El Tesla volador de Elon Musk ya había sido ‘inventado’ en el cine: ‘Blade Runner’, ‘Regreso al futuro’… y el resto de pelis que lo imaginaron

“A donde vamos no necesitamos carreteras”. Con esta frase daba por concluida la primera entrega de Regreso al futuro el doctor Emmett Brown, justo antes de viajar al año 2015 volando en el mítico Delorean. Esas palabras parecieron resonar con fuerza en la mente que se esconde detrás de Tesla. 

Elon Musk ha presentado el nuevo Tesla Roadster, un deportivo eléctrico que incorpora propulsores desarrollados con tecnología de SpaceX y que, según la demostración, puede elevarse del suelo y realizar maniobras aéreas. El vehículo también promete acelerar de 0 a casi 100 km/h en menos de un segundo, aunque todavía está en fase de perfeccionamiento y quedan interrogantes sobre sus capacidades reales.

La imagen de un automóvil que despega parece sacada de una película de ciencia ficción, pero Hollywood lleva décadas imaginando carreteras suspendidas en el aire, vehículos autónomos y máquinas capaces de desplazarse por terrenos imposibles. 

Si hay una película que convirtió el automóvil volador en un icono cultural, esa es Blade Runner. El Spinnerdiseñado para la distopía de Ridley Scott podía circular por las calles de Los Ángeles y elevarse para surcar el cielo de una ciudad oscura y contaminada. La película estaba ambientada en 2019, un año que ya hemos dejado atrás sin que esos vehículos formen parte del paisaje urbano. Su influencia, sin embargo, sigue presente cada vez que reaparece la promesa de un coche capaz de abandonar la carretera.

Imagen del Spinner de 'Blade Runner' (Ridley Scott, 1982)

La otra gran referencia es Regreso al futuro, porque el DeLorean de Marty McFly y Doc Brown no se conformaba con viajar a través del tiempo: también podía volar. La trilogía de Robert Zemeckis imaginó un 2015 en el que los vehículos surcaban autopistas aéreas, una estampa que todavía pertenece a la ficción. Más allá de los propulsores y del condensador de fluzo, el coche se convirtió en una máquina capaz de transformar por completo la relación entre transporte y tecnología.

Del coche fantástico a la conducción autónoma

El cine también anticipó una de las grandes transformaciones que vive actualmente la industria automovilística: conducir sin conductor. En Desafío total, el taxi Johnny Taxi transportaba pasajeros con la ayuda de un chófer artificial, mientras que Demolition Man imaginaba vehículos policiales capaces de desplazarse de forma autónoma. En Yo, Robot, el Audi RSQ diseñado expresamente para la película de 2004 incorporaba ruedas esféricas y sistemas de conducción futuristas. 

Schwarzenegger se sube a un Johnny Taxi en 'Desafío total' (Paul Verhoeven, 1990)

Schwarzenegger se sube a un Johnny Taxi en ‘Desafío total’ (Paul Verhoeven, 1990)Carolco

Stallone y Benjamin Bratt frente a un modelo futurista propuesto por los creadores de 'Demolition Man' (Marco Brambilla, 1993)

Stallone y Benjamin Bratt frente a un modelo futurista propuesto por los creadores de ‘Demolition Man’ (Marco Brambilla, 1993)Warner Bros.

Will Smith se sube al Audi RSQ  de 'Yo, robot' (Alex Proyas, 2004)

Will Smith se sube al Audi RSQ de ‘Yo, robot’ (Alex Proyas, 2004)Disney

La tecnología también podía convertirse en un personaje más. El coche fantástico hizo de KITT, un Pontiac Firebird Trans Am dotado de inteligencia artificial y voz propia, un compañero inseparable de Michael Knight. Décadas después, los asistentes de conducción, los sistemas de reconocimiento de voz y las funciones automatizadas han acercado algunos de aquellos recursos a los vehículos actuales. Todavía queda mucho para que un coche mantenga conversaciones como KITT, pero la frontera entre el automóvil y el ordenador es cada vez más difusa.

'El coche fantastico'

Michael Knight y su inseparable KITT

Distopías sombrías

No todas las películas imaginaron un mañana limpio, silencioso y lleno de comodidades. En Mad Max: Furia en la carretera, los vehículos se convierten en armas de supervivencia dentro de un mundo devastado. El Interceptor de Max Rockatansky, basado en un Ford Falcon XB GT modificado, representa justo lo contrario del deportivo eléctrico de Musk: potencia, combustible y una mecánica adaptada a un escenario en el que cada trayecto puede ser el último. Por su parte, en La naranja mecánica, Stanley Kubrick apostó por el singular Durango 95, un prototipo real de líneas extremadamente bajas y habitáculo acristalado que parecía llegado de otra época.

Max Rockatansky junto a su inseparable Interceptor.

Max Rockatansky junto a su inseparable Interceptor.Warner Bros.

Álex y los drugos haciendo fechorías.

Álex y los drugos haciendo fechorías.Warner Bros.

La ciencia ficción tampoco ha renunciado a llevar el automóvil más allá de sus límites físicos. Minority Report presentó un Lexus 2054 diseñado para la película de Steven Spielberg, mientras queElysiumimaginó un vehículo volador de Bugatti con apariencia de nave espacial. En el universo de Star Wars, el deslizador de Luke Skywalker ya se desplazaba sin ruedas, y TRON: Legacyconvirtió el Light Runner en un bólido capaz de abandonar su entorno virtual. Son diseños muy diferentes, pero comparten una misma intuición: el transporte del futuro quizá no se parezca demasiado al que conocemos.

<p>¿Qué coche nos transportaba hacia un futuro apasionante? Sí, el Lexus 2054 que conducía Tom Cruise en Minority Report.</p>

¿Qué coche nos transportaba hacia un futuro apasionante? Sí, el Lexus 2054 que conducía Tom Cruise en Minority Report.OLD CONCEPT CARS

La nave Bugatti de Elysium (Neill Blomkam, 2013)
La nave Bugatti de Elysium (Neill Blomkam, 2013)Media Rights Capital (MRC), QED International, Sony Pictures, TriStar Pictures
Luke Skywalker conduce su velotransporte.

Luke Skywalker conduce su velotransporte.LucasFIlm Ltd.

El Light Runner de 'TRON: Legacy' (Joseph Kosinski, 2010)

El Light Runner de ‘TRON: Legacy’ (Joseph Kosinski, 2010)Disney

El nuevo Tesla plantea una pregunta que el cine lleva años formulando: ¿cuánto falta para que lo extraordinario deje de serlo? La presentación de Musk no significa que los coches voladores estén a punto de llegar a los concesionarios, y todavía habrá que comprobar hasta dónde puede llegar su tecnología. Pero la ciencia ficción ha demostrado que imaginar una innovación es una cosa y hacerla viable, otra muy distinta.

Fuente: 20minutos.es