que los aparatos podrían haber sido drones errantes lanzados desde Ucrania.
Letonia activó primero alertas aéreas en los distritos orientales de Ludza y Alūksne, donde llegó a pedirse a la población que se refugiara en interiores. Los aparatos se dirigieron posteriormente hacia Estonia y entraron brevemente en su espacio aéreo, lo que provocó alertas en buena parte del este del país y la movilización de los cazas turcos de la OTAN.
A cientos de kilómetros al sur, otros dos F-18 españoles desplegados por la Alianza en Rumanía también tuvieron que despegar durante la noche después de que los radares detectaran dos objetos voladores cerca de la ciudad ucraniana de Vílkove, junto a la frontera rumana del mar Negro.
Los cazas españoles salieron desde la base de Mihail Kogalniceanu mientras las autoridades advertían a la población fronteriza de que permaneciera alejada de las ventanas y buscara refugio. Los pilotos detectaron explosiones en territorio ucraniano, aunque los drones finalmente no entraron en Rumanía y la alerta pudo levantarse horas después.
Los episodios se suman a una creciente lista de incidentes en el flanco oriental de la OTAN. El pasado 16 de agosto un F-18 español derribó un dron que había violado el espacio aéreo rumano y el 14 de agosto otro caza aliado abatió un aparato sobre Letonia. Rumanía ha anunciado ahora que Eslovaquia enviará radares de baja altitud y personal para reforzar la vigilancia de su frontera oriental.
Rusia vuelve a pedir a los extranjeros que abandonen Kiev
En paralelo a la intensificación de los ataques, Moscú ha reiterado este martes su recomendación a diplomáticos y ciudadanos extranjeros para que abandonen Kiev. “Quiero recordar que la recomendación hecha a todo el cuerpo diplomático y los ciudadanos extranjeros en Kiev de evacuarse (…) no pierde, sino que, por el contrario, adquiere más vigencia”, ha advertido la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova.
No es la primera vez que Moscú lanza esta advertencia. Rusia ya recomendó la evacuación de extranjeros de la capital antes del 9 de mayo y volvió a hacerlo a finales de ese mes, cuando anunció una campaña de bombardeos contra centros de mando y empresas de la industria militar ucraniana. El Ministerio de Defensa ruso, además, adelantó este domingo que prepara una nueva campaña contra la infraestructura energética de Ucrania, después de que Putin acusara a Kiev de haber abierto “la caja de Pandora” con sus ataques contra la retaguardia rusa.
La intensificación de los bombardeos, las víctimas civiles y la creciente frecuencia con la que drones vinculados a la guerra se aproximan o penetran en territorio de países de la OTAN elevan, una vez más, la tensión en un conflicto que, lejos de acercarse a una tregua, continúa extendiendo sus efectos más allá de las fronteras de Ucrania.
Fuente: 20minutos.es

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