Teocracia iraní se sigue tambaleando: nuevo líder supremo fue «herido en ataque aéreo»

La cúpula del régimen iraní oficializó el nombramiento de Mojtaba Jamenei, hijo del difunto líder supremo de los ayatolas, Ali Jamenei, como su sucesor. Con el respaldo de los 88 clérigos de alto rango que conforman la Asamblea de Expertos, él ascenderá al cargo de máxima autoridad política y religiosa del país. Esta posición no solo permite el control sobre el Gobierno, sino también sobre las Fuerzas Armadas y el Poder Judicial por encima del presidente, justo en medio de la guerra contra Estados Unidos e Israel.

La instancia encabezada por el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian; el jefe del Poder Judicial, Gholam-Hossein Mohseni-Ejei; y el ayatolá Alireza Arafi, miembro del Consejo de Guardianes elegido por el Consejo de Discernimiento de la Conveniencia del Sistema, se decantó por Mojtaba en una ronda en la que también figuraron para el cargo los clérigos Alireza Arafi, Mohsen Araki y Hassan Jomeini, este último es nieto del fundador de la República Islámica de 1979.

Sin embargo, su permanencia en el cargo es incierta. Según Daily Mail, citando a la televisión estatal, el nuevo líder del régimen iraní está «herido de batalla», después de sortear el primer ataque aéreo del conflicto en el que su esposa Zahra Haddad-Adel y su padre murieron. Además, aunque se desconocen sus condiciones físicas, ya el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que «no dudará mucho», tras considerarlo «inaceptable» para ejercer este rol.

Dinastía con sanciones

El rechazo de la Casa Blanca a Mojtaba Jamenei tiene antecedentes. Desde 2019, él engrosa la lista de sancionados del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, por actuar como un enlace estratégico entre la oficina de su padre y los rangos superiores e intermedios de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI por sus siglas en inglés), entre ellos, los relacionados con la inteligencia y el Basich, el grupo de las fuerzas paramilitares del islamismo en el país.

Con ese papel, Mojtaba Jamenei, de 56 años, rebasó a su hermano mayor Mostafa Jamenei y a sus dos hermanos menores Masoud Jamenei y Meysam Jamenei. Irónicamente, pasó de ser el «hijo del líder supremo» a consolidar una dinastía familiar que busca garantizar la supervivencia de la República Islámica, cuando su padre, Ali Jamenei, cuestionó la antigua monarquía de los sha, que fue derrocada tras más de 40 años en el poder.

Todo sobre él es un misterio. De hecho, su orientación política ha resultado indescifrable ante su silencio casi absoluto respecto a la situación de Irán. Para un sector se trata de una figura influyente entre los partidarios de la línea dura dentro del aparato de seguridad. Sin embargo, para otros solo es una pieza más dentro de la estructura del régimen.

El desafío de la continuidad 

Ofrecer continuidad es el mayor desafío que recae sobre sus hombros y lo obligará a dejar atrás su trabajo de bajo perfil como diplomático de Irán en Siria, Irak, Líbano y Yemen. Operar desde las sombras no será posible cuando el mensaje de su ascenso transmite que los círculos de poder de Irán conformados por los clérigos de alto rango, la Guardia y los políticos influyentes, como el jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Alí Larijani, lo designan para responder a los bombardeos contra Teherán.

«Que Mojtaba tome el relevo es seguir el mismo manual», afirma Alex Vatanka, investigador principal en el Middle East Institute por representar un camino a salvo para la confrontación, la venganza y la resistencia.

Ahora, él es «un blanco inequívoco para la eliminación. No importa su nombre ni dónde se esconda», asegura el ministro de Defensa israelí, Israel Katz. ¿Por qué? Es obvio, para EE.UU. e Israel su nombre profundiza la división de la población e impide una desescalada del conflicto.

Gabriela Moreno Fuente; panampost.com