Entrevista a Samantha Elizabeth Tamayo Guevara Candidata a Reina de Radio Colosal, representante del Grupo Charlestong
Fernando:
Amigos queridos, un gusto poder compartir junto a ustedes en esta tarde. Tengo el placer de dar la bienvenida a la bella Samantha Tamayo, representante del Grupo Charlestong, que participa como candidata a Reina de Radio Colosal.
Un placer tenerla con nosotros. Bienvenida. Cuéntenos un poquito más sobre usted. Empecemos de esta forma.
Samantha Tamayo:
Qué gusto. Perfecto, muchísimas gracias. Muy buenas tardes con todos los oyentes. Igual, yo estoy encantada de compartir este espacio para que me conozcan un poquito más.
Tengo 23 años y actualmente estoy representando al Grupo Charlestong en esta candidatura.
Fernando:
Cuéntenos, ¿cuál es su nexo, ese acercamiento que tiene con el Grupo Charlestong?
Samantha Tamayo:
Bueno, actualmente estoy trabajando con la Quinta Charlestong, en el área de manejo de redes, en todo lo que es marketing. Entonces, justamente es algo que me gusta bastante y de ahí nació mi vínculo con la Quinta.
Fernando:
Interesante, ¿no? Lo que me gusta, pero que además me paguen por hacer lo que me gusta.
Samantha Tamayo:
Sí, sí. Este ámbito de la comunicación me dio ese gusto, la verdad. Mis padres siempre han estado vinculados con este mundo.
A mi papá siempre lo he visto como promotor cultural, muy involucrado en el tema de los eventos y todo lo relacionado con ellos. Y mi mamá también trabajó en Radio Ritmo y luego en El Comercio. Entonces, ellos hicieron que me enamorara de la comunicación.
De ahí salió mi acercamiento actual a los medios digitales.
Fernando:
¿Cómo es eso del marketing? ¿Fácil, difícil? ¿Cómo lo conceptualiza usted?
Samantha Tamayo:
Bueno, actualmente el marketing es algo necesario para cualquier marca, empresa o emprendimiento y, la verdad, hay que cogerle el hilo.
Yo soy creyente de que en marketing es mejor crear contenido orgánico, mostrar realmente lo que somos, tanto como negocio como marca personal. A partir de ahí uno puede encontrar su propio camino en las redes sociales.
Fernando:
Interesante, porque en los últimos tiempos más bien a la gente le gusta lo inorgánico. Hasta mis fotos: retocadas, arregladas por aquí, arregladas por allá. Y hay momentos en que, cuando alguien conoce personalmente a la persona que ve en la pantalla, se encuentra con que no se parece.
Samantha Tamayo:
Claro. Sí. Yo también cuido mucho que en las redes, sobre todo, se muestre cómo uno es realmente.
Porque si nosotros nos camuflamos o no somos lo que mostramos, la diferencia se nota. Siempre hay que crear contenido y expresarse con lo que tenemos en el corazón. Eso es fundamental e importante.
La familia
Fernando:
Permítame preguntarle un poquito sobre su familia. ¿Cuántos son en total?
Samantha Tamayo:
Bueno, con mi mami y mi papi éramos cuatro en total. Actualmente somos dos en casa, porque mi hermano mayor ya tiene su propia familia. Yo soy la más pequeña y la única mujer.
Fernando:
¡Ah! La consentida entonces de papá.
Samantha Tamayo:
Sí, claro que sí.
Fernando:
¿Cómo es esto de ser consentida de papá?
Hago esta pregunta porque normalmente muchos papás son celosos. Desde que uno dice que tiene enamorado, viene aquello de: “Primero tiene que pasar por mi supervisión. Tiene que ser una buena persona”. ¿Qué tan fácil o qué tan difícil fue eso?
Samantha Tamayo:
La verdad, yo agradezco a Dios que tanto mi papi como mi mami siempre han visto primero que yo esté bien. Siempre han velado por mi seguridad y mi tranquilidad.
Yo siempre me he sentido amada por ellos. Sí han sido un poquito celosos, porque me han cuidado bastante. Incluso no me dejaban ir sola ni a la esquina.
Fernando:
¡Eso sí es amor!
Samantha Tamayo:
Sí. Y entonces eso es una muestra de cuánto les importo realmente.
Yo estoy muy agradecida con Dios por cómo ellos me han inculcado tanto ese amor familiar y también ese amor que uno puede proyectar hacia los demás para sentirse bien y hacer el bien.
Fernando:
Y cuando usted iba a la esquina, como estaba diciendo hace un instante, ¿qué pasaba?
Samantha Tamayo:
No, me llevaban a todo lado conmigo. ¿A dónde? ¿A la tienda? Ya íbamos juntos todos.
Entonces sí, siempre he estado acompañada de ellos y hasta ahora.
Fernando:
Hasta ahora. Y siempre es bueno. Más bien es terrible cuando ya no están, por diferentes motivos.
Samantha Tamayo:
Sí, sí. La verdad, ellos han tenido sus trabajos, mis papis, pero siempre hemos tenido la oportunidad de hacer actividades en conjunto.
Claro, ahora mi hermano mayor ya tiene su familia, pero a mí no me han dejado sola. Siempre están ahí conmigo y yo estoy encantada.
La candidatura a Reina de Radio Colosal
Fernando:
Cuéntenos, ¿qué dijo papá, ¿qué dijo mamá y qué dijo su hermano cuando se enteraron de que iba a ser candidata al reinado de Radio Colosal?
Samantha Tamayo:
Mi papá, encantado. Mi papá ahorita es el más emocionado, el más feliz.
Él siempre, desde chiquita, me ha inculcado el gusto por el ámbito de la comunicación. Cuando tiene algún evento y tiene la oportunidad de ponerme como maestra de ceremonias, ahí me pone para que aprenda.
Entonces, él me ha apoyado bastante. Y, aparte, verlo a él también en sus eventos ha sido un ejemplo: ver cómo se desenvuelve y cómo yo también podría llegar a hacerlo.
Y mi mami también está encantada. Me dice: “A ver, pero entonces tienes que estar bien arreglada, bien todo”, siempre con el apoyo de ellos.
Fernando:
¿Qué sintió la primera vez que le pusieron frente a un micrófono? ¿Se acuerda hace cuánto fue?
Samantha Tamayo:
Bueno, siempre me han involucrado en eventos y todo. La primera vez que me pusieron un micrófono fue cuando yo bailaba ballet.
Fernando:
¿En serio?
Samantha Tamayo:
Sí, en el Teatro Lalama. Tuvimos que presentarnos y nos hicieron una entrevista.
Fernando:
¿Y qué tal era eso de bailar? ¿Sigue bailando?
Samantha Tamayo:
No, ya no. Lo dejé justamente cuando estaba en mis últimos años de colegio.
Pero claro, ahí me hicieron una entrevista sobre cómo fue prepararme y todo. Entonces, desde ahí ya tuve la experiencia de estar con un micrófono contando cómo había sido mi experiencia en el ballet.
El mundo de los reinados
Fernando:
Interesante. ¿Qué dicen sus amigas, sus compañeras? ¿Tiene alguna amiga especial, muy cercana?
Samantha Tamayo:
Sí, están emocionadas, todas emocionadas. Ya querían que entrara al mundo de los reinados, pero por el tema de los estudios y el trabajo no lo había hecho.
Ahora veo que ya me está gustando un poco el tema de los reinados.
Fernando:
Este podría ser entonces el primer paso.
Samantha Tamayo:
Sí, yo creo que sí. Ya me están inculcando por ahí el gusto por los reinados.
Fernando:
Bueno, siempre es importante. Son experiencias únicas, diferentes. Ojalá esta sea realmente especial para usted.
Samantha Tamayo:
Yo, la verdad, estoy encantada. Desde la inauguración que tuvimos, estoy encantada con todo.
Me gusta bastante lo que es el tema de la radio y la comunicación. Estoy encantada y estoy viviendo el momento.
Dios y el amor
Fernando:
Qué interesante. Pregunto porque siempre hay que preguntar: ¿y qué dice el dueño de su corazón?
Samantha Tamayo:
Bueno, el primero, el principal dueño de mi corazón, es Dios.
Él es quien me guía en cada camino y en cada paso que tenga que dar.
Fernando:
Qué bueno ver a una muchacha joven hablando de Dios, porque parece que la juventud actual piensa que solamente somos nosotros y que Dios está pasado de moda.
Qué bueno que usted hable de Dios.
Samantha Tamayo:
No, yo la verdad no sería nada si no tuviera a Dios en mi corazón.
Es algo que me han inculcado mis padres desde chiquita. Me han enseñado tanto el amor familiar, pero siempre poniendo primero a Dios.
Entonces, el dueño de mi corazón es Dios y ahorita todo está encomendado en sus manos.
Fernando:
Papá no vaya a decir mucho.
Samantha Tamayo:
Sí, exactamente.
Fernando:
Por ese lado, igual el tema del romance es algo que se tiene que dar en la vida. Es normal, ¿no?
Samantha Tamayo:
Exactamente.
Fernando:
Y si no, pregúntele a papá cómo se enamoró de mamá.
Samantha Tamayo:
Exacto. Él andaba detrás de mi mami.
Fernando:
Entonces no se puede decir mucho porque todos estamos allí, ¿no?
Samantha Tamayo:
Exactamente.
Fernando:
Y mírele cómo se pone rojo.
Samantha Tamayo:
Sí, le veo.
Fernando:
Se colorea un poquito.
Por cierto, un saludo cordial. Tuvimos la suerte de conocernos hace algunos años y qué bien. Gracias por prestarnos a su niña.
Comunicación y emociones
Fernando:
Quería preguntarle, porque estábamos hablando sobre este tema: ¿qué es lo más difícil que usted puede encontrar al momento de comunicar?
Samantha Tamayo:
Bueno, lo más difícil para mí es poder proyectar lo que realmente siento.
Yo me considero una persona totalmente emocional. A mí me encanta sentir las cosas. Si me voy a involucrar en algo, quiero sentirlo, vivirlo y comprometerme totalmente.
Entonces, esa es la parte un poco más difícil: siempre quiero expresar lo que siento para que las personas logren sentir también lo que yo estoy transmitiendo al comunicarme.

Fernando:
¿Le ha pasado alguna vez que se levante, esté frente a un micrófono y empiece a hablar y, sin darse cuenta, empiecen a caer algunas lágrimas?
Samantha Tamayo:
Sí, sí.
Una vez me pasó cuando tuve que hacer un monólogo. Lo inspiré en mi hermano, que había fallecido.
Entonces, dejé fluir todo lo que tenía que salir de mi corazón. Eso es lo que siempre intento cuando me comunico: dejar que salgan todas las ideas y sentimientos de mi corazón.
Y claro, se me fueron las lágrimas, pero esa es la emoción del momento.
Fernando:
¿Sabe qué me decía mi padre, el decano de la radiodifusión, cuando yo era jovencito y empezaba?
Yo le preguntaba: “¿Qué es lo que debo hacer para hablar bien?”. Y él me decía: “Solo abre tu corazón, deja que fluya el sentimiento y di la verdad”.
Entonces, creo que es exactamente lo que usted acaba de decir en este momento y me parece muy interesante.
Sus estudios
Fernando:
A ver, hablemos un poco sobre sus estudios. Cuéntenos dónde estudió y qué es lo que más le gustó de todo lo que ha estudiado.
Samantha Tamayo:
Claro. Bueno, yo estudié la educación básica en la escuela particular Eugenio Espejo.
Luego entré al colegio Ambato, porque quería graduarme en el mismo colegio en el que estudiaron mi mamá, mi tía y otros familiares.
Entonces, yo soy una “coneja”.
Actualmente estoy estudiando Comunicación Estratégica, enfocada en el área de marketing, que es justamente en lo que estoy trabajando.

Fernando:
¿Qué tan fácil o qué tan difícil es la carrera? ¿Cuál es la materia más complicada?
Samantha Tamayo:
Bueno, la materia más complicada en sí… Aunque uno podría pensar que en marketing no les enseñan finanzas o algo parecido, sí hay que saber sobre el pautaje en redes y cómo hacer un presupuesto para una campaña digital.
Ese es un tema al que hay que dedicarle bastante atención, porque actualmente no podemos manejar el mismo presupuesto en otros países que en Ecuador.
Entonces, es una materia en la que hay que estar súper pendientes y calcular muy bien.
Inteligencia artificial: una herramienta, no un sustituto del ser humano
Fernando:
Interesante. Vivimos en un mundo de inteligencia artificial.
Entiendo que usted maneja inteligencia artificial, fotos, videos y todo aquello. Además, por su edad, forma parte de una generación que está muy familiarizada con esta tecnología.
¿Qué es lo más complicado y qué ha sido lo más fácil de manejar en inteligencia artificial?
Samantha Tamayo:
Bueno, lo más complicado es mantener la humanidad de la marca.
Es verdad que la inteligencia artificial y toda la tecnología actualmente son una gran ventaja. Nos ayudan a conectarnos con el mundo, pero hay que tener muy en cuenta que nada va a superar la humanidad que nosotros tenemos, ese cariño que le ponemos a las cosas.
Entonces, eso ha sido un reto.
He trabajado con algunas marcas donde me dicen: “Hagamos todo con inteligencia artificial”. Pero yo pienso que no; hay que mostrar también ese corazón que le ponemos al trabajo.
Entonces, eso ha sido una lucha, porque la inteligencia artificial es una ventaja, pero también nos puede deshumanizar.
Fernando:
Hablando de deshumanizar, en estos días se conoció una denuncia o advertencia por parte de uno de los desarrolladores de inteligencia artificial, quien decía que antes de diez años la IA podría acabar con la humanidad.
Hay muchos que lo toman a la ligera. Otros dicen: “No va a pasar”.
Pero realmente, ¿cómo lo conceptúa usted? ¿No estamos entrando en un terreno en el que las películas de ciencia ficción puedan convertirse en realidad?
Samantha Tamayo:
Claro. Algunos se lo pueden tomar como un chiste, como aquello de que tal vez el celular va a terminar gobernándonos.
Pero mírenos ahora: sin el celular no podemos hacer casi nada.
Entonces, ya es una muestra de cómo realmente la tecnología nos está condicionando y, en algunos casos, esclavizando.
Yo siempre intento incentivar a que cultivemos algo más. Claro que la IA nos puede ayudar, pero también es mucho mejor buscar información en la base, leer un buen libro y utilizar la tecnología investigando.
No podemos permitir que la inteligencia artificial nos haga absolutamente todo, porque le damos demasiado poder a la tecnología y luego podemos perder el control de lo que hacemos.
Fernando:
Eso es importante decirlo y reiterarlo: pensar que el mundo puede acabar simplemente porque estamos dejando que la inteligencia artificial desarrolle una nueva etapa y no sabemos hasta dónde puede llegar es complicado.
Porque, imagínese: los bancos funcionan mediante sistemas informáticos.
Samantha Tamayo:
Sí.
Fernando:
Los gobiernos de Estados Unidos, Ecuador y de todo el mundo dependen de sistemas tecnológicos. Incluso sistemas militares y estratégicos están conectados a redes informáticas.
No está tan lejos realmente una catástrofe si no prevenimos todos estos riesgos.
Samantha Tamayo:
Exactamente. Por ejemplo, en el tema de los bancos, toda la programación está enlazada con sistemas informáticos.
Son cosas que tenemos que considerar.
Fernando:
Imagínese si en determinado momento nos dicen que no tenemos posibilidad de mover nuestro dinero.
Samantha Tamayo:
Exacto. Por eso es mucho mejor no darle toda nuestra confianza a la IA ni contarle absolutamente todo.
No está mal desarrollar la inteligencia artificial, pero primero debemos desarrollar los controles para la inteligencia artificial.
Fernando:
Exactamente. Siempre hay que leer esas letras pequeñitas cuando accedemos a alguna aplicación o iniciamos sesión.
De comprar y poseer a pagar permanentemente
Fernando:
Siguiendo con este tema, hace algunos años teníamos CD, DVD, películas, radio y televisión gratuita.
Después nos convencieron de que era mejor el streaming. También nos convencieron de que, para tener mayor calidad, debíamos contratar determinados servicios de televisión.
Ahora nos dicen que ya no podemos tener CD ni DVD; las computadoras ya ni siquiera tienen lectores. Entonces nos ofrecen la nube.
Y poco a poco hemos ido perdiendo la posibilidad de manejar nuestras propias cosas.
Antes comprábamos un programa y era nuestro. Ahora tenemos que pagarlo mensualmente, anualmente y seguir pagando prácticamente para siempre.
De alguna manera nos hemos despersonalizado y hemos permitido que lo que antes era gratuito hoy tenga un costo permanente.
¿Cómo lo ve usted?
Samantha Tamayo:
Bueno, hay que ser sinceros: yo también soy consumidora del streaming. Todos consumimos.
Pero sí es cierto que actualmente casi todo ha cambiado. Como usted menciona, ya casi no tenemos CD.
Entonces considero que tenemos que tener mucho cuidado. Tenemos que aprender a ser bastante resilientes y aprender a ver a qué le estamos dando el control y a qué no.
Claro, hay aplicaciones que sí podemos utilizar, pero hay otras que tenemos que usar con moderación.
En realidad, no hay algo que sea completamente bueno o completamente malo. Todo lo debemos manejar con responsabilidad y con medida.
La pintura: una forma de desconectarse
Fernando:
Hablemos un poco sobre sus gustos y sus aficiones. ¿Qué es lo que más le gusta? ¿Cuál es su hobby?
Samantha Tamayo:
A mí me gusta mucho pintar. Me encanta comunicar también lo que siento cuando pinto.
La pintura ha sido mi pasión siempre. Pinto en óleo, en acuarela, aunque me gusta mucho especialmente pintar en óleo y acrílico.
Fernando:
¿Tanto en lienzos como en otras superficies, incluso esculturas?
Samantha Tamayo:
Sí.
Fernando:
¿Qué tal es sentarse a preparar un lienzo? ¿Lo prepara usted?
Samantha Tamayo:
Sí, desde cero, desde todo lo que tenga que salir del arte.
A mí me gusta mucho, la verdad. Siempre lo hago cuando siento que necesito desconectarme.
Mi trabajo me obliga a estar mucho en redes. Tengo que estar en constante revisión de qué es lo nuevo, qué hay que sacar, qué contenido hay que producir.
Pero siempre busco un tiempo para desconectarme y qué mejor que hacerlo pintando, que es algo que me gusta bastante.
Fernando:
¿Qué pinta?
Samantha Tamayo:
Siempre me han gustado los paisajes. Me gustan mucho los paisajes.
Fernando:
¿Alguna vez se ha puesto el reto de pintar un retrato?
Samantha Tamayo:
¿Sabe que no?
Siempre me han gustado más los paisajes o los animales.
Un retrato, así tal cual, nunca lo he hecho.
Fernando:
Usted decía que ha pintado paisajes y animales. ¿Cuál es el primer animalito que pintó?
Samantha Tamayo:
Pinté un conejo.
Yo tenía un conejo al que llamaba “Señor Conejo”, porque era un poco bravo, y lo pinté.
También he pintado mariposas y todo ese tipo de cosas.
Fernando:
El colorido, que es lo más importante.
Samantha Tamayo:
Sí. Siempre me ha gustado mucho admirar la naturaleza.
Nosotros tenemos la gran ventaja de estar ubicados en un lugar donde tenemos tantos paisajes y tantos ecosistemas únicos. Qué mejor que intentar plasmarlos.
Aunque, claro, el único que lo ha hecho perfectamente ha sido Dios.
Fernando:
Eso sí es una maravilla, por cierto, todo lo que nos ofrece.
A ver, ¿recuerda usted qué fue lo primero que pintó? ¿Y dónde está? ¿Lo conserva?
Samantha Tamayo:
Sí, sigue guardado.
Antes pintaba en hojas, claro está, pero mi primer lienzo sí lo tengo guardado.
Recreé La noche estrellada, de Van Gogh, en tamaño mediano, y todavía lo tengo.
Fernando:
¿Y qué dice cuando lo ve ahora?
“Me faltó esto, me sobró esto”.
¿Le trae una nostalgia especial?
Samantha Tamayo:
Sí, mucha nostalgia.
Era yo, una niña pequeña, teniendo el sueño de querer pintar cuadros inmensos y todo eso.
Fernando:
¿Alguna vez le dijeron: “Este me gusta, ¿me lo vendes?”?
Samantha Tamayo:
No, nunca. Realmente nunca los he mostrado como para venderlos. Los únicos que los han visto son las personas de mi hogar.
Fernando:
¿Y qué dice papá cuando te ve pintando?
Samantha Tamayo:
Él está orgulloso, encantado.
Mi mamá, en cambio, dice: “Mejor ponlo acá, en este lado”. Entonces pongámoslo acá, porque ella también bordaba cuadros.
Así que también estaban los cuadros de ella compitiendo con los míos para ver cuál decoraba mejor la pared.
Su libro favorito
Fernando:
Qué interesante. ¿Cuáles son sus lecturas favoritas?
Samantha Tamayo:
Bueno, mi libro favorito es Cómo hacer que te pasen cosas buenas, de Marian Rojas Estapé.
Es de una psicóloga que nos cuenta que no necesariamente tenemos que hacer algo específico para que nos pasen cosas buenas, sino que debemos aprovechar cada momento.
Todo depende de cómo enfrentamos ese momento, qué aprendemos de él y cómo transformamos nuestra mente para que, en vez de quedarnos atrapados en un mal momento, podamos obtener un aprendizaje.
Ese es mi libro favorito, porque muchas veces me he preguntado: “¿Por qué tuve que pasar por esto?”. Pero podemos cambiar la manera en que lo vemos.
Fernando:
Dicen que esos momentos son experiencias y enseñanzas. Cuando nos caemos, aprendemos algo, si queremos aprender.
No hay una receta mágica. Simplemente hay que levantarse, volverlo a hacer y continuar.
Samantha Tamayo:
Exactamente.
Eso es justamente lo que indica el libro: cómo nosotros le damos perspectiva a todo lo que nos sucede.
Es el vaso medio lleno y el vaso medio vacío.
Fernando:
Alguien dice: “Solo me pusiste medio vaso”.
Y otra persona dice: “Qué bien, me pusiste justo lo que quería”.
Es la diferencia, ¿no?
Samantha Tamayo:
Sí. Es todo cuestión de perspectiva, de cómo lo veamos.
Sus sueños
Fernando:
Me parece muy interesante y muy especial poder conversar con usted.
Hemos hablado sobre muchos temas, pero me falta preguntarle: ¿cuál es su sueño?
¿Qué le gustaría llegar a ser? ¿Qué le gustaría llegar a tener?
Samantha Tamayo:
Bueno, en el ámbito profesional me gustaría poder solidificar el proyecto de una agencia de publicidad.
Quiero tener bastantes clientes que logren confiar en mi trabajo. Ese sería el sueño que quisiera alcanzar a través de dar resultados, porque eso es lo importante.
Fernando:
Exactamente.
Samantha Tamayo:
Y a nivel personal, la verdad es que quiero seguir cultivándome, seguir trabajando en diferentes cualidades.
Pero quiero seguir cultivando especialmente lo que es la resiliencia.
Fernando:
Considero que es una buena cualidad. Eso define muchas cosas.
Cuéntele a la gente cómo ve usted la resiliencia. ¿Qué es la resiliencia para usted?
Samantha Tamayo:
Bueno, para mí la resiliencia es cómo puedo adaptarme a las circunstancias.
Si está pasando alguna circunstancia que no es favorable, ¿cómo me adapto? Esa capacidad de adaptación es la que me permite seguir adelante.
Fernando:
Es mucho más fácil ponerse en los zapatos del otro para entenderlo desde otro punto de vista.
Porque a veces, cuando nos quedamos solamente en nuestros propios zapatos, pensamos que lo que alguien hace está bien o está mal.
Pero cuando nos ponemos en los zapatos de esa persona, entendemos sus problemas, sus dificultades, sus limitaciones y muchas veces también comprendemos que no tuvo las mismas oportunidades que nosotros para aprender de una manera diferente.
Samantha Tamayo:
Sí, me parece muy interesante aquello de la resiliencia y la empatía.
Fernando:
¿La empatía?
Samantha Tamayo:
La empatía es algo que aprendí de mi mamá desde chiquita.
Desde pequeña, incluso con los juegos, ella me preguntaba: “¿Y has visto si tu compañero tiene esto o esto?”.
Entonces es una cualidad bastante buena.
A veces digo que parece que estoy siendo demasiado empática, porque veo alguna situación y ya estoy llorando pensando en cómo se sintió la otra persona.
Entonces sí, es una cualidad que también hay que cultivar.
Fernando:
¿Siente a veces que justamente por esa empatía, por tratar de ser demasiado buenos, la vida nos golpea o algunas personas abusan de nosotros?
Porque dicen: “No pasa nada, es buena gente”.
Samantha Tamayo:
Claro. Bueno, como todo en la vida, hay que tener medida.
Fernando:
Medida.
Samantha Tamayo:
Exacto. Hay que ser equilibrados en todo.
Entonces, claro, a veces pueden abusar de uno o algo puede suceder, pero nada me ha quitado el regocijo de saber que yo di todo lo que podía dar.
Ecuador, economía y emprendimiento
Fernando:
Me quedo pensando en el país.
Usted ya es una persona que trabaja, que trata de avanzar todos los días. ¿Cuál es su concepto de lo que está pasando en Ecuador económicamente?
Sobre todo porque dicen que estamos en un tiempo de recuperación, que la macroeconomía está funcionando, pero que la microeconomía todavía nos tiene del cuello.
Samantha Tamayo:
Sí, es verdad.
Bueno, yo he visto que actualmente Ambato siempre se ha caracterizado por ser una ciudad bastante emprendedora, lo cual es muy bueno.
Entonces considero que deberíamos seguir así. Deberíamos seguir siempre buscando oportunidades.
Es verdad que, a veces, un emprendimiento necesita varios meses hasta alcanzar el capital necesario para recuperarse, pero no debemos perder esas ganas de seguir adelante.
No debemos dejarnos caer.
Es verdad que la economía del país puede tambalear y eso nos tambalea a todos, pero no debemos decaer. Hay que seguir constantemente avanzando.
Y la verdad, analizar el hecho de que Ambato sea una ciudad súper emprendedora me hace sentir bastante orgullosa de dónde estamos.
¿De izquierda, de derecha o del centro?
Fernando:
Un par de cosas nada más.
¿Cómo se califica usted? ¿Progresista, de izquierda, de derecha, ambientalista, ecologista?
¿Cómo diría usted que es?
Samanta Tamayo:
Bueno, yo la verdad me califico como una persona muy equilibrada, en el medio.
No estoy ni a favor de una cosa ni de la otra.
Yo soy muy partidaria de dejar todo en las manos de Dios.
Dios nos creó. Él sabe muy bien cuál es nuestro sentido, hacia dónde vamos, y Él siempre nos va a cuidar.
Entonces, yo no soy ni de derecha ni de izquierda. Todo lo dejo en manos de Dios.
Mensaje final
Fernando:
Interesante.
Una última cosa nada más: agradecerle por participar con nosotros y pedirle que les envíe un mensaje a las personas que nos están viendo y escuchando.
Samanta Tamayo:
Bueno, para despedirme, muchas gracias por este espacio, por permitirme contarles un poquito más de cómo soy, para que me puedan conocer.
Muchas gracias por sintonizarnos, por estar aquí y por acompañarnos.
Un cálido saludo para todos.

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