Una sala elegante no necesariamente necesita muebles costosos o una decoración de revista. Muchas veces, el cambio está en saber qué elementos retirar para conseguir un espacio más limpio, equilibrado y sofisticado.
Si sientes que tu sala se ve saturada, desordenada o simplemente no refleja el estilo que quieres, antes de comprar nuevos accesorios revisa lo que ya tienes. Quitar algunos objetos puede transformar por completo la percepción del espacio.
1. Adornos pequeños acumulados
Figuras, recuerdos de viajes, velas, portarretratos y pequeños adornos pueden tener un valor sentimental, pero cuando se colocan demasiados juntos hacen que la sala luzca saturada.
En lugar de llenar cada superficie disponible, selecciona algunas piezas que realmente aporten al ambiente.
Puedes agrupar dos o tres objetos de diferentes alturas sobre una mesa lateral o una repisa para conseguir una composición más ordenada.
También conviene retirar aquellos accesorios que ya no combinan con el estilo de la habitación. Una decoración elegante suele apostar por menos elementos, pero mejor seleccionados.
2. Cables visibles y aparatos desordenados
Los cables del televisor, consolas, lámparas o cargadores pueden convertirse en uno de los principales enemigos de una sala visualmente ordenada. Aunque parezca un detalle menor, tenerlos expuestos genera sensación de desorden.
Procura esconder los cables detrás de los muebles, utilizar organizadores o elegir soluciones que permitan mantenerlos agrupados.
También evita dejar controles remotos, cargadores y dispositivos electrónicos sobre las mesas.
Si tienes varios aparatos que prácticamente no utilizas, guardarlos puede hacer que el espacio se vea mucho más despejado. La idea es que la tecnología esté presente cuando se necesita, pero no sea lo primero que llame la atención.
3. Cojines y mantas en exceso
Los textiles ayudan a que una sala sea cómoda, pero demasiados cojines, estampados o mantas pueden hacer que el espacio pierda armonía.
Si el sofá está completamente cubierto de accesorios, prueba retirar algunos y conservar únicamente los que aporten textura o contraste.
También puedes limitar la cantidad de colores. Elegir una paleta de dos o tres tonos que combinen entre sí hará que la decoración se vea más cuidada.
Las mantas, por su parte, pueden doblarse y colocarse sobre un extremo del sofá en lugar de dejarlas completamente extendidas. Así conseguirás un aspecto mucho más pulido.
4. Muebles que ocupan demasiado espacio
Otro error frecuente es conservar muebles únicamente porque ya forman parte de la sala.
Una mesa auxiliar, un sillón o incluso un mueble de almacenamiento demasiado grande pueden hacer que el espacio parezca pequeño y poco funcional.
Observa si puedes caminar cómodamente entre los muebles y si existe suficiente espacio libre alrededor. Retirar una pieza innecesaria puede mejorar la distribución y hacer que la sala respire.
5. Objetos desgastados o que ya no combinan
Finalmente, revisa aquellos accesorios que están rotos, manchados, despintados o simplemente pasaron de moda para ti.
No necesitas reemplazar todo de inmediato, pero sí conviene retirar lo que resta calidad visual al espacio.
A veces, quitar lo que sobra es el primer paso para conseguir ese cambio que estabas buscando.
Fuente: MSN (Nueva Mujer)

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