Con 982 denuncias, El Oro no logra frenar las ‘vacunas’ a pesar de la estrategia de ‘Zona Libre de Extorsión’

A más de un año del lanzamiento de la estrategia “Zona Libre de Extorsión”, la provincia de El Oro registra un incremento en las denuncias por este delito. La iniciativa fue presentada en marzo de 2025 por la Policía Nacional con el objetivo de combatir las extorsiones que afectan principalmente a comerciantes, pescadores y familias trabajadoras.

Durante los primeros siete meses de 2026 se contabilizaron 982 denuncias de extorsión en El Oro, frente a las 959 registradas en el mismo periodo de 2025. Esto representa un incremento del 2,40%, equivalente a 23 casos adicionales.

La estrategia fue lanzada el 17 de marzo de 2025 en Machala y Puerto Bolívar, con la participación de los ministros del Interior, John Reimberg y de Defensa, Gian Carlo Loffredo.

En ese momento, la Policía anunció un despliegue especial para combatir este delito y recuperar la seguridad en las zonas comerciales.

Como parte del lanzamiento sumaron 500 uniformados en la parroquia porteña para liberarla de las organizaciones delictivas, se entregaron seis vehículos y 18 armas de fuego para fortalecer la capacidad operativa policial. Además, se incorporaron 28 servidores policiales para reforzar el trabajo con la comunidad y enfrentar las extorsiones.

El programa también contempló el despliegue de policías en locales comerciales, carpas informativas y acciones de acercamiento con la ciudadanía para promover la denuncia.

Sin embargo, los datos de los primeros siete meses de 2026 muestran que, pese a estas acciones, las denuncias no han disminuido a escala provincial.

PASAJE Y HUAQUILLAS

El comportamiento no ha sido igual en todos los cantones. Pasaje y Huaquillas presentan los incrementos más significativos.

En Pasaje, las denuncias pasaron de 83 en 2025 a 116 en 2026, un aumento del 39,76%, equivalente a 33 casos adicionales.

En Huaquillas, el incremento fue todavía mayor en términos porcentuales: pasó de 67 a 98 denuncias, es decir, un 46,27% más, con 31 casos adicionales.

Santa Rosa registra un aumento, aunque menor. Las denuncias pasaron de 129 a 135, un crecimiento del 4,65%, equivalente a seis casos.

MACHALA CASI LA MITAD

Aunque Machala presenta una reducción frente al año anterior, continúa siendo el cantón con mayor número de denuncias por extorsión en la provincia.

Durante los primeros siete meses de 2026 se contabilizaron 469 casos en Machala, que representan el 47,76% del total provincial. En 2025 fueron 490, por lo que existe una reducción del 4,29%, equivalente a 21 casos.

Después aparecen Santa Rosa, con 135 denuncias; Pasaje, con 116; Huaquillas, con 98; y El Guabo, con 91.

En conjunto, estos cinco cantones concentran el 92,57% de todas las denuncias de extorsión registradas en El Oro durante 2026.

MAYORES REDUCCIONES

Entre los cantones donde las denuncias disminuyeron destaca Arenillas, que pasó de 66 casos en 2025 a 42 en 2026. Esto representa una reducción del 36,36%, es decir, 24 casos menos.

También bajaron los registros en El Guabo, de 99 a 91 casos, con una disminución del 8,08%. En Piñas y Zaruma no hubo variación. Piñas registró 10 denuncias en ambos periodos, mientras que Zaruma mantuvo siete.

RECOMENDACIONES

La exposición de información personal en redes sociales, la falta de separación entre la vida familiar y las actividades comerciales y el pago de dinero a los extorsionadores pueden aumentar el riesgo de convertirse en víctima de este delito. Así lo explicó un agente de la Policía Nacional que, por seguridad, prefirió mantener su identidad en reserva.

El uniformado señaló que la extorsión se ha convertido en un “delito de oportunidad”, debido a que una persona puede obtener información de sus posibles víctimas a través de redes sociales y otros medios, sin necesidad de realizar investigaciones complejas.

Según el agente, incluso personas vinculadas a delitos menores pueden utilizar el nombre de organizaciones delictivas para generar temor y exigir dinero. Explicó que, en muchos casos, quienes realizan las amenazas no necesariamente pertenecen a una estructura criminal.

Uno de los principales riesgos está en la información que las propias personas publican en internet. Fotografías de vehículos, viviendas, familiares, actividades comerciales, viajes, préstamos o situaciones económicas pueden entregar datos que posteriormente son utilizados para intimidar.

Para los comerciantes y emprendedores, una de las principales recomendaciones es mantener separados los contactos y dispositivos utilizados para la vida personal y para el trabajo.

También recomendó reducir la cantidad de información que se publica en redes sociales y evitar revelar públicamente la situación económica, préstamos obtenidos o movimientos que puedan llamar la atención de delincuentes.

¿QUÉ HACER SI YA RECIBIÓ UNA AMENAZA?

En caso de recibir llamadas o mensajes extorsivos, la Policía recomienda no confrontar al extorsionador ni entrar en discusiones o negociaciones.

La persona debe conservar la información recibida, evitar proporcionar más datos personales, informar inmediatamente a las autoridades y mantener el caso con reserva.

El agente advirtió que contar indiscriminadamente a otras personas que se está siendo víctima de una extorsión también puede representar un riesgo, debido a que esa información podría llegar a otras personas que intenten aprovecharse de la situación.

POLICÍA PIDE NO PAGAR

El uniformado también alertó sobre las consecuencias de acceder a las exigencias económicas de los extorsionadores. Según explicó, pagar no garantiza que las amenazas terminen y, por el contrario, puede hacer que la víctima sea considerada nuevamente como un objetivo.

Además, el dinero entregado puede terminar financiando actividades de organizaciones delictivas. Por ello, insistió en que las víctimas deben acudir a la Policía en lugar de resolver la situación por cuenta propia.

La autoridad policial hizo énfasis en la importancia de denunciar y confiar en los investigadores especializados, pues aseguró que varios casos han podido ser resueltos gracias a que las víctimas y sus familias decidieron informar a tiempo.

Ante una situación de extorsión, la recomendación es comunicarse inmediatamente con el ECU 911 o utilizar los canales habilitados por la Policía para reportar este tipo de delitos.

Extorsiones obligan a comerciantes a cerrar sus negocios y abandonar Machala

Dejaron sus negocios, sus viviendas y la ciudad donde construyeron sus vidas. Dos víctimas de extorsión relatan cómo las amenazas terminaron obligándolas a empezar de cero en otros lugares, lejos de sus familias y de aquello que durante años les permitió ganarse la vida.

La extorsión no solo les quitó dinero. Les arrebató la tranquilidad, el trabajo y la posibilidad de continuar con sus proyectos. Dos comerciantes de Machala, que pidieron mantener sus identidades y lugares de residencia en reserva por temor a nuevas represalias, contaron el drama que vivieron después de comenzar a recibir amenazas.

En uno de los casos, una comerciante relató que todo comenzó hace más de ocho meses, cuando recibió un mensaje en WhatsApp en el que le exigían 3.000 dólares semanales a cambio de permitirle continuar trabajando.

La mujer y su esposo tenían un pequeño negocio. Sus ingresos, según explicó, ni siquiera llegaban a esa cantidad durante una semana, por lo que pagar la exigencia era prácticamente imposible.

Al principio decidió bloquear el número y eliminar los mensajes. Después, las amenazas llegaron al teléfono de su esposo y comenzaron las llamadas desde números desconocidos.

La situación cambió cuando un hombre llegó hasta el negocio en una motocicleta. Preguntó por la propietaria y, pese a que ella intentó ocultar su identidad, el sujeto le aseguró que sabía quién era. Luego le reclamó por no responder las llamadas y le dejó una amenaza antes de retirarse. A partir de ese momento, el miedo se instaló en el negocio y en su hogar.

Posteriormente, el local fue atacado y recibió nuevas amenazas. La comerciante aseguró que finalmente entregó 500 dólares, todo el dinero que tenía disponible en ese momento, pero la exigencia no terminó.

Después comenzaron a recibir fotografías de su hija cuando salía de la escuela junto a su padre. También les enviaron imágenes de su vivienda. Para la familia, ese fue el punto de quiebre.

La comerciante contó que junto a su esposo tomó la decisión de abandonar el negocio. Recogieron sus pertenencias, dejaron parte de las máquinas y se marcharon de la ciudad.

“Nos tocó venirnos, escapar, huir”, relató.

La decisión también significó dejar a sus trabajadores sin empleo. Pero, para la familia, continuar representaba un riesgo que ya no estaban dispuestos a asumir.

“Con el miedo de que un día maten a mi hija, maten a mi esposo”, explicó la mujer, al recordar las razones que los llevaron a abandonar la ciudad.

Ahora viven lejos de Machala y esperan algún día poder regresar a su hogar y recuperar el negocio que construyeron con esfuerzo.

EMPEZAR DE CERO

La historia de otro comerciante es similar. Él también decidió mantener su identidad y ubicación en reserva.

Antes de recibir las amenazas, había colocado números telefónicos en su local para facilitar el contacto con sus clientes. Ante el incremento del acoso, decidió retirar esa información.

Sin embargo, tiempo después comenzaron las llamadas desde números internacionales a través de WhatsApp.

En una de esas comunicaciones, un hombre aseguró pertenecer a una organización delictiva y comenzó a exigirle dinero. La cantidad fue aumentando con el paso del tiempo.

El comerciante bloqueó los números, pero las amenazas continuaron.

La situación llegó a otro nivel cuando recibió fotografías de sus hijos, tomadas durante sus actividades cotidianas. También recibió imágenes relacionadas con su vivienda.

Entonces decidió cerrar definitivamente el negocio.

Pero antes de marcharse, su familia ya había vivido momentos de temor en su propia casa. El comerciante relató que realizaron ataques contra el inmueble durante la noche y que, pocos días antes de abandonar la ciudad, también fue colocado un artefacto explosivo en las inmediaciones de su local.

Ante ese escenario, tomó una decisión dolorosa: abandonar Machala.

Ahora intenta reconstruir su vida en otra ciudad. Perdió el negocio, acumuló deudas y tuvo que comenzar prácticamente desde cero. “Mi familia está viva, que eso es lo importante”, expresó.

SU VIDA CAMBIÓ POR COMPLETO

Su vida cambió por completo luego de que su negocio de venta de licores, ubicado en Machala, fuera atacado con dinamita por negarse a pagar una “vacuna”, como se conoce popularmente al cobro extorsivo impuesto por grupos delictivos.

Hoy reside en Europa, lejos de su familia y de la tierra donde trabajó durante años para levantar su patrimonio.

Una mañana cualquiera, dos hombres ingresaron a su local solicitando una cotización. Conversaron de manera tranquila, revisaron algunos productos y, antes de retirarse, le pidieron su número telefónico para “cerrar la compra”.

Patricio, pensando que se trataba de un trámite comercial común, lo facilitó sin dudarlo. Lo que no imaginaba era que ese gesto de cortesía marcaría el inicio de una pesadilla.

Esa misma noche, recibió un mensaje proveniente de un número desconocido. En el texto, los emisores le exigían el pago de 10 mil dólares a cambio de no atentar contra su vida ni la de sus familiares.

Aunque al principio pensó que se trataba de una broma o de un intento de estafa, los mensajes se repitieron una y otra vez, cada vez con un tono más agresivo y amenazante.

“Me decían que sabían dónde vivían mis hijos, que conocían mis movimientos, que si no pagaba, me iban a matar”, recuerda con voz entrecortada. La situación llegó a un punto crítico cuando, días después, los delincuentes cumplieron sus amenazas: un taco de dinamita fue detonado frente a su local.

El estruendo se escuchó en toda la cuadra. El estallido destruyó vitrinas, paredes y parte del techo, pero también destrozó su tranquilidad.

“En ese momento supe que ya no podía seguir viviendo en Ecuador. No se trataba solo de dinero, sino de sobrevivir”, cuenta. Tras el atentado, cerró el negocio, vendió lo poco que pudo y abandonó el país con lo que tenía a mano. (DIARIO CORREO)