El mal estado de salud de la economía francesa ha encendido las alarmas en Europa. La rentabilidad del bono a 10 años ha superado este miércoles el 5%, su cota más alta desde 2002. Que los inversores estén exigiendo más dinero a Francia para sufragar su deuda es sinónimo de desconfianza. El mercado considera un riesgo, cada vez mayor, prestarle dinero al Estado francés y este, como contrapartida, se ve obligado a pagar más intereses.
Y pareja a la rentabilidad del bono va la famosa prima de riesgo, el indicador que en 2012 se convirtió en una pesadilla para España, Portugal, Italia y Grecia por la crisis de deuda soberana que vivió la zona euro tras el estallido de la burbuja de 2008. Ahora, casi 15 años después, Francia es la que se asoma al abismo y no es un país cualquiera para la UE, por su relevancia política y por el peso de su economía.
La prima de riesgo francesa, la diferencia de lo que se paga por el bono a 10 años francés respecto al alemán, el de referencia en Europa, ya rompió ayer la barrera de los 150 puntos básicos para situarse en los 153. El indicador condensa las preocupaciones de los mercados por el devenir de la economía gala, en un momento además en el que el país se ha visto sacudido por los violentos altercados del fin de semana.
La imagen de las calles de Francia, literalmente, en llamas ha empeorado la valoración de los mercados, agravando el escenario financiero del país. A eso se suma un más que discreto crecimiento económico, de un 0,4% para este año, según datos del Ejecutivo, y el hecho de que las previsiones apunten a que el déficit se situará en el 5,4% del PIB, lejos del 3% que marca Bruselas. La deuda de Francia, de 3,6 billones de euros, ronda ahora mismo el 120% del PIB.
El cóctel es explosivo y el contexto internacional y nacional no ayudan. La guerra de Irán ha provocado una subida de la inflación en todo el mundo, pero las consecuencias son aún mayores en los países con una deuda más elevada y grandes déficits. En el ámbito doméstico, las previsiones no son mejores por la minoría parlamentaria en la que se encuentra el Ejecutivo y ante el escenario de que la ultraderecha gane las presidenciales de 2027.
El Gobierno de Sébastien Lecornu presentó la semana pasada sus presupuestos para 2027, que incluyen el compromiso de recortar en 54.000 millones de euros el gasto público, pero no tiene mayoría suficiente para aprobar las cuentas en la Asamblea. Si los recortes se dilatan, la deuda escalaría mucho más, hasta el 126% del PIB para 2032, según BNP Paribas. Francia además debe celebrar elecciones presidenciales la próxima primavera y Marine Le Pen, la candidata de Reagrupamiento Nacional, podría convertirse en la más votada, lo que provocaría un terremoto en el corazón de la UE.

Y mientras la rentabilidad del bono francés a 10 años se ha disparado en los últimos meses -en febrero estaba en el 3,2%-, la pregunta que se hacen muchos analistas es si la crisis gala se podría extender a otras economías de la zona euro. Este miércoles, el bono alemán a 10 años está en un 3,4%, frente al de Grecia, en un 4,4%, y el de Italia, en un 4,6%, todavía lejos del 5% francés, pero la prima de riesgo de estos dos últimos países ha subido 15 puntos durante los altercados registrados en Francia.
El bono español a 10 años está en un 4,08%, el dato más bajo entre las grandes economías del euro, y la prima de riesgo se sitúa en 68 puntos. Además, este miércoles el Banco de España ha avanzado la deuda de las administraciones públicas. El total en agosto se situó en 1,750 billones de euros, un 2,9% más respecto al mismo periodo de 2025, si bien la ratio sobre el PIB bajó al 99,7%, segundo mes que encadena por debajo del 100%.
Fuente: RTVE

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