El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha estado rodeado de hermetismo a lo largo de su historia. Sus funcionarios han mantenido un perfil bajo y rara vez público en Ecuador. Pero el nombre de la entidad y de las autoridades que lo dirigen sonó en los dos últimos días tras la muerte de Michel Sensi-Contugi en un accidente aéreo en Kenia, África.
Sensi-Contugi, de 44 años, era director del CNI desde 2024 tras ser nombrado por Daniel Noboa en el cargo. De hecho, era el hombre de confianza y amigo del Presidente, por lo que su muerte representa una baja importante en el Ejecutivo.
Un día después del fallecimiento de Sensi-Contigi y su esposa Stephany Hollihan, mediante decreto ejecutivo, Noboa nombró a Luis Álvila Chávez como director de la entidad. Él fungía como subdirector y ocupó otros cargos públicos en instituciones como el Ministerio del Interior.
¿Pero qué es el CNI y cuál es su función? El Centro Nacional de Inteligencia es el máximo organismo de inteligencia del país y coordina los sistemas y subsistemas de Inteligencia. Con la información que se recopila, se asesora al Presidente en temas de seguridad nacional, inteligencia estratégica y operacional para la toma de decisiones.
A eso se suma la Ley de Inteligencia aprobada en junio de 2025, donde se detallan puntos clave de acción del CNI.
El rol estratégico del Centro Nacional de Inteligencia en las decisiones del Estado
La denominada Secretaría Nacional de Inteligencia (Senain) surgió en 2009 durante el gobierno de Rafael Correa y estuvo envuelta en señalamientos de supuestos espionajes a personajes políticos y contrarios al régimen de aquella época. Para 2018, el expresidente Lenin Moreno reformó la Senain y pasó a ser Centro de Inteligencia Estratégica (CIES).
Posteriormente, cuando Daniel Noboa asumió la Presidencia de la República, nuevamente reformó al CIES. Puso a Sensi-Contugi en el cargo desde 2024 y para junio de 2025, la entidad pasó a ser Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
El CNI está a cargo de liderar la gobernanza de la inteligencia estratégica del país y está regida por la Ley de Inteligencia, aprobada hace un año. Su rol es prevenir, detectar y anticipar las amenazas y riesgos a la seguridad pública y del Estado.
La figura del director del CNI es clave, y en este caso Sensi-Contugi era hombre de confianza de Noboa, ya que el Centro de Inteligencia asesora al Ejecutivo, sobre todo al Presidente o ministros. Genera recomendaciones sobre las amenazas y riesgos a la seguridad. Su importancia radica en eso, ya que también enfrenta amenazas complejas y transnacionales.
De acuerdo a la Ley de Inteligencia, el CNI puede realizar operaciones de inteligencia y contrainteligencia, determinar la clasificación y categorización de los objetivos de alto valor (cabecillas) y sus estructuras criminales que puedan afectar a la seguridad.
Un agente de Inteligencia indicó a Ecuavisa.com que entre esas tareas del CNI están:
- Recopilar y articular información proveniente de distintas fuentes humanas y de instituciones del Estado.
- Analizar y transformar los datos, identificar patrones, relaciones, riesgos y amenazas.
- Elaborar escenarios y alertas tempranas para prevenir las amenazas.
- Asesorar en la toma de decisiones al Presidente, COSEPE, Policía, Fuerzas Armadas, y otras entidades.
Por ejemplo, las declaratorias de estado de excepción que rigen en Ecuador, detallan informes generados por el CNI sobre la dinámica de las organizaciones criminales, su expansión territorial, métodos de terrorismo y mecanismos para generar violencia.
El CNI se articula con otras instituciones clave del Estado, como Policía, Fuerzas Armadas, Unidad de Análisis Financiero, Servicio de Rentas Internas, Aduana, entre otros organismos.
La identificación de los cabecillas máximos de los 22 grupos criminales en Ecuador
Luego de la declaratoria de conflicto armado interno en Ecuador, el Estado entabló una guerra contra los grupos criminales en el país. Justamente, el Centro Nacional de Inteligencia ayudó a la identificación de las 22 organizaciones delictivas, sus estructuras, los cabecillas máximos que posteriormente han sido detenidos y hasta los nexos financieros de las mismas.
Una de las órdenes de Sensi-Contugi a los subsistemas de Inteligencia fue recopilar la información financiera para debilitar las economías criminales. Esa fue la tarea que se volvió prioridad tras la captura de jefes de bandas como Fito, Gerente, Pipo, Lobo Menor, Fede, Celso Moreira, entre otros.
Para establecer los nexos económicos, los dos subsistemas que lideran las investigaciones son la UAFE y el de Inteligencia Tributaria, que se apoya con unidades de la Policía, Fuerzas Armadas y hasta el FBI que tiene una oficina permanente en Quito.
En 2025, la UAFE reportó el incremento de operaciones financieras inusuales por USD 1 577 millones. Movimientos que se investigan para determinar la participación de los grupos vinculados al narcotráfico, minería ilegal y tráfico de armas.
Dichas investigaciones se mantienen bajo reserva. Justamente, algunos artículos de la Ley de Inteligencia establecen que existe información clasificada que podía requerir la máxima autoridad. Y los funcionarios de la entidad o los subsistemas deben garantizar la confidencialidad de la misma.
Los gastos especiales y clasificados del CNI
El presupuesto del Centro Nacional de Inteligencia tuvo un incremento. Era de USD 69 millones en 2024 y para 2025 subió a USD 134 millones.
Pero gran parte de lo relacionado a los gastos del CNI se mantiene bajo reserva. En portales como el Servicio Nacional de Contratación Pública solo constan adjudicaciones por contrato de limpieza por USD 123 000 aproximadamente en lo que va de 2026; mientras que en 2025 la entidad contrató el mismo tipo de servicio, mantenimiento del parque automotor, pólizas de seguro en instalaciones, servicios de telecomunicaciones, entre otros, el total de lo adjudicado en ese año fue de USD 450 377.
¿Qué sucede con el resto de los fondos asignados anualmente para el Centro Nacional de Inteligencia? De acuerdo a la Ley de Inteligencia, la entidad cuenta con fondos permanentes de gastos reservados para las operaciones de inteligencia y contrainteligencia que realice el CNI y sus subsistemas.
El uso de ese fondo “no se someterá a las normas previstas en la Ley que regula el Sistema Nacional de Contratación Pública”. El fondo constará en el Presupuesto General del Estado -que puede ser público- pero no las asignaciones, que serán información clasificada, así como las transacciones bancarias.
Según la norma, el control de los gastos especiales se realizará trimestralmente ante el Contralor General del Estado, que posteriormente incinera los informes y solo queda el acta correspondiente.
Con la muerte de Sensi-Contugi, ¿qué sigue en el CNI?
Para el catedrático Renato Rivera, el director de Inteligencia debe ser una persona cercana al gobierno de Noboa. En el caso de Sensi-Contugi, era el hombre de confianza del Presidente.
Tras la muerte de Sensi-Contugi en Kenia, Noboa nombró a Luis Ávila como director del CNI. Rivera señaló que no se debería hablar de cambios, sino más bien de continuidades. Según el experto en seguridad, el modelo al que ha estado orientado el CNI ha sido en la inteligencia política y la profundización de herramientas de espionaje, sobre todo a través de alianzas que se han hecho principalmente con Israel.
Por eso, Rivera apunta a una continuidad en el CNI más que a cambios. Justamente, Luis Ávila se desempeñaba como subdirector de la entidad. Ahora pasa a ser una figura clave en el Ejecutivo, liderando todo el Sistema de Inteligencia del país, las alertas y amenazas que puede enfrentar la seguridad integral. (Annabell Verdezoto – ECUAVISA)

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