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El desayuno escolar llegó a la Costa, con la nueva contratista, que reemplaza a Lafattoria S. A.

Desde la semana pasada comenzaron a llegar los productos de la alimentación escolar a las escuelas y colegios fiscales y fiscomisionales del Guayas. En cajas de cartón, las autoridades de los planteles recibieron las leches saborizadas, barras de granola, galletas de sal y dulce, fundas de cereal y jugos de frutas que el Ministerio de Educación adquirió con la empresa pública ESPE-Innovativa EP el 27 de mayo de 2024.

La entrega de las raciones se inició “en tiempo récord”, señaló ESPE-Innovativa, en un comunicado publicado en su cuenta de X el 31 de mayo, cuatro días después de firmar el contrato con la cartera de Educación, que establecía un plazo de 90 días para la distribución de los productos.

“Agradecemos a todos los que se han sumado con desprendimiento a contribuir a esta noble causa, a cada una de las industrias, al personal de las escuelas, maestros, transportistas, estibadores y equipos administrativos. Gracias por su trabajo hasta la madrugada para poder llegar con el alimento a los que lo necesitan”, refirió la empresa pública, sin detallar el nombre de los proveedores que les suministraron las raciones alimenticias.

Con el contrato de ESPE-Innovativa, el ministerio planea brindar 36,4 millones de raciones alimenticias para 1,4 millones de estudiantes de 4.816 planteles. El contrato fue firmado por $ 11,4 millones y correspondía a once provincias, tres de la Costa y ocho de la Sierra, zonas territoriales que habían sido abastecidas –hasta el pasado 2 de mayo- por la empresa Lafattoria, cuestionada por el presidente Daniel Noboa, quien la acusó de mantener supuestos vínculos con el crimen organizado.

ESPE-Innovativa, creada como empresa pública en enero del 2015, está habilitada para el suministro de comidas por encargo, preparación de alimentos o venta de productos de consumo humano. Sin embargo, de los 158 contratos que ha recibido del sector público, por $ 35,2 millones, apenas dos fueron para entregar raciones alimenticias, en 2019 y 2020, para el personal militar, por un monto de $ 189.489. Ninguno en planteles educativos.

“Justo hoy día me trajeron la colación, me trajeron leche, galletas, jugos, de todo”, comentó la autoridad de un colegio fiscal al mostrar los cartones con los alimentos ligeros proporcionados por el Gobierno nacional, antes de entregar a sus estudiantes.

No obstante, en los empaques de los productos no se menciona la participación de la nueva contratista ESPE Innovativa, elegida mediante invitación directa por el Ministerio de Educación. Por el contrario, en las coberturas de algunos alimentos, como los jugos de néctar de frutas, se señala que la Corporación Ecuatoriana de Alimentos y Bebidas Corpabe S. A. se encargó de la elaboración bajo pedido del consorcio El Ordeño-Fortesan, ambas firmas con vínculos societarios, según los registros de la Superintendencia de Compañías.

En otro producto, como la funda de cereal, consta como fabricante la firma Los Milagros, mientras que el consorcio El Ordeño-Fortesan figura como el distribuidor. Esto pese a que ESPE-Innovativa señaló que “de manera desatinada se sugieren vínculos contractuales con industrias, tales como El Ordeño, sin que esta afirmación sea cierta”.

También las galletas de piña, naranja, coco, manzana y canela constan atribuidas al consorcio El Ordeño-Fortesan, un grupo que no es nuevo en el mercado de las raciones alimenticias.

Desde el año 2016, El Ordeño-Fortesan y la compañía Lafattoria fueron seleccionados por el Servicio de Contratación Pública, Sercop, como las dos contratistas encargadas de abastecer de la alimentación escolar a nivel nacional. Al consorcio le asignaron trece provincias, mientras que a la Lafattoria le correspondían once.

Desde entonces, Lafattoria –proveedora también de la alimentación en las prisiones- ha recibido 62 contratos por $ 684,3 millones en los cuatro últimos gobiernos, incluyendo convenios de pago o prórrogas de contratos. De este monto, $ 397,3 correspondieron a la colación escolar.

En el mismo periodo, el consorcio El Ordeño Fortesan ha obtenido $ 228,6 millones por 88 contratos de la alimentación escolar, cifras que constan en el Sercop, pero que no incluyen las órdenes de compra o prórrogas.

El consorcio El Ordeño-Fortesan nació en 2016 y está conformado por las empresas Sociedad Industrial Ganadera El Ordeño S. A. y Alimentos Fortificados Fortesan Cía. Ltda., la primera tiene una participación del 60 % en la compañía, mientras que la segunda tiene el 40 %.

La Sociedad Industrial Ganadera El Ordeño tiene un capital de $ 6,5 millones y está conformada por 71 socios, entre ellos, con el 0,1% de las acciones, la empresa Agroindustrias San Esteban, de propiedad del grupo empresarial de la familia del presidente Noboa.

San Esteban, dedicada a las actividades agrícolas y ganaderas, registró ingresos por $ 802.175 en el 2023, por venta de leche, ganado bovino, madera y arrendamiento de tierras.

Entre las raciones alimenticias que llegaron a los centros educativos de Guayas también están barras de cereal, elaboradas este mes de junio por Juan Antonio Salazar para Lafattoria, empresa a la que el Gobierno le suspendió las contrataciones. “Nosotros no tenemos nada que ver con eso, absolutamente no”, contestó Richard Villagrán, presidente del grupo Riasem al que pertenece Lafattoria, al afirmar que esta compañía ya no entrega las raciones a los planteles desde hace un mes y medio.

“La última entrega fue del 15 de abril al 2 de mayo para la Sierra, no para la Costa”, apuntó el empresario, quien cree que talvez el nuevo proveedor esté “usando el empaque que tenía rezagado con el nombre de Lafattoria (…), tiene que haber empaque todavía con mi nombre y lo que están haciendo es usando ese saldo”.

En su caso, Villagrán aseguró que Lafattoria se quedó con 400.000 unidades de productos en sus bodegas, las cuales -añadió- no pueden comercializar y están siendo donadas a albergues.

En el caso de las leches saborizadas que están recibiendo los niños en los planteles, las produce Lácteos San Antonio C. A., firma cuencana creada hace 48 años con un capital de $ 14,3 millones, dividido entre 101 socios. En sus reportes financieros no se menciona ningún contrato público, aunque en el envase de esta bebida se especifica que fue elaborada para el Ministerio de Educación el pasado 1 de junio. No consta el nombre de ESPE-Innovativa en estos empaques.

Lácteos San Antonio, que no atendió una entrevista de este Diario, ha recibido contratos públicos por $ 1,4 millones, según los datos del Sercop; también provee a otras compañías, entre ellas, a Lafattoria. Sus ingresos totales superaron los $ 100 millones en 2023.

FUENTE: DIARIO EL UNIVERSO