Mafia albanesa en Ecuador: su historia y los tentáculos que alcanzaron a la Policía, SNAI y Salud

Más de 15 años tiene la mafia albanesa instalada en Ecuador. Según registros policiales y judiciales, los miembros de esa red de narcotráfico comenzaron sus operaciones desde 2011, creando empresas fantasmas, nexos con bandas criminales locales y extendiendo sus tentáculos en instituciones públicas como Policía, Fuerzas Armadas, Aduana, SNAI, entre otros, para mover toneladas de droga hacia Europa.

El pasado 21 de septiembre de 2026, se conoció de los nexos de la mafia albanesa en el sistema de Salud. Ocho personas, entre exmédicos públicos y un funcionario del SNAI, fueron retenidas por las autoridades por presuntamente favorecer al albanés Dritan Rexhepi con certificados y simular que el capo seguía en Ecuador.

Rexhepi, capturado en Turquía en 2023 y extraditado hace un año a Albania, fue uno de los primeros albaneses en establecer conexiones y un imperio del narcotráfico. Su sucesor fue Dritan Gijka, detenido en Emiratos Árabes en 2025 y que tiene dos investigaciones penales en Ecuador por lavado de activos y delincuencia organizada.

La red albanesa y balcánica ha tenido otros miembros visibles en el país, que han salido a la luz por investigaciones o asesinatos desde 2017 en plazas comerciales o urbanizaciones privadas. Ecuavisa.com recopiló los datos de cómo se extendieron los tentáculos de la mafia albanesa.

Dritan Rexhepi, uno de los principales capos albaneses en Ecuador

La presencia de la mafia albanesa en Ecuador tomó fuerza desde 2011, con la llegada de Dritan Rexhepi. Él escapó de las autoridades albanesas e italianas y buscó refugio en el país.

Perteneciente al cártel Compañía Bello, se instaló en Guayaquil bajo la fachada de empresario tras escapar de una cárcel de Bélgica. Hablaba bien el español e italiano, por lo que tuvo mayor facilidad para comunicarse.

Así operó bajo el anonimato tres años. Construyó un sofisticado sistema de logística, reclutando personal portuario, en compañías navieras, agentes aduaneros y policías, lo que permitió un acceso seguro a contenedores que envían a Europa, según una investigación del portal Código Vidrio.

Pero para 2014, Rexhepi fue detenido con miembros de su organización y acusado de narcotráfico. El albanés manejaba otras dos identidades más en el país, una de ellas Murataj Lulezemin. Posteriormente, fue sentenciado a 13 años de prisión.

Primero estuvo en la cárcel de Guayaquil y luego fue trasladado a la cárcel Regional Cotopaxi. En ese reclusorio entabló amistad con Jorge Zambrano, alias Rasquiña y jefe máximo de Los Choneros. Pese a estar preso, continuó con el negocio ilícito de tráfico de drogas.

En 2021, el Gobierno de Italia comenzó el trámite para su extradición, algo que Rexhepi quería evitar. Ese mismo año, con algo más del 67 % de la pena cumplida, pidió arresto domiciliario. Adjudicó tener enfermedades como lupus y problemas cardiacos. Meses después accedió a la prelibertad, que consistía en presentaciones periódicas y la prohibición de salida del país.

Rexhepi estaba cumpliendo con esas medidas hasta noviembre de 2021, cuando empezó a presentar certificados médicos justificando su ausencia. Cinco años después, las autoridades señalaron que esos documentos eran falsos y parte de un entramado dentro del sistema público de salud.

Los especialistas señalados por las autoridades aún no han sido procesados penalmente. Uno de ellos publicó un video asegurando que nunca firmó un certificado del albanés, algo que consta en los documentos revisados por Ecuavisa.com, y que solo fue retenido para rendir versión. Este caso se encuentra en indagación previa.

Antes de Rexhepi en Ecuador, el albanés Arber Cekaj se dedicó al tráfico de drogas. Él llegó al país en 2009 según un reporte de Plan V. En el país fundó una empresa en 2012 gracias a un préstamo bancario y comenzó a enviar banano a Albania. Solo en un año despachó 1 000 toneladas de la fruta.

Entre 2009 y 2015 ingresó al menos 10 veces al Ecuador y, al igual que Rexhepi, tenía tres números de pasaportes. Según las investigaciones, envió banano con 18 compañías del país, tres con antecedentes de hallazgos de droga.

Su anonimato terminó en 2015 cuando intentó usar una hacienda para empacar droga en cajas de banano y los empleados llamaron a la Policía. Cekaj no fue detenido en Ecuador, pues fugó del país cinco días antes que sea imputado penalmente. En 2018 fue procesado en Albania, donde la policía halló 613 kilos de cocaína en uno de sus cargamentos.

Gijka, el sucesor de Rexhepi, lavó más de USD 40 millones

Con la caída de Rexhepi en Ecuador, apareció en el tablero criminal otro albanés: Dritan Gijka. Él también se radicó en el país aprovechando las facilidades migratorias como la ciudadanía universal y se hizo pasar como empresario.

Gijka constituyó una decena de compañías relacionadas a la construcción, exportación de banano, agricultura, entre otros. Cuatro de las empresas seguían activas hasta 2024, pese a que ya había investigaciones en curso como el caso Pampa contra el albanés.

La Fiscalía acusó que la red de Gijka lavó USD 31 millones entre 2015 y 2024, año en que se allanó su vivienda en una zona exclusiva de Samborondón. De acuerdo a las investigaciones de la Policía, Gijka estaba al mando de todo el proceso de narcotráfico, desde aprobar pedidos de cocaína en laboratorios de Colombia hasta cerrar las ventas en Europa y rastrear cómo se blanqueaba el dinero con la compra de propiedades, vehículos, etc.

La estructura del albanés coordinaba con la guerrilla de las FARC y con Los Choneros, para tranzar las rutas por donde transportar la droga a los puertos. La cocaína, al igual que hacían Rexhepi y Cekaj, se camuflaba en cajas de banano rumbo a España, Bélgica, Países Bajos, Turquía y Albania.

Para evadir controles, contaban con información privilegiada sobre documentos marítimos de comercio exterior, lo que facilitaba la contaminación de varios contenedores por semana. Gijka fue acusado por delincuencia organizada y lavado de activos en Ecuador.

Está en calidad de prófugo y los juicios en su contra se activarán cuando sea extraditado a Ecuador. Sobre él pesaban dos alertas rojas de Interpol, una en Ecuador y otra en España. Actualmente, está detenido en Abu Dabi desde junio de 2025.

Infiltración de la mafia albanesa en Policía, FF. AA., SNAI y más

Los expedientes contra los albaneses Rexhepi y Gijka pusieron al descubierto los nexos de la mafia con miembros de la fuerza pública y entidades como el SNAI o Salud. Además de estar inmersos en círculos empresariales.

Un oficial de la Policía reveló a Ecuavisa.com que con la fachada de comerciantes, los albaneses empezaron a relacionarse con empresarios, militares, políticos, policías, fiscales, jueces y gente influyente en Ecuador. En el ámbito sentimental, buscaban como novias candidatas a reinas de belleza.

Además, se hicieron benefactores de algunas instituciones. Patrocinar campeonatos de vóley, fútbol y eventos locales, para ser parte de la comunidad como “empresarios bananeros”. Ya con poder adquisitivo, según el oficial, los albaneses invirtieron en camaroneras y otras empresas. Para ocultarse, empezaron a usar testaferros.

Entre los ejemplos de la infiltración de la mafia albanesa en distintas entidades, está el caso del 21 de septiembre de 2026, que reveló la red de médicos que supuestamente favorecieron a Rexhepi. Otro caso fue en 2024, cuando las Fuerzas Armadas decomisaron 22 toneladas de cocaína en una hacienda en Los Ríos, valoradas en USD 660 millones.

La Fiscalía descubrió que la mafia albanesa quiso sobornar a sargentos de Inteligencia cuando ofrecían USD 100 000 a sus compañeros para saber quién delató la ubicación del cargamento.

A ese se suma una red de tráfico de combustibles encabezada por miembros de la Policía, que sobornaba a uniformados de esa institución y a militares, para poder extraer combustible de los poliductos. Pagaban entre USD 1 000 y USD 2 000 por información de controles, operativos y custodiar los camiones con gasolina robada.

En 2017, cuando fue asesinado el albanés Hidri Ilir, la Fiscalía revisó su celular. En el dispositivo había conversaciones con supuestos miembros de la Policía Nacional, a los que pedían información de determinado agente. La mafia albanesa -por esos años- buscaba contactos en la Unidad de Puertos y Aeropuertos (UIPA), Antinarcóticos y hasta Dinased.

Seis albaneses, serbios y montenegrinos asesinados en Ecuador desde 2017

La mafia albanesa opera con ciudadanos kosovares y montenegrinos, quienes también han llegado a Ecuador en distintas ocasiones. De acuerdo a las investigaciones realizadas por Fiscalía y la Policía, uno de los principales socios de Gijka fue el kosovar Remzi Azemi.

El extranjero fue mencionado como sospechoso en el asesinato de un albanés y un montenegrino ocurridos en 2017 y 2018 respectivamente. Azemi fue procesado por asesinato en 2019, pero solo fue llamado a juicio ya que en Ecuador no pudo ser detenido.

Él fue acusado por el asesinato de un montenegrino, Kacanic Fadil y su esposa ecuatoriana en la vía a la Costa. Ambos fueron secuestrados de su casa en Ceibos, Guayaquil, en un falso operativo policial y aparecieron ejecutados a un costado de la carretera.

Entre los otros albaneses asesinados está Hidri Ilir en 2017 en el suroeste de Guayaquil, que era socio de Azemi. En 2020, fueron asesinadas Tresa Adriatik, dentro de su casa en Samborondón, y Sasa Spasic en una plaza comercial.

En 2022 y 2023, otros dos albaneses murieron tras ser baleados. Uno de los casos fue en un restaurante y el otro, afuera de un hospital en Guayaquil.

El fiscal César Peña investigó algunos de estos asesinatos, como el de Hidro Ilir y el montenegrino. Señaló que la mafia albanesa comete los crímenes principalmente por ajuste de cuentas.

Además de los albaneses antes mencionados, otros miembros de esa red de narcotráfico han sido detenidos en operaciones conjuntas pero en países como España. Por ahora, las autoridades no han revelado otras figuras de este clan en el país. El último capo relacionado y visible, es el serbio Jezdmir Srdan, que está preso en la cárcel del Encuentro. (ECUAVISA)